miércoles, 15 de junio de 2011

LA OPCION DEL CENTRO DEMOCRATICO

Oscar Ortiz Antelo
oscarortizantelo@gmail.com

La victoria de Ollanta Humala en el Perú provocó diversas opiniones orientadas a destacar que la izquierda gobierna la mayoría de los países latinoamericanos. Evo Morales llegó a declarar que la región se tiñe de rojo. Sin embargo, Humala solo ganó cuando migró hacia el centro, renunció a sus propuestas de izquierda radical y asumió posiciones moderadas. Indudablemente, ganó gracias a que asumió las ideas del centro democrático, camino que parece marcar cada vez con mayor claridad a los proyectos políticos exitosos de la Región.

Para ganar, Humala prometió una y otra vez respetar la democracia y la economía de mercado, buscando incluso el aval moral de Mario Vargas Llosa, famoso defensor de la libertad. Obviamente, no podemos saber si una vez en el poder cumplirá con las promesas que efectuó en la última parte de su campaña y que le permitieron ganar la confianza de una parte del voto moderado y de la clase media, lo que indudablemente le allanó el camino a la presidencia. Muchos desconfiamos de su conversión y abandono del chavismo.

Sin embargo, Ollanta tiene muchos ejemplos de los cuales aprender. El más famoso, el de Lula da Silva, quien solo ganó cuando renunció a los radicalismos y gobernó respetando la democracia, promoviendo el crecimiento económico y desarrollando una agresiva política social. El resultado, un Brasil que creció, disminuyo la pobreza y fortaleció su democracia. Modelos similares siguieron los presidentes socialistas de Chile, Ricardo Lagos y Michelle Bachellet, los presidentes del Frente Amplio Uruguayo, Tabaré Vásquez y José Mujica, y el actual presidente de El Salvador, Mauricio Funes. Obviamente, a todos estos países les va mejor que a quienes siguen, el modelo socialista y autoritario de Chávez.

Por su parte, gobiernos catalogados como de centro derecha, han asumido políticas sociales activas en materia social y de lucha contra la pobreza, buscando generar condiciones y oportunidades para que en el marco de la economía de mercado la gente pueda prosperar y mejorar sostenidamente sus condiciones de vida. Casi todos ellos han creado Ministerios de Desarrollo Social y desarrollado programas de apoyo económico directo a las familias pobres. En este grupo se puede mencionar a Álvaro Uribe de Colombia, Felipe Calderón de Mexico, Ricardo Martinelli de Panamá y Sebastián Piñera de Chile.

Quizás algunos no creen en las nuevas ideas que hoy asumen pero el hecho de que se hayan visto obligados a comprometerse y efectivamente gobernar con ellas, reflejan la madurez de una opinión pública latinoamericana que mayoritariamente demanda libertad, democracia y solidaridad, lo que constituye un profundo y significativamente avance para nuestra región.

Consecuentemente, la opción del centro democrático, la combinación de democracia, respeto a los derechos humanos y de una economía de mercado con políticas solidarias orientadas a crear oportunidades de prosperidad y movilidad social, es el mejor camino hacia el desarrollo y la superación de la pobreza.