martes, 20 de marzo de 2012

ESTADO O MERCADO, UNA FALSA DISYUNTIVA

Walter Reynaga Vasquez
reynagavw@yahoo.es
http://social-libertario.blogspot.com/

Mercado y estado, constituyen una realidad inevitable en las actuales condiciones del desarrollo biológico y tecnológico de la humanidad. Será otra cosa cuando el hombre trastorne su naturaleza, cuando, como Einstein refería, sea capaz de: no sólo hacer lo que quiera sino de querer lo que quiera. Por ahora es imposible marginar de la realidad social al mercado o al estado. La realidad en esto ha sido muy explícita y deberíamos aprender: Los marxistas leninistas estalinistas, castristas…quisieron marginar al mercado de la economía y… fracasaron rotundamente. Hoy su estado emblemático, la URSS, ya no existe. Los anarquistas pretendieron anular al estado, y nunca pudieron avanzar a ningún lado.

Estado y mercado están ahí y con ellos tenemos que contar, con todas sus limitaciones, deficiencias y virtudes. Lo que no tiene arreglo, arreglado está.

Pero, en actitud maniquea, los izquierdistas se esfuerzan por desprestigiar al mercado echándole todas las culpas de la actual crisis del sistema capitalista, como los otros por echarle las culpas al estado. ¿Qué puede salir de esto? Sólo la pretensión vana de lograr sociedades sin mercado o sin estado, o, matices de estos extremos. Es decir, soluciones que no son soluciones, como las manifiestas posturas socialdemócratas, keynesianas o neoliberales.

Enguerrillados en estos enfoques no avanzamos a nada. Nuestros habituales izquierdistas (como Prada en "Carta abierta de Mikis Theodorakis y Manolis Glezos",febrero 2012) encerrados en sus esquemas marxistas no atinan más que a repetir sus viejas consignas a título de análisis y orientación. Y es que Marx nunca entendió la naturaleza del mercado bajo el imperio de sus prejuicios revolucionarios: no se acercó al capitalismo para conocerlo sino para superarlo revolucionariamente. De ahí su fracaso teórico. Frustración que se extiende y completa a la hora de conceptuar al estado o sistema político. Al que bajo el ideal del mando proletario, implícitamente, le reserva todo género de virtudes en la conducción de la economía. Pero, la misma realidad demostró que en esto también estaba en error. La supuesta dictadura del proletariado terminó en dictadura de una elite burocrática, la nomenklatura, que se hizo clase privilegiada, dueña del poder y la economía, de espaldas a la clase obrera y el pueblo todo, sometiendo a la economía a un rol servil a beneficio de sus intereses, para finalmente hacerla inviable.

Hace falta pues una conceptuación más realista y racional de la naturaleza del estado como del mercado, para idear una nueva y mejor forma de organizar la sociedad partiendo del concurso de ambos: mercado y estado. No sólo para reorganizar nuestro país, víctima de la mezcla habitual de mercado e intervención estatal combinado con las estructuras del colonialismo interno, sino también, para reordenar el capitalismo desarrollado, hoy en crisis extrema de racionalidad.

Un desafío al que respondemos en nuestro libro: "El Modo Social Libertario" de próxima publicación, escrito para responder a los problemas concretos del país, pero que bien puede ser aplicado en la reestructuración la degradada democracia representativa de los países desarrollados. Un planteamiento que redistribuye el poder entre las elites y el pueblo de modo pragmático, orientado a disminuir el uso clasista, grupal u oligárquico del poder, esto es, el uso privado del estado. Lo que pondría en el escenario una nueva realidad estatal, capaz de intervenir de modo atinado en la economía, en concordancia con el mercado. Para que ambos cumplan su específico rol en una relación sinergética.