miércoles, 9 de noviembre de 2011

Algo grande ha sucedido

Rolando Morales Anaya
rolando@entelnet.bo


Llegaron cantando y bailando, obtuvieron que la carreta no pase por su territorio y se fueron como habían venido, cantando y bailando. Recorrieron 600 kilómetros a pie, con niños y bultos a cuestas, algunos sin zapatos, los más con sandalias, soportaron el calor, el frío, la lluvia y el hambre pero no dejaron de estar tranquilos, alegres, pacíficos, pacientes. En el camino, "alguien" les hizo dar una paliza con la policía lo que no hizo mella en su decisión de llegar a La Paz. Los paceños los recibieron con los brazos abiertos y con la alegría que contagiaban. Algunos cientos de miles los acompañaron en la última parte de su trayecto ofreciéndoles alimentos, bebidas y cariño. Por primera vez desde la guerra del Vietnam miles de jóvenes participaron en una manifestación popular. En la marcha retumbaban fuertes estribillos contra el Gobierno, pero ninguno venía de los indígenas. Fue agradable escucharlos hablar, expresándose en un buen castellano, con una lógica implacable que contrastaba con la del Gobierno, sin agredir ni insultar a nadie, mostrando firmeza en sus demandas. La calidad de todos los portavoces fue extraordinaria, pero cabe hacer particular mención a las mujeres quienes, al igual o mejor que los varones, expusieron a la opinión pública con simplicidad y lógica sus demandas. Algunos dirigentes se dieron el lujo de explicar que "estado plurinacional" es un conjunto de unidades poblacionales de iguales derechos en contraposición del concepto de "mayoría nacional" manejado por el Presidente. Vinieron, escucharon la misa celebrada por 5 obispos, y se fueron con otra misa de gracias. Ahora Bolivia sabe que se puede lograr cambios hablando y cantando, sin agredir ni insultar, dejando de lado la dinamita, el fusil y la metralla. Fue una gran lección de democracia.

Algo grande e inquietante sucedió también en otro nivel, pero no sabemos qué. Durante dos meses el Presidente se empecinó en la construcción de la carretera que atraviesa el parque natural Tipnis a viento y marea contra la oposición de la población local, de la mayor parte de los bolivianos y la unánime crítica internacional. Con esta actitud, su imagen y popularidad se vieron fuertemente deterioradas. En el futuro, será muy difícil que alguna Universidad del exterior lo homenajee como líder de la defensa del medio ambiente y de las poblaciones indígenas como lo han hecho hasta la fecha. Al interior de Bolivia, hay dudas que pueda ganar una nueva elección. Pero, ¿porqué se empecinó tanto?, alguna gente opina que por soberbia, otros por su carácter autoritario, algunos porque le atribuyen que piensa que el Desarrollo es cemento, mas ninguna de estas explicaciones es suficientemente convincente para explicar la actitud del Presidente que lo llevó a destruir años de acumulación política. El viaje del expresidente Lula a Bolivia y la febril actividad de algunos funcionarios del Gobierno Brasileño en nuestro país, incluido la del influyente ministro Celso Amorin, hacen pensar que hay algo muy grande detrás del proyecto de carretera, pero no se sabe qué.

Infelizmente, la alegría popular que acompañó el acuerdo entre el Gobierno y los indígenas se vio empañada por un desliz del Presidente quien señaló que el Tipnis sería declarado patrimonio "intangible", lo que después fue utilizado para volcar el acuerdo contra los propios indígenas. La palabra "intangible" significa que no se puede tocar, pero, en el sentido en que es inmaterial. Bienes intangibles son la música, la danza, la fe, el patriotismo, la disciplina, el amor filial, etc. Un parque es un bien material, no es intangible. La inclusión de esta palabra en la ley es interpretada por los enemigos del Tipnis en el sentido en que ni ellos deberían tocar su hábitat con lo cual sugieren su desalojo. Parece una broma de mal gusto pero es una realidad.