jueves, 15 de septiembre de 2011

El tipo de cambio y la competitividad de nuestras exportaciones

Jose Gabriel Espinoza Yañez
gabrielespinozayaez@yahoo.com
http://economiabolivia.blogspot.com/

Desde principios de 2005 el tipo de cambio se ha convertido en una herramienta de especial importancia para el control de la inflación. Paralelamente se ha tratado de "bolivianizar" la economía con la ampliación de la brecha cambiaria, el objetivo principal de estas políticas: protegernos de los vaivenes de la economía mundial.

En este sentido se debe reconocer que ambos objetivos han sido logrados con relativo éxito, sin embargo, de un tiempo a esta parte el tipo de cambio como herramienta de control de inflación ha ido perdiendo eficiencia. De hecho se están empezando a percibir efectos no deseados, como la pérdida de competitividad y, peor aún, efectos contrarios, ya que se hace cada vez más barato importar bienes de consumo, importando inflación.

Los hacedores de política económica han defendido la política cambiaria sosteniendo que es en realidad el tipo de cambio real el que importa a la hora de hablar sobre el efecto de estas políticas sobre la competitividad de nuestros productos. Evidentemente eso es cierto y lo es por una sencilla razón: mientras el tipo de cambio nominal mide el precio entre dos monedas (cuantos bolivianos por dólar debo pagar), el tipo de cambio real mide el precio de los bienes extranjeros en términos de bienes nacionales. Esto implica que el tipo de cambio real no sólo depende de la inflación interna y política cambiaria de nuestro país, sino que también responde a la política cambiaria e inflación que nuestros socios comerciales tienen, lo que expresa de forma más acertada la competitividad de nuestros productos.

Y es sobre este punto sobre el que el argumento de nuestros hacedores de política ha ido perdiendo fuerza en los últimos meses, ya que varios de nuestros socios comerciales han optado por políticas que protegen e incentivan sus exportaciones. Para ilustrar esto me remito a los datos oficiales del Banco Central de Bolivia. En ellos se puede ver que el país ha tenido, entre mayo de 2010 y mayo de 2011, una apreciación real en el orden del 2,3%. En otras palabras, los precios de los bienes nacionales se han incrementado durante esos 12 meses en 2,3% más que los precios de todos nuestros socios comerciales. Peor aún, si se observan los datos por región de destino se puede ver que las apreciaciones reales respecto de Sudamérica han estado en el orden del 2,9%, mientras que con Norteamérica han estado en el orden del 3,9%.

Respecto de nuestros principales socios comerciales la situación es aún más delicada, ya que el tipo de cambio real se ha apreciado en el orden del 7,4 y 7,3% para Argentina y Perú, hasta el 33,2% cuando se habla de Venezuela. Esto evidentemente representa un serio problema para la competitividad de nuestras exportaciones, más aún si se considera la caída sostenida de las exportaciones no tradicionales, que son las que generan trabajo, con respecto a la minería y gas sobre todo (el segundo trimestre de 2011 las exportaciones no tradicionales han representado tan sólo el 15% del total de las exportaciones).
Ahora bien, tomando en cuenta que la competitividad depende de muchos factores más que el tipo de cambio (como la productividad de los trabajadores, la coordinación entre la inversión pública y privada), este es uno de los factores que es más accesible para los hacedores de política. Más importante aún, en un momento en el que la volatilidad de la economía mundial ha escalado a niveles preocupantes y nuestra dependencia de los precios de los commodities se ha acentuado, la necesidad de incentivar la diversificación de nuestras exportaciones se hace imperiosa. En definitiva, se debe revisar la política cambiaria, en un contexto en el que nuestros socios comerciales también están tomando medidas para preservar su competitividad y donde el tipo de cambio nominal es cada vez menos efectivo para el control de la inflación.