martes, 22 de noviembre de 2011

¿Por dónde empezar?

Boris Bernal Mansilla
boris.bernal@bolivia.com

El pasado fin de semana el Presidente Evo Morales declaró su intención de debatir un nuevo Plan de Desarrollo Nacional, que priorice las necesidades y optimice el uso de los recursos económicos, que buscará acortar la brecha de las "profundas" diferencias y asimetrías existentes, y aplicar el principio de pluralidad en el sistema económico nacional, además del respeto a la propiedad privada.

Lejos de ver este hecho como una carencia evidente en el actual gobierno ante la ausencia de visión y plan estructurado no solo en el contexto económico, recogemos y saludamos esta iniciativa como escenario de planteamiento, debate y construcción de alternativas.

El sistema - actualmente vigente - brinda una prosperidad material nunca antes vista. El desarrollo nos posibilita comodidades inimaginables aproximadamente hace diez años. Y esto no solamente para las élites, sino para gran parte de la sociedad.

Es difícil identificar qué factor es determinante para un desarrollo de esta magnitud. Existen dos posibles factores: Los adelantos científicos y los mecanismos económicos del capitalismo como el sistema de créditos y el sistema monetario, los cuales facilitan considerablemente el intercambio de bienes.

Si bien los avances y logros del actual sistema son enormes, también se empieza a ver sus defectos mayores. Y estos defectos son igualmente enormes, al grado que pueden destruir a la humanidad entera. Los defectos mayores son cuatro: El sistema capitalista no es sostenible ecológicamente; no es sostenible socialmente; es inhumano y daña a la democracia.

La insostenibilidad ecológica se explica por el empuje inherente del sistema a crecer. Si no hay crecimiento el sistema colapsa. Por esa razón no es posible, mantener una economía estable en alto nivel, puesto que el crecimiento incluye también la explotación de los recursos naturales del planeta, y puesto que estos recursos son limitados, es lógico que el sistema capitalista sea insostenible ecológicamente.

La destrucción de la naturaleza por el deterioro del medio ambiente y el calentamiento global no es algo secundario. Más bien, según estudios de la ONU la destrucción de la naturaleza ha llegado a tan grandes dimensiones, que la supervivencia de la humanidad está en juego. Quiere decir cuidar el medio ambiente es una asunto de vida y muerte.

El segundo defecto de la economía capitalista es que no es sustentable socialmente. La brecha entre ricos y pobres se abre cada vez más, la causa es el sistema de los intereses e intereses compuestos.

Si uno tiene un capital sobre el cual recibe intereses y reinvierte sus intereses sus ganancias crecen en una curva exponencial. Quiere decir esa curva al principio sube muy lentamente pero después cada vez más rápido hasta que al final casi es vertical. Es importante entender el crecimiento exponencial, para entender el problema de los intereses.

En EE.UU. durante un año se paga más de 1 Billón de US$ en intereses. ¡Así funciona la distribución de fondos de los que tienen poco a los que les sobra el dinero!

Si tomamos en cuenta las deudas de los otros países industrializados, además de las deudas de municipios, de empresas y hogares, podemos imaginarnos que se trata de sumas inimaginables.

Este cuadro no tiene nada que ver con la ética o la moral, sino con las reglas económicas del capitalismo. Es una eterna transferencia de los que tienen poco a los que tienen mucho. Y la brecha entre ricos y pobres aumenta hasta que explota esta situación.

Lo inhumano del capitalismo pasa por una cuestión axiológica, en la vida humana tenemos valores como: el compartir, la confianza, respeto, honradez, cooperación, y la solidaridad. En la vida económica del capitalismo rigen otros valores, contrarios a éstos: desconfianza, engaño y traición (hasta donde la ley lo permite), egoísmo y competitividad.

Hoy día las personas y empresas han acumulado tanto capital que pueden influenciar decisivamente en los medios de comunicación, en los partidos políticos y en los procesos electorales. Y esto no solamente en las democracias débiles como en Bolivia, sino también en los países industrializados.

Hay que estar consciente que el capitalismo NO es una ley natural. Obviamente muchos no pueden imaginarse una economía diferente. Sin embargo los otros sistemas económicos que existen en el mundo nos muestran que sí es posible un sistema económico alternativo.

El desafío esta en crear un sistema económico que fortalezca las ventajas y elimine los defectos del actual sistema.

Una de las deudas históricas de Bolivia es la cuestión regional, en los últimos años este factor tomó mayor relevancia, logrando conquistas y avances de magnitud considerable, se logró establecer todo un andamiaje jurídico autonomista departamental, municipal e indígena.

En ese contexto, para que haya un desarrollo regional, proponemos como medida de apoyo la emisión de dinero local. La característica principal de este dinero es que sirva solamente en una determinada región y el efecto más importante que dinamiza la economía regional.

El dinero sería emitido por los Gobiernos Departamentales, Municipales y Pueblos Indígenas Originarios reconocidos y autónomos, convirtiendo un porcentaje de sus recursos económicos en dinero local. Ejecutando proyectos con mano de obra del lugar, pagada con dinero local. Para lo cual sus autoridades tendrían que buscar empresarios que acepten este dinero, o sean empresarios locales; gestionando comercios locales donde se reciba este dinero.

La comunidad igualmente deberá invitar a entidades financieras que se asienten en la comunidad, estas entidades deben proporcionar créditos para proyectos de interés regional sin intereses, solo una comisión de trámite, quiere decir pagar el servicio que brinda el banco. Si alguien necesita dinero nacional puede cambiarlo en la Gobernación, Alcaldía y/o ante sus Autoridades Indígenas Originario Campesinas, con un pago porcentual de la suma cambiada, este sería un ingreso para la región.

Si se reconoce que el capitalismo destruye la vida, hay que buscar una alternativa. Es obvio que un sistema como el capitalismo no se puede cambiar fácilmente, sin embargo, Bolivia podría ser un país que relativamente pueda cambiar de sistema.

Por un lado Bolivia no está tan involucrada en el sistema capitalista mundial como otras naciones, y por otro, porque está vigente un sistema alternativo que es la Economía de Reciprocidad. Debemos estar conscientes, que siempre hay una alternativa.

Pero también se puede empezar impulsando políticas públicas, económicas, regionales en los departamentos, municipios y las comunidades; generando espacios donde se promuevan grupos solidarios con una moneda local.