lunes, 8 de agosto de 2011

Ahora más que nunca: VOTO NULO

Cynthia Perou Gutiérrez
cynthia_perou@hotmail.com

La semana que termina, se presentó con una serie de referencias efectuadas desde diversas ópticas sobre el tema de las elecciones judiciales de octubre próximo. Para comenzar, me sorprendió mucho un "artículo" escrito por un masista solapado de periodista en el que, de una manera ingenua y francamente tediosa, se toma la molestia de explicar que el NO es voto nulo (La Razón, martes 2 de agosto, página A3). Este sujeto se toma la molestia –innecesaria por cierto- de presentar un montón de afirmaciones tendenciosas para descalificar -sin éxito por supuesto- el voto nulo.

Atahuichi, como se apellida el desafortunado masista, se desgañita en un escaso léxico, de descalificar las posiciones opositoras al régimen indicando que …ni Del Granado ni Doria Medina conseguirán para la elección, a pesar de la propaganda…(sic), bajo el endeble argumento que los masistrados que sean electos, lo serán pese a los votos nulos porque basta la simple mayoría de votos válidos para su elección. Esta afirmación, que podría sorprendernos si no vendría de un acólito al régimen, cae por su propio peso. Me explico: a Democracia no es el ejercicio del voto como un instrumento del poder constituido, la Democracia es la forma de gobierno del Estado que el pueblo soberano ha elegido para el ejercicio del poder constituido y, pese a la ignorancia reproducida incesantemente en el artículo referido, esta Democracia está sustentada sobre dos pilares esenciales, la legalidad y la legitimidad. La legalidad es el soporte "técnico" de un régimen, es aquello que nos obliga a todos a seguir las reglas del juego democrático, precisamente. Sin embargo, en el caso de las elecciones judiciales de octubre, la irreductible postura de la ciudadanía y luego de la oposición, se sustenta en quitar a este espurio proceso, toda la legitimidad que sea posible. Los que votaremos nulo, tenemos la expectativa de alcanzar el 60% de los votos emitidos y entonces, como sostiene Atahuichi, lo miembros del órgano judicial serán elegidos con esa "mayoría simple", que es siempre las más simple de todas las mayorías, y el proceso estará consagrado a la "legalidad", pero habrá perdido todo su legitimidad. Eso es lo único que importa.

Las elecciones se van a llevar a cabo, qué duda cabe, pero que estos "candidatos" crean que contarán con el apoyo de la ciudadanía, esa es otra historia. Los ciudadanos vamos a deslegitimizar el proceso, porque como ya dije antes, no vamos a convertirnos en un mero instrumento de validación de las atrocidades que, en nombre de esa "mayoría" que reclama tanto este Atahuichi López, el régimen ha impuesto desde la Asamblea Legislativa. Si vamos a votar por alguien, será por alguien que nosotros, como ciudadanos, hayamos postulado a ese cargo público, no votaremos por quien la Asamblea Legislativa nos diga, no importa que esa instrucción sea legal, no vamos a acatarla, ese es nuestro derecho ciudadano y respetar esa postura es obligación de un gobierno democrático.

Y hablando de gobiernos democráticos, me tropecé, ahora en la televisión, con un discurso del insigne Vicepresidente en Villa Tunari, en el que arengaba a un grupo de cocaleros y seguidores acerca del "enemigo de Bolivia": el voto nulo. En el discurso, calificaba a sus conciudadanos detractores como enemigos, haciendo referencia a un problema que este nuestro país ha resuelto hace décadas: los indios en el poder. García Linera decía que aún hay gente que odia ver campesinos en los pasillos del poder en La Paz. Creo, mis queridos lectores, que ese es un tema completamente superado entre todos nosotros. Los racistas, prejuiciosos, intolerantes e ignorantes son una casta de personas acabadas e históricamente repudiadas y postergadas, cuya voz ya nadie escucha. Lastimosamente, estas personas aún tienen espacios en nuestro país, se hallan en las filas del régimen de gobierno. Llamar a los ciudadanos disidentes "enemigos de Bolivia" es, al menos un exceso. El gobierno no debe descalificar las posturas ciudadanas, no importa de donde provengan. Este gobierno está más que cómodo y acostumbrado a descalificar cualquier movimiento que se le opone, inclusive si nace en sus propias filas. El empoderamiento los ha enceguecido y ensordecido. Caminar a cualquier lado, aunque sea sin dirección como el gobierno, sin ver ni escuchar, no puede resultar en nada bueno; ya se han tropezado más de una vez, algún rato se van a caer. Hasta tanto, VOTO NULO