jueves, 8 de septiembre de 2011

NACIMIENTO Y MUERTE DEL MIR

Gonzalo Villegas Vacaflor
gatvillegas@yahoo.es

Fundado en 1971, el MIR se ha caracterizado por sus mutaciones ideológicas, sus controvertidas políticas de pacto – el tristemente célebre pacto con su verdugo Hugo Banzer Suarez el 1989 y las denuncias de corrupción contra sus dirigentes de todos modos aun cuando nunca alcanzo votaciones importantes – Jaime Paz jamás gano una elección-, supo campear casi todos los temporales incluso sorteo las gravísimas acusaciones por vinculaciones con el narcotráfico en 1994.

De esa matriz arranca la historia del partido que mas desgajamientos sufrió en su historia, solo comparable a su hoy alter ego el MNR. Los primeros separados del barco fueron los espartacos y las personalidades como Zabaleta, todos en el exilio. Estos (el MIR Causa Obrera) acusaban a los que se habían quedado a resistir en Bolivia como "nacionalistas"

La génesis del MIR hay que retraerla en el gobierno de René Barrientos, tras la Masacre de San Juan y el asesinato de Che Guevara: la juventud del partido aliado con mayor firmeza al general del Pacto Militar – Campesino se rebeló. En esa juventud del Partido Demócrata Cristiano militaban, entre otros, Jorge Ríos Dalenz – murió después en Chile por la dictadura de Pinochet Antonio Araníbar, Alfonso Ferrufino, Alfonso Camacho y Tonchi Marincovich en Cochabamba; Oscar Eid, Adalberto Kuajara, Guillermo Capobianco en Santa Cruz; Gonzalo Valda y Walter Delgadillo en Potosí; Franz Barrios, Gastón Encinas, Bismark Kleyler, Jorge Kohler en Sucre; en Tarija, los hermanos Quiroga Bonadona; en Beni, Félix Suarez; Jorge Valdivieso en Oruro, Alfonso Leaño, Fernando Salazar, Carlos Gerke, Juan José Saavedra Pedro Shimose y otros. La mayoría de ellos fundo el PDCR y se separo del partido pero cuando Inti Peredo lanzo su célebre consigna "volveremos a las montañas", algunos (como los hermanos Bonadona y Juan José Saavedra) se reunieron a los guerrilleros del Ejercito de Liberación Nacional que abrieron el foco en Teoponte, al norte de La Paz , pese a la cerrada oposición de los referentes del PDCR, Araníbar y Ríos Dalenz. Allí murió Néstor Paz Zamora.

Eran tiempos de cambio vertiginoso y el general Juan José Torres asumió la presidencia representando a la fracción "progresista" del ejercicio, y contando con apoyo de Pablo Ramos y hasta de los comandos labores del MNR en esta nueva coyuntura, confluyen en un mismo espacio los democristianos revolucionarios, el grupo Espartaco marxista independientes como Jaime Paz Zamora y disidentes del MNR como René Zabaleta Mercado en realidad eran otros tiempos.

En el mundo y en Bolivia la socialdemocracia histórica están heridas de muerte, y la mayoría de sus componentes han experimentado una mutación ideológica, porque sus propuestas conservadoras no son consecuencia de la crisis económica que estalló en 2007, ni de su impotencia actual ante banqueros, empresarios y especuladores: venían de antes. En general, las filas de la Internacional Socialista son hoy un vivero de socialdemócratas derrotados y neoliberales que mantienen un vago discurso "progresista" que apenas se concreta después en los actos de gobierno, y que están muy alejados de las preocupaciones de la gente común. Se han convertido en una sociedad de intereses, en una agrupación clientelista que asegura puestos políticos con magníficos sueldos, negocios e influencias, que coloniza sectores de la administración pública y despilfarra los recursos del Estado: con todas las excepciones de rigor (que cada vez son menos) los socialdemócratas se han transformado en unos perfectos profesionales de la política que buscan su exclusivo interés. Y, ante las evidencias del pillaje capitalista, la socialdemocracia ha quedado reducida a ser el rostro benigno del sistema, una desolada impotencia o un cómplice necesario, un ruin grupo oportunista que quiere salvar sus privilegios o un círculo partícipe de la sangría.

En la insurrección de febrero de 2003 la sede nacional mirista fue incendiada y parece que este es un hecho simbólico con un partido del que solo quedan cenizas, y qué lejano e irreal parece aquel 20 de agosto de 1971 cuando Oscar Eid, dirigente de la CUB, junto al Gral. J.J. Torres, Presidente de la República y Lechín arengaba al pueblo desde el balcón del palacio Quemado: "Ha llegado la hora de que el pueblo tome las armas y asuma definitivamente el poder y construya el socialismo en Bolivia Jaime Paz, Oscar Eid y su entorno sucumbieron ante la seducción del poder establecido y no tuvieron la fortaleza de asumirlo como una instrumento de transformación social y no como un objetivo en sí mismo. Por estas causas acabaron por ser implacablemente devorados, triturados y digeridos por aquel, arrastrando en su actitud a la muerte de un proyecto político que había despertado mucha expectativa.