domingo, 29 de abril de 2012

LA IX MARCHA DESDE LAS CIUDADES

Roger Cortez Hurtado
rogercortezh@gmail.com

Se ha arraigado tanto el sentimiento de identidad con la lucha por el TIPNIS, entre los más diversos grupos y sectores que es posible, si continúan y se multiplican los bloqueos y provocaciones con que se pretende desalentar y acobardar a los marchistas, que cunda la idea de ir a darles encuentro, allá donde se encuentren y donde la imposición y la prepotencia del poder los detenga, complementando así las movilizaciones en las ciudades que son el rostro urbano de la marcha.

Partiendo desde El Alto, Santa Cruz, La Paz y desde cualquier población en que se concentre un grupo de respaldo a la IX marcha se puede responder a la violencia, urdida por el gobierno y quienes siguen sus instrucciones, con una movilización radical y consecuentemente pacífica que demuestre, nuevamente, que la movilización por el TIPNIS unifica a sectores populares: por la defensa de la Constitución, las leyes, nuestros bosques y el desarrollo armónico con la naturaleza.

Los argumentos con que se ha montado y pretende mantener el bloqueo en San Ignacio muestran, por donde quiera que se los vea y analice, que son forzados y engañosos, porque la demanda de que se construya una carretera entre el Beni y Cochabamba no es antagónica, sino complementaria con las reivindicaciones indígenas. Quienes enarbolan esa bandera tendrían que sumarse a la IX marcha, inscribiendo entre sus consignas la de ¡Carretera Ya! por fuera del núcleo del TIPNIS!, con la seguridad de que respaldar este tercer movimiento popular de resistencia y control social es la mejor forma de alcanzarla.

Las intenciones de los bloqueadores se denuncian a sí mismas por la violencia con que actuaron en contra de la radio comunitaria Arrairu Sache y sus furiosas amenazas; de allí que sus argumentos sean tan inverosímiles, como las declaraciones de miembros del Gobierno, cuando afirman estar preocupados por garantizar la marcha.

La marcha ha partido y todos los esfuerzos por detenerla se volcarán irremediablemente contra quienes los ordenan, financian y digitan, simplemente porque la suerte y la realización de los cambios ha dejado de estar en su manos, por su propia y soberana decisión.