lunes, 29 de agosto de 2011

El Odio en el gobierno

Yesid Chacho Mariaca
ymariaca@yahoo.com.ar
La jurisprudencia de derechos humanos es consistente al proteger las expresiones incluso desconsideradas, cuando tocan a personas o asuntos comprometidos con la vida pública. El honor o la intimidad no es que ceden o pierden sus garantías, sino que, en el choque de intereses igualmente valiosos se prefiere aquél de cuya efectividad dependen los demás valores y derechos, como la expresión libre por ser columna vertebral de la democracia.
Abogo a favor de la despenalización de las calumnias e injurias, cuando involucran o afectan a quienes, por propia decisión, se exponen al debate colectivo. Mejor se aviene, como forma de reparación de los abusos el derecho a la réplica o una eventual indemnización.
Pero cosa distinta es el "discurso del odio", sobre todo cuando tiene como agente al presidente, el estado y sus servidores. Pues si la injuria rompe el límite que acota el derecho a la libertad de todo individuo para expresarse, la apología del odio y la violencia, con propósitos mercantilistas, discriminatorios o de otro orden, lo desnaturalizan.
El odio social y la invocación de la violencia contra quienes disienten o se les considera enemigos, es la raíz de los crímenes contra los bolivianos. Frente a sus expresiones no caben medias tintas. De allí que sus responsables, tendrían que terminar con procesos y en Chonchocoro.
El asunto viene al caso, pues desde el 2005se da ha lugar el "discurso del odio" en Bolivia. Es animado y extendido por el "totalitario" a fin de dividir y enfrentar a los bolivianos, tanto como para someter al desprecio público a quienes no aplauden sus dislates. Hoy suman cientos de perseguidos políticos cada año.
Recientemente, el partido que aquél dirige, el MAS de manera documental declara enemigos del "cambio" a quienes hacen parte de sector financiero, económico y mediático, por una parte, y por la otra, la alta jerarquía eclesiástica contra revolucionaria al cambio, la oligarquía y las burguesías vendepátrias como les llama. Los Fiscales y la Justicia en general, de concierto y diligentes persiguen y criminalizan a los miembros de dichos estamentos.
Los periodistas al servicio del Estado, desde el canal 7, hacen propio el "discurso del odio", dentro de un ambiente en el que median la impunidad, la corrupción, una historia de violencia, la exclusión y hasta la muerte civil de dichos grupos junto a la intolerancia de las ideas contrarias. Después de los empresarios, periodistas, dueños de medios privados, o dirigentes políticos que son objeto del señalado odio discursivo, le llega la hora a un ícono de civilidad y la familia del doctor Morales Dávila. No jodan.

Furioso el ministro de las comunicaciones oficiales del gobierno, el ex parte del trío de "la triple C" Canelas, Carrillo y Contreras, ha pedido que se filme al diputado Masista Nuni, farreando -ha dicho- mientras sus iguales marchan!!!
Lo que me obliga a pensar que, el TIPNIS se destruye y punto, mientras el cocalero paga su deuda al "narcovoto" y los prepara para enfrentar un 2014, prometedor por el agrandadísimo comercio de coca-cocaína, en tanto y en cuanto, los porcentajes electorales salgan a favor de los propaladores del odio.