jueves, 1 de marzo de 2012

UNA GOLONDRINA (helicóptero) NO HACE VERANO

José Pastén Burgoa
pastenburgoa@hotmail.com

Recientemente la opinión pública escuchó con cierta complacencia  pero también con incomodidad e intranquilidad la inminente adquisición de helicópteros de procedencia china.  El buen entender del ciudadano de a pie relaciona esta compra con la inseguridad por la que vienen atravesando algunas ciudades de nuestro país y posiblemente alguna que otra autoridad tenga la misma percepción pero en realidad  NO DEBERIA SER ASI.

Nuestra institución policial aún no está preparada para la modernización y la implementación de alta tecnología como para pensar que un helicóptero patrullará la ciudad y bajará la sensación de inseguridad.  Gasolina, mantenimiento y otros costos son elementos constitutivos del  precio de tal modernización y no debemos antojarnos en vestir traje de fiesta o frac cuando nuestra ropa interior está deteriorada y perforada con el riesgo de desaparecer.

Y no es que se quiera ver a la policía de siempre, desprestigiada, alicaída, censurada, marcada por devaneos políticos y un permanente dolor de cabeza para el presidente del Estado Plurinacional. ¡No!  El actual Vice Ministro de Seguridad Ciudadana, años atrás, fue Comandante General de la Policía Boliviana y seguramente conoció en teoría o en el imaginario la realidad institucional.

Como nos describe Gabriel García Márquez en sus 100 años de soledad y aquel pueblecito de nombre Macondo donde la oficina policial es un cuartito vetusto y húmedo, así es la comisaría policial del barrio de Equipetrol en Santa Cruz.  Frente al edificio de una empresa de telefonía celular, en la Av. San Martin, existe una comisaría policial que da pena porque es la muestra de autoridades que solo vienen de paso pero no conocen la realidad policial o de jerarcas policiales que gestionan la compra de helicópteros pero cierran sus ojos ante la pobreza de la infraestructura policial.  Al respecto se les cursa la invitación para visitar la comisaria de la Pampa de la Isla, el Comando Provincial de Portachuelo y ni que decir de otras latitudes del país. Ni en el pueblo del afable personaje transandino Condorito, “Pelotillehue”, se muestran a tan vetustas instalaciones.  Por supuesto que así la policía pierde el respeto, credibilidad y  solvencia.

Bienvenida la compra de helicópteros que  cumplirán las tareas ante contingencias, alerta temprana, emergencias y eventualmente patrullaje aéreo en la represión del delito porque si estamos esperando que dichas aeronaves servirán para iniciar persecuciones, batidas o seguimientos al estilo “norteamericano” estamos mintiéndonos a nosotros mismos.  Radio Patrulla 110 en Santa Cruz tiene en este momento 7 vehículos que trabajan las 24 horas para cubrir más de 1.241 barrios y no existe un poder de REACCION INMEDIATA.

Si asumimos una posición asertiva y no envenenada por la política en contiendas de oficialistas y opositores, seguramente las Cumbres de Seguridad fueron pensadas para escuchar ponencias, sugerencias y necesidades de la población civil. Dejemos de filosofar y establezcamos políticas públicas de Seguridad sin perdernos entre tanta palabrería.  Para ello se debe pensar en: PRESUPUESTO, INFRAESTRUCTURA POLICIAL, EQUIPAMIENTO POLICIAL y posiblemente bajaran los niveles de inseguridad.

Respecto a la honestidad, transparencia y profesionalismo de los policías, el tan mentado CONTROL SOCIAL, nobel idea del gobierno actual, podría encargarse de monitorear, supervisar, hacer seguimiento y acompañamiento de la conducta de los policías. Los uniformados están cansados de tanta maledicencia de la ciudadanía.  Ellos quieren cambiar, tienen dignidad y les queda algo de vergüenza.  Si les creamos las condiciones y escenario propicio para que desempeñen sus responsabilidades institucionales podremos estar hablando de un “cambio”.

Finalmente, si mejoramos el nivel salarial del policía, él, gradualmente empezará a actuar con rectitud y honestidad y mediante el Control Social, al primer policía que se le sorprenda pidiendo “colaboración” se le dará su merecido, es decir un escarmiento amargo y doloroso traducido en separarlo con ignominia de la institución del verde olivo.  Estos no son razonamientos basados en el descubrimiento de la pólvora.  Necesitamos simplemente SENTIDO COMUN. En la visión de las autoridades gubernamentales nacionales y departamentales, a muchos de ellos les incomoda el término Seguridad Ciudadana.  Cierran sus ojos y siguen atesorando sus bártulos hasta que se oxiden.  Otros ignoran el significado de PREVENCION, DISUACION, CORRECION, mientras tanto seguramente se esta gestando la realización de una próxima Cumbre de Seguridad.