miércoles, 23 de noviembre de 2011

El “Dr. Evo Mabuse*”

Carlos Jahnsen Gutierrez
jahnsenca@hotmail.com

Los últimos desvaríos retóricos de Evo Morales, recomendando a los jóvenes que embarazan a mujeres, escapar a los cuarteles porque ahí son intocables, son suficientes para que las organizaciones femeninas en Bolivia y a nivel internacional enjuicien al Dr. Evo Morales por incitar a violar preceptos legales establecidos en la Constitución Política del Estado y en el Código Penal. Traducido del castellano al idioma del “evismo”, él empuja a la juventud a la infamia y a delinquir. Les asegura además que la ley solo llega hasta las puertas de los cuarteles y como se sabe también solo hasta las puertas del Gobierno y  los límites del Chapare. Los dichos y desdichos del Presidente de un país se mueven al mismo nivel retórico y mental que un pilluelo, ¡es una vergüenza! ¿Dónde esta la Ministra de Justicia? ¿Qué esperan entonces las organizaciones femeninas?

Este hecho podría tomarse como un “disparate pasajero”, y que después de confrontar a Evo Morales con el pensamiento del filósofo alemán Ludwig Wittgenstein: “Los límites de mi lengua son los límites de mi mundo”, el caso pasaría a los archivos empolvados de la historia. Pero el asunto aquí es que se trata de la reincidencia continua de una disfunción retórica-mental del Presidente de todo un país! Estimados lectores, ¡no es Perico de los Palotes el que aconseja a la juventud a cometer crimen, sino el Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia!

¿Qué lleva al Dr. Evo Morales a traspasar continuamente límites de racionalidad, de la razón y la cordura que su investidura exige, con indescriptible facilidad? ¿Cual es el móvil para estas actitudes machistas, discriminantes e  ignorantes? ¿Qué moral y ética reflejan esta conducta tan vergonzosa, ominosa y nefasta?  Con Augusto Reinaga se podría contestar en partes, que se trata de una moral y ética de “panza y bragueta”. Pero a este pensamiento se tiene que añadir necesariamente también, los persistentes impulsos incontrolados y desbocados de “quemar” todo. 

Estos impulsos nos obliga a reinterpretar el pensamiento de Wittgenstein de la siguiente manera: El límite y la disfunción patológica de mi mundo es el límite y la disfunción patológica de mi lengua, lo cual nos permite ahora un  acercamiento más psicológico a este sui generis fenómeno mestizo. 

Son tantos los ejemplos de estas aberraciones y desfases retóricos hasta la fecha que estos nos muestran el  psicograma de un pirómano mental, en el cual se mezclan de forma peligrosa profunda agresión y odio, siempre con el deseo de humillar y degradar a quien sea. La frecuencia de sus desbordes y disfunciones retóricas machistas y más aun observando, como él parece complacer a su ego dañado, inyectando repetitivamente dosis de disparates a su espiral “destructora”,  muestran más bien, no a una estructura mental de estadista, sino a la de un personaje de mil rostros y a la de un adicto a conflictos, confusión y despelotes permanentes. Por ello, la mayoría del pueblo ya desconfía de él, ¡con razón!

El desequilibrio y la disfunción en el control de sus impulsos nos indican que en Evo Morales vive un “Dr. Evo Mabuse”.  Este “Dr. Evo Mabuse” es como un jugador al azar, es artista de teatro de desgobierno y comedia políticos, es titiritero que manipula y juega con leyes, es también  “cazador” de sus víctimas políticas, con ciertas señales de sadismo, juega con las emociones y la dignidad de mujeres y hombres. En fin es un jugador obsesionado que apuesta por  lo que sea,  apasionado sindicalista cocalero con antifaz de Presidente y que hasta ahora no pudo ponerse el sombrero de un verdadero Presidente. Este juego, con los seres humanos, a los que él en el fondo desprecia profundamente, el juego con sus emociones y con su dignidad, con sus destinos, es en verdad lo único que les interesa tanto al Dr. Evo Morales como al “Dr. Evo Mabuse”. Y como ya sabemos, patean con saña y siempre bajo. O sea de hecho tenemos verdaderamente como gobernante a un “Dr. Evo Mabuse” oculto en el Dr. Evo Morales. Este logra que el Dr. Evo Morales sea un eterno encubierto y acomplejado pirómano, perdido en la mente del siglo 21, aborreciendo todo lo que no le parece “bien”  y  no importando si es legal o no.

Tienen un idilio casi erótico con lo que no es correcto. Sienten una fuerte rivalidad con las leyes, es más, ambos compiten contra ellas  porque les estorban, les obstaculizan y complican. Pero esto no evita que el Dr. Evo Morales se sienta, en todo momento, superior a ellas. Él está narcisistamente por encima de todo y de todos los que son parte de su espacio político. Parte de esta estructura es también el control total de su alrededor. La reacción de su gente “normal” la conoce al dedillo. Es como si él estuviera siempre sentado entre medio de ellos, persiguiéndoles, los cuales no tienen la menor idea que son perseguidos y tampoco sobre lo que el “Dr. Evo Mabuse” hablará y hará en el siguiente momento. ¡Por ello él se siente omnipotente, infalible, porque es el único que conoce la verdad, su verdad, solo él sabe cuando y donde dispara sus patanerías! El antes disparar y después pensar (algo no usual para el) es la calidad mas saliente como sello de garantía que el Dr. Evo Morales posee. Se dice que desde el punto de vista estadístico más o menos cada 32ava acción, es una acción errada, acompañada por palabras y explicaciones erradas. Evo Morales desde ya rompe este promedio con creces. Empujado por su “Dr. Evo Mabuse”, el Dr. Evo Morales posiblemente está alcanzando un estado patológico de descontrol, que hace que desde ya, él piense como los cleptómanos o los pirómanos, que a él nunca nadie ni le pilla, ni lo prende. Esta creencia que obedece a la letárgica lógica de un ser que se cree supremo, hace que él use su ombligo y no la cabeza. Sus impulsos descontrolados, o sea sus aberraciones y disfunciones, se incrementan y son continuos. Por lo mismo, él siempre quiere estar en el centro de la atención, asestando golpes con sus dichos y desdichos, los cuales se mueven muy al margen de toda genialidad, ya, de toda inteligencia, y las que él, sus acólitos, adictos y adulones las consideran el non plus ultra, todo un libro de sabiduría milenaria.

En este estado omnipotente se reconocen entonces claramente dos caras más de las mil del “Dr. Evo Mabuse”, la del presidente pirómano mental y la del adicto de aberraciones verbales y de hacer siempre lo equivocado como Presidente. Refleja también una visión estrecha y pequeño-burgués de mundo y cada vez con ademanes más fetichistas y decadentes, parado consciente o inconscientemente sobre un imperio creciente de sociedades anónimas ilícitas que actúan al margen de la ley como el narcotráfico. El “Dr. Evo Mabuse” rige la personalidad del Dr. Evo Morales e incita a crear una superestructura adecuada a esa personalidad. Aquí se evidencia también la tensión permanente de la sociedad boliviana al tener que vivir constantemente  entre el caos, la demagogia, la mentira y la despotía, la cual esta en peligro de convertirse adicta de un “Dr. Evo Mabuse”.  ¡Bolivia y su sociedad tienen que despertar!

El original Dr. Mabuse es una caracterización del sobrehumano de Nietzsche que representa el anti estado criminal. Lo preocupante del “Dr. Evo Mabuse” es, por un lado, que en los hechos, debido a  sus continuas y repetitivas disfunciones retóricas, a sus dichos y desdichos, hoy por hoy, él, ya es la caracterización de la omnipotencia de un adicto pirómano-mental, más que de la personalidad de un Presidente y estadista. El destruye con su lengua o “cava su tumba con su lengua”, como Manfredo Kempff escribe en su acertado comentario “Estado en descomposición”. Por otro lado, su desgobierno clientelista, demagogo y déspota, convierte al “Dr. Evo Mabuse” cada vez más en una síntesis acabada de un Estado narco-forajido. El está creando a una colonia en Sudamérica dominada por sindicatos cocaleros y transnacionales del narcotráfico, elevando a Bolivia a ser el mayor abastecedor de pichicata de este continente, en vez de un Estado Plurinacional que se gane el respeto mundial por su variedad cultural y desarrollo económico. Un “Dr. Evo Mabuse” que no puede controlar sus impulsos a la cabeza de un Estado narco-forajido en desarrollo es un creciente peligro para Sudamérica. Nuestros países vecinos ya están en estado de alerta. Debido a estas connotaciones nacionales e internacionales esperemos que  la historia de este “Doctor”. no acabe igual que la del original Dr. Mabuse. Con la diferencia que al “Dr. Evo Mabuse” se lo encontraría sentado sobre montón de dinero y hojas de coca repitiendo incansablemente sus peroratas sus dichos y contradichos y las palabras:¡Estoy encima de todos! ¡Yo no fui! ¡Fueron los infiltrados!

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*A modo de explicación: Estimado lector, ¿quien es Mabuse? El Dr. Mabuse, el original, es un médico, genial y  siniestro a la vez, pero ante  todo un jugador apasionado que comete toda clase de crímenes. Era un diablo de mil rostros, con la capacidad de disfrazarse y de influenciar a la gente usando la hipnosis. Soñaba con crear una colonia en el Brasil llamada “Eitopomar” y para lograr este propósito cometía con gran energía utilizando su genio, crímenes de todo tipo. Es una figura creada por el escritor Norbert Jacques y llevada a la pantalla  en forma de cine mudo por el aclamado director Fritz Lang en el año 1920/1921. Es un reflejo de la sociedad de Weimar y un destilado de ese tiempo, un cambio de época. Tan importante como Mabuse es un fiscal llamado von Wenck, el reflejo que lo bueno siempre se impone a lo malo,  el que persigue incansablemente al Dr. Mabuse hasta que al final de la historia de las películas de Lang, y después de una salvaje persecución, logran acorralar  a Dr. Mabuse en un cuarto donde escondía y hacia funcionar a su imprenta para falsificar dinero. Encuentran a un Dr. Mabuse completamente demente perseguido por todas las almas a las que él hizo daño y  sentado sobre un montón de dinero. ¿Y que tiene que ver el Dr. Mabuse con el Dr. (h.c.) Evo Morales? Desde ya, hacer comparaciones siempre es hielo frágil en el que uno puede  caer profundo. Aquí algunos aspectos peculiares y salientes: Evo Morales no es médico doctor, solo doctor honoris causa y no es genio y actúa y habla sin controlar sus impulsos. Evo Morales tiene muchos rostros pero a diferencia de Dr. Mabuse él, no comete crímenes personalmente, no falsifica dinero, no mata, no roba, pero es “su testamento político” el que hace que otros actúen por él al margen de la ley. Evo Morales usa todas las armas demagógicas y déspotas para imponer su triunfo político sobre la justicia, el no tiene aún  a un von Wenck como fiscal. Evo Morales es el destilado de nuestro tiempo en Bolivia, en una época de cambio. Refleja también a una oposición incapaz de presentar alternativas creíbles y viables y de encontrar aceptación.