miércoles, 8 de junio de 2011

REIVINDICACION MARITIMA, NO RETORNA AL AMBITO MULTILATERAL

Eduardo Campos Velasco
eduardocamposdc@yahoo.es

(Improvisación y sobreideologización del tema marítimo por el gobierno, cobro su factura en el contexto internacional)

Lamentablemente – como se temía – la presentación de la demanda marítima en el seno de la 41 conferencia de la OEA realizada en San Salvador, acabó desnudando las incoherencias y contradicciones con las que el gobierno ha venido manejando el tema de la reivindicación marítima.

Cuando todos esperábamos que el canciller Choquehuanca explique, con la mayor claridad, el motivo por el que Bolivia volvía ha plantear la reivindicación marítima en el ámbito multilateral, es decir en el concierto de las naciones americanas; lo que hemos presenciado, fue una patética exposición lastimera que no ha podido demostrar ante los delegados asistentes, las causas de ese cambio de estrategia.

Lo que correspondía era que Choquehuanca, señale de la manera más explicita, el fracaso de la agenda de 13 puntos (la vía bilateral) misma que Bolivia había aceptado para tratar el tema marítimo con Chile, hace unos 5 años atrás. El canciller boliviano, tenía la obligación de desnudar y demostrar que la tesis chilena de la bilateralidad, no condujo a nada y por el contrario, producto de su fracaso, las relaciones entre ambos países se tornaron muy tensas, al extremo de que Chile acabo amenazando con su fuerza militar.

Ese debió ser el argumento central para exigir que la Organización de Estados Americanos, retomen el tratamiento del tema de la reivindicación marítima boliviana en el ámbito de la multilateralidad. Por el contrario – suponemos para no desnudar sus propias incoherencias – el canciller se limito a realizar una reseña histórica de los hechos, sin referirse puntualmente a la agenda de 13 puntos, misma que en los últimos 5 años, en el contexto nacional particularmente, fue utilizada para generar apoyo político a favor del partido de gobierno,

El fracaso de las negociaciones en el marco de la agenda de 13 puntos, es el fracaso del gobierno. Hasta ahora, la sociedad boliviana, no tiene una explicación clara y concreta del motivo de por qué de decidió de manera intempestiva cambiar de estrategia, cuando - a decir de ellos mimos - se habían logrados adelantos significativos en las negociaciones con Chile.

Por supuesto que el gobierno pretende disimular su responsabilidad, porque es consciente de que tanto en el contexto nacional, como en el internacional, se han percatado que el tema de la reivindicación marítima del país, se ha manejado desde una perspectiva político – ideológica, como en tantos otros temas. Precisamente por esa visión sobreideologizada de las cosas, es que hace 5 años el gobierno decidió de una manera inapropiada e irresponsable, acceder a la petición chilena de llevar la reivindicación marítima al ámbito bilateral, cuando históricamente Bolivia había sostenido la tesis de que se trataba algo que incumbía a la comunidad de naciones

Hasta ahora no hay respuesta a la pregunta de por qué, cuando Evo Morales tenia tantos amigos en los gobiernos vecinos de la región, no introdujo el tema en UNASIR y por el contrario, acepto la propuesta de la presidenta chilena Bechelet (socialista como él) de la bilateralidad, con la agenda e 13 puntos. Lo que no quiere reconocer el gobierno, tanto en el contexto nacional como internacional, es que en aquella oportunidad, cuando se acepto la bilateralidad, se cometió un craso error, mismo que ahora nos está cobrando factura.

Por otra parte, también es evidente que la errática diplomacia boliviana, contribuyó para que los países miembros de la OEA, no brinden un apoyo decidido a la causa marítima boliviana, como había sucedido en el pasado.

Ahí está, el famoso papelón que se protagonizó en Cancún, cuando contra todo sentido común, el propio presidente Morales les pido a las naciones del mundo, abandonar el libre mercado, para sumarse en una cruzada socialista.

Seguramente, también estará en la valoración de la comunidad internacional, las peligrosas relaciones que mantiene el gobierno con regímenes totalitarios y beligerantes como los de Irán, Libia, Cuba y Venezuela. No hace pocos días, la llegada del Ministro iraní de defensa, quien está buscado por la policía internacional, debido a su participación en un atentado terrorista en la Argentina.

Estas y otras actitudes, con seguridad no contribuyen a que las relaciones de Bolivia mejoren en el contexto internacional y ante las declaraciones agresivas y furibundas que el propio presidente Morales acostumbra emitir cuando se refiere a importantes países y gobiernos del mundo, cierran el circulo de "poca confianza" que ofrecemos como país.

Para que la reivindicación marítima de Bolivia, tenga éxito algún día, hace falta mejorar el relacionamiento del país en el contexto internacional y para que eso sea posible, por lo menos hasta que cumpla su mandato, el gobierno está obligado a dejar de mediar todo desde su perspectiva sobreideologizada, factor que claramente es que mayores perjuicios le trae al país y al propio gobierno.