miércoles, 23 de noviembre de 2011

AGENDA ECONÓMICA PARTICIPATIVA EN CONSTRUCCIÓN

Luis Fernando Ortiz Daza
lufo69@yahoo.com

Una agenda económica, en primer lugar debe ser el inicio de un proceso de construcción de políticas públicas. Las demandas o aspiraciones de los sectores sociales, no son fines en sí mismos, bajo esta premisa el diálogo convocado por el Gobierno debe arrancar un proceso incluyente, que podrá tener efectividad con la confluencia de tres condiciones básicas: un marco normativo que permita la adopción de las medidas recomendadas, un aparato institucional que las operacionalice, y una ciudadanía activa que demande avances y pida cuentas.

Por otro lado, se debe considerar un plan de desarrollo a mediano y largo plazo, sin despertar grandes expectativas en el corto plazo. Los sectores sociales se deben despojar del corporativismo, a la vez que el gobierno debe dejar de lado su preferencia por sectores afines y obsecuentes que buscan el provecho solamente para sus afiliados, En este encuentro, si se pide a cada sector que priorice sus demandas sin partir del análisis global de la economía, de poco servirá la intención de afrontar una crisis que se avecina de manera inexorable.

Se debe dejar de lado la adopción de políticas públicas del tipo acción – reacción, sube el precio del pollo, se castiga a los productores de maíz prohibiendo su exportación, medidas como esta desincentivan la producción, en la realidad, vemos que el precio del pollo oscila de acuerdo a la oferta y la demanda a pesar de que este año hay una sobreproducción del grano. Este ejemplo nos sirve para que los procesos de diálogo y transmisión de experiencias sirvan como punto de partida para el análisis y la construcción colectiva de políticas públicas.

Una agenda económica, no es una plataforma de determinado sector que se arrogue el proceso de cambio, no es una agenda política como la de octubre, necesaria en su momento, para la inclusión de sectores de la población que eran invisibles en el quehacer de la antigua república. La construcción de las agendas, deben ser fruto del fortalecimiento de las capacidades de discusión y autocrítica de los sectores productivos privados y públicos, fortaleciendo el espacio en el que se mueven todos y cada uno de los actores.

Los actores sociales, deben despojarse del egoísmo que les caracteriza, deben ir con la mano abierta a entregar, a proponer su aporte para la construcción del bien común, no deben ir a buscar ventajas particulares, como por ejemplo el no pagar impuestos o la reducción de los mismos, ya que esto afecta la confianza de otros sectores que sí tributan y juegan con reglas claras. Por lo mismo, no debe haber preferencias con empresas estatales que a priori son deficitarias por el excesivo personal con el que cuentan, sin haber arrancado con toda la capacidad de la industria.

En el proceso de construcción de la agenda económica, debe haber reglas claras, además de un sinceramiento de la economía, las reglas deben ser aplicadas para todos, por ejemplo si hay un perdón tributario, que sea para todos, pero sin afectar los ingresos al TGN, este perdón beneficiará a quienes tienen deudas incobrables por multas e intereses. El sinceramiento de la economía, debe reflejar el origen real del déficit, no se debe echar la culpa a los salarios, como el origen del déficit, sino mas bien a las políticas públicas de algunos programas que no son productivos, claro ejemplo en El Alto, en lugar de invertir dinero en una industria de tejido de lana de vicuña, se van a construir cinco canchas de césped sintético, ello costó además perjuicio al sector productivo con bloqueos de caminos.

Empresas como la Siderurgia El Mutún", YPFB, ENTEL, la ABC, deben rendir un informe en este diálogo para la agenda económica, deben además transparentar los contratos y avances o retrocesos que se tienen. Una agenda económica debe partir de la confianza entre los sectores, una agenda económica debe contemplar un apoyo irrestricto a la producción de las pequeñas y medianas empresas, que son el sostén de la economía y el catalizador de los conflictos sociales. Una agenda económica se debe obligar a un empleo digno y con seguridad social para todos. Por último esta agenda debe velar por el acceso rápido y efectivo para el crédito, bajando los intereses de la banca pública y privada, que están teniendo bastante utilidad.

Por último, se debe abordar en este diálogo el papel de las autonomías en la construcción de las agendas económicas regionales, urge que se descentralicen los recursos departamentales y municipales en su totalidad.