viernes, 2 de marzo de 2012

TRANSICIONES HACIA LA DEMOCRACIA

Oscar Ortiz Antelo
oscarortizantelo@gmail.com

La primavera árabe ha vuelto a poner en el escenario mundial el desafío de las transiciones hacia la democracia. Túnez, Egipto y Libia están viviendo un periodo intenso de debate social sobre cómo, construir sociedades democráticas de personas libres que no solo garanticen a sus poblaciones los derechos humanos fundamentales sino también mejoraren sus condiciones de vida para superar la pobreza, desarrollar y modernizar sus naciones.

En Latinoamerica, también existen transiciones en curso aunque aun no se han producido cambios de régimen. Cuba y Venezuela son los casos más notables. En el caso de Cuba, el régimen comunista ha tomado algunas decisiones iniciales hacia una transición económica. Lo hicieron ya hace tiempo con las condiciones para la inversión extranjera, por ejemplo en el sector de hidrocarburos, donde las impresas transnacionales encuentran mejores condiciones para invertir que en Bolivia. Sin embargo, el gobierno de los hermanos Castro se resiste a iniciar la transición política, habiendo convertido su último Congreso partidario en un escenario de mayor concentración de poder en los sobrevivientes de la revolución, los cuales deberán enfrentar inexorablemente las limitaciones de edad de la naturaleza humana.

En el caso de Venezuela se presenta una doble condicionalidad. La más importante es que la oposición democrática ha logrado en las ultimas elecciones una mayoría electoral, una estructura organizativa nacional y sobre todo una imagen de capacidad de convertirse en verdadera alternativa para gobernar Venezuela. La segunda, es la salud de Chavez, que por motivo del cáncer que padece podría privar al régimen de su principal factor de unidad y fortaleza. Sin embargo, en todos los escenarios Venezuela se encamina hacia una transición que seguramente será muy difícil y al mismo tiempo muy influyente en el conjunto del escenario político latinoamericano.

Si las transiciones de Cuba y Venezuela se concretan, los demás gobiernos de la ALBA se verán privadas de la inteligencia del régimen Cubano y del dinero venezolano que por vías no oficiales se canaliza para financiar campañas políticas para llegar al gobierno y sostenerse en el mismo. No obstante, no hay que menospreciar a estos gobiernos que ya han aprendido las técnicas para someter a las sociedades, cuentan con los recursos y la fuerza del Estado y difícilmente acepten ceder el poder con facilidad. A pesar de ello, la historia reciente nos muestra que los gobiernos más fuertes en determinados momentos no pueden resistir la demanda de libertad y democracia de las sociedades de redes del siglo XXI.

Todo ello nos debe llevar a mirar con atención los procesos de transición que se están desarrollando, especialmente las condiciones del cambio de régimen, la reconciliación en sociedades polarizadas, la reconstrucción de la institucionalidad democrática y la gestación de modelos sociales y económicos de sociedades empobrecidas que claman oportunidades y bienestar.

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