miércoles, 8 de junio de 2011

¿QUÉ HACEMOS CON LA CHATARRA?

Oscar Pereyra
opereyras@hotmail.com

Desde que en el Japón rigen normas técnicas y ecológicas muy estrictas, sus vehículos son renovados frecuentemente, considerando que este país tiene uno de los ingresos per-cápita más altos del mundo, la población puede sin ningún problema renovar todos sus bienes de consumo fácilmente, incluidos los automóviles que por lo general no los usan por más de 5 años, en este país un vehículo que es usado durante este tiempo permanece casi nuevo, tomando en cuenta la infraestructura vial, la tecnología de mantenimiento, calidad de los repuestos, el nivel de educación, la cultura del respeto y el orden.

En el Japón los vehículos y maquinarias en general usados son retirados en buen estado de funcionamiento solo por superar los niveles de eficiencia y exigencias ecológicas, producen maquinarias y cuentan con los recursos económicos para renovar periódicamente todos los bienes de capital y consumo.

Esta situación es opuesta en los países pobres como Bolivia, que tienen recursos escasos e insuficientes, normas que no se cumplen y un desorden generalizado muy característico en estos países, lo que hace que los vehículos se desgasten muy rápido, aún así, seguimos utilizando modelos de los años 70 (y hasta anteriores) en mal estado, constituyéndose en una verdadera chatarra circulando por las vías, por la situación de pobreza siguen siendo una herramienta de trabajo.

Cuando los vehículos usados japoneses, empezaron a ingresar alrededor de 1988, todavía con el volante a la derecha y transitaban así hasta la prohibición del volante a la derecha, no significaban una amenaza para el sector importador de vehículos. En el momento que se terminó la carretera a Tambo Quemado y por la frontera de Pisiga llegaban los vehículos aproximadamente el año 1994, cumpliendo con el DS 21060 de la libre importación, inundaron las ciudades y las áreas rurales, tomando en cuenta que El Japón los expulsa en forma progresiva, cuyo destino es Sud América, Africa y el Medio Oriente, se van acumulando vehículos (más de 700.000), solo en Bolivia constituyen aproximadamente el 70% del parque automotor, la pregunta es ¿por que compramos esta "chatarra"?

Simplemente porque un vehículo original, usado e importado por la casa del mismo año que uno transformado, cuesta 60% más en promedio, tomando en cuenta que el transformado está en mejor estado debido a su óptimo mantenimiento y uso, lograr renovar nuestros vehículos que ya tienen mucho desgaste por uso, antigüedad o ambos, por un vehículo usado transformado en buen estado, resulta bastante beneficioso para el propietario y el usuario, sea público o privado.

Los efectos de esta internación masiva de vehículos son muy visibles, el parque automotor está saturado, sin embargo también han llegado al campo logrando integrar zonas rurales que antes de esto eran casi inaccesibles, la comunicación entre comunidades, el sueño de contar con un vehículo en buen estado y a bajo precio para el campesino el minero o el artesano, se ha hecho una realidad, estos vehículos han vinculado más a las áreas rurales entre sí y a estas con las ciudades acelerando el comercio interdepartamental e interprovincial, de hecho la fisonomía del país ha cambiado, se puede ver en el campo muchos vehículos en las casas de los campesinos.

Si bien ya existe saturación del parque automotor en las principales ciudades, gran parte de los embotellamientos urbanos son producidos por el desorden de los conductores y la lucha por ganar las estrechas vías por los transportistas públicos conformados en sindicatos que hacen casi imposible la circulación vehicular. No importa cuántos vehículos más ingresen al país mientras los "choferes" y conductores particulares irresponsables e irrespetuosos no cambien de actitud y no exista un plan de desarrollo urbano esta situación no cambiará y se agravará.

También es necesario mencionar a los gremios de vendedores de las calles y los peatones que caminan por cualquier lugar, se trata de una lucha diaria por ocupar la vía pública, de cualquier manera las principales ciudades tienden a paralizarse más que por el intenso tráfico vehicular por los vendedores callejeros obstruyendo la circulación tanto a vehículos como a peatones, producto del crecimiento de las ciudades, el problema no es solo de tráfico vehicular obedece a causas mucho más profundas y en realidad lo que se tiene es un hacinamiento poblacional urbano y muy pronto las ciudades colapsarán por la ausencia de una planificación urbana.

La realidad es que los vehículos de transporte público deben ser renovados algunos transportistas están en condiciones de comprar vehículos nuevos, otros solo podrían hacerlo con crédito y para la mayoría los precios del nuevo son muy altos, cuyos costos serán inevitablemente transferidos a los usuarios. La cantidad de accidentes a causa de estos vehículos antiguos es cada vez mayor. ¿Cuánto tiempo podremos soportar a los microbuses de los años 70? ¿Será posible renovar el parque automotor sustituyendo a los minibuses, trufis y taxis en mal estado por los usados transformados considerando que los precios son accesibles o preferimos conservar vehículos en tan mal estado so pretexto de no permitir el ingreso de chatarra?

Sin embargo, también ingresan vehículos procedentes de los EE.UU., estos si resultan un verdadero problema porque sus regulaciones son especiales, son de gran tamaño (Hummer, Toyota Tundra, Nissan Titan, Ford Explorer, etc.) y cilindradas (entre 4000 a 7000cc en promedio) razón por la cual consumen grandes cantidades de combustible, estos vehículos ocupan el espacio de un camión, son expulsados de ese país por la crisis económica (considerando que es la gasolina más barata del mundo sin subvención, resulta muy costoso su uso) y daños por desastres naturales, además llegan siniestrados y averiados muy pocos sirven para uso público, en cambio los de fabricación japonesa sin son útiles. También ingresan vehículos usados desde el Brasil, Argentina, Paraguay aunque estos son poco significativos, salvo los camiones, buses y otro tipo de maquinaria usada que viene del Brasil.

Existe otro problema que son los vehículos robados dentro y fuera del país que se agrava cuando se juntan con los indocumentados en zonas como Challapata el Chapare, Beni y otras donde existen grandes de vehículos sin documentos, sin embargo se tienen métodos para diferenciar lo robado con lo indocumentado (todo vehículo chuto debería tener la factura de compra o reexpedición).

La prohibición y las restricciones han generado el contrabando ya que un vehículo japonés liviano del 2008 si resulta costoso aun usado (más de US$ 10.000.-, uno nuevo alrededor de US$ 20.000.-), los autos del año 1998 al 2006 que se han quedado abandonados en la Zona Franca Iquique fueron ingresando al país de manera ilegal simplemente porque es una ley de mercado, cuando todavía tenemos vehículos de los años 70 al 80 que valen en el mercado aproximadamente entre 1.500 a 2.500.- US$ y que prácticamente son chatarra además de contaminar e interferir el tráfico, resulta bastante beneficioso reemplazarlos por algo mucho más nuevo y por un precio accesible (US$ 4.000.- antes de las prohibiciones) por esta razón ingresan al país "como sea", aun que no puedan circular, la venta por piezas también es rentable (todas las partes son vendibles porque son piezas originales).

La amnistía para nacionalizar estos vehículos, representa legalizar lo ilegal (antes del 2008 era legal), ¿Qué hacemos con estos vehículos? ¿Incinerarlos, rematarlos, desmantelarlos o permitir que circulen con placas falsas? Es obvio que no se puede hacer esto, nuestras fronteras son inmensas el control resulta muy costoso, la pregunta es ¿quién se beneficia y a quién afecta?

El aumento de vehículos en el parque automotor crea una tendencia a romper con los sindicatos de transporte, por este hecho los "choferes" no están de acuerdo con la amnistía para los vehículos indocumentados.

Es necesario considerar a la población en general que tiene uno o varios vehículos antiguos cuando ve que su valor disminuirá no se resigna a aceptar esta situación, sin embargo tendrá la posibilidad de renovarlos y comprender que un vehículo tiene una determinada vida útil.

De cualquier manera la demanda de vehículos nuevos con garantía se mantendrá en forma estable porque existe un gran segmento de la población que no concibe usar un vehículo usado y transformado, muchos menos las empresas e instituciones públicas y privadas.

Finalmente el precio de los vehículos se regulará por el mercado y ante la saturación del parque automotor los agentes económicos no se sentirán atraídos a la internación de mas vehículos, como todo negocio alcanza un nivel máximo de rendimiento y luego decae hasta llegar al nivel de equilibrio, los más antiguos saldrán de circulación por que resultará muy costoso su uso o los llevaran al campo (que yo sepa en Bolivia no tenemos cementerio de autos y se tendría que pensar en eso), con la Ley de amnistía, se acelerará la renovación de vehículos en mal estado, aspecto que debe ser impulsado por las autoridades por la seguridad de la población.