viernes, 23 de diciembre de 2011

Menu inflacionario

Fernando Crespo Valdivia
agrodata@entelnet.bo

En principio, había programado una cena poco tradicional para festejar el año nuevo. Es decir, cocinar diferentes carnes, muchas verduras, distintos tubérculos, uno que otro cereal y, sobre todo, un postre a base de cremas y fruta fresca. Felizmente, toda la familia estaba de acuerdo con el menú escogido.

Como parte del millón de personas en plena transición a la clase media, este año merecíamos carne de cerdo con sabor agridulce o un lomo relleno de jamón con salsa de champiñones. El arroz blanco podia ser sustituido por papa. Si bien, la papa Imilla o negra tiene su encanto, para las fiestas de fin de año la familia desea algo más internacional, algo así como papa holandesa. Por otro lado, los adolescentes de la casa ya no desean ensaladas de lechuga y tomate. En vez, desean un suflé de alcachofas con queso parmesano o muzarella y un soltero con choclo tierno de Rio Abajo, queso criollo, tomate, quirquiña y pedacitos de locoto. Luego, se había acordado terminar la cena con helado de tumbo o granizado. Pero dado que no es temporada y solo llueve, se ha optado por degustar fruta fresca en salsa de chocolate. Sin duda el fondue de frutas tropicales es lo más esperado por toda la familia. Después del festín, no podía faltar un café bien caliente.

Acordado el menú de fin de año, lamentablemente me metí a estudiar el IPC de la ciudad de La Paz. Escribo "lamentablemente", porque revise los precios de los 102 alimentos y bebidas de la lista del INE de nuestra ciudad. Como buen economista agrícola y sujeto a un presupuesto, grafique la evolución de los precios nominales y calcule la tasa de inflación anual de cada producto. Luego, para tomar mejores decisiones en cuanto al menú estime los precios reales de todos los alimentos y bebidas de la lista.

Mi sorpresa fue fatal. El menú deseado posiblemente sea el más inflacionario de los últimos años. La carne de cerdo y res tienen un incremento de precio de 13.8% y 5.5% respectivamente, aunque sabemos que en el supermercado la tasa inflacionaria de ambas carnes es mucho mayor. Asimismo, las frutas frescas para la salsa agridulce y postre están por los cielos, independientemente si las compras se hacen en el mercado Rodriguez, Achumani o Villa Fátima. Asimismo, el kilo de manzanas tiene una tasa inflacionaria de 27.1%, la papaya de 88.0%, las uvas de 37.3% y la mandarina de 25.6%. Sin duda alguna, los datos confirman que debo cambiar mi salsa agridulce por algo más salado. En cuanto a la Papa holandesa (que tienes una tasa inflacionaria de 13.5%) necesariamente debe ser sustituida por arroz de grano corto a fin de abaratar los costos gastronómicos. Por último, el soltero tan apetecido por mis hijos y mi persona posiblemente tenga que ser eliminado del menú. Solo el choclo tiene una tasa inflacionaria de 14% (y eso que empieza la temporada de maíz) mientras el queso criollo subió en 34.1%. Mejor no analizar el precio de las alcachofas que en promedio esta en Bs. 10.00 cada unidad y el queso muzarella ha subido desde el gasolinazo en 14.9%. En cuanto al postre, la tableta de chocolate se ha incrementado en 17.7% y los plátanos que la acompañan en 12.2%. Ni que decir del café molido que tiene un incremento de 34.5%.

Lo cierto es, que mi adicción a los números y el menú pensado para festejar fin de año refleja una inflación superior a lo pensado y publicitado. Por tanto, necesito un nuevo menú para celebrar mi año nuevo. De continuar así, no solo tendré que abstenerme de algunos antojos y cambiar mis hábitos de consumo. Lastimosamente, tendré que renunciar a los festejos de carnaval, mi cumpleaños y fiestas patrias consumiendo solo fideo (que por cierto tiene una tasa inflacionaria de 7.1%).