domingo, 22 de abril de 2012

CUECA DEL MIEDO

Mario Viveros
m_viveros911@yahoo.com

En Cochabamba estamos viviendo una especie de crónica de una abrogación (de Ordenanza Municipal) anunciada. Sí, me refiero a aquella norma de restricción vehicular muy distinta de la que rige en la ciudad de La Paz y por la que un sector del trasporte libre armó un soberano zafarrancho desde el alba el pasado viernes 13. Dicha Ordenanza Municipal, aprobada por el Concejo Municipal y actualmente en manos del alcalde Castellanos para su promulgación, establece que todo vehículo particular y taxis del transporte libre no podrán ingresar al centro de la ciudad una vez a la semana de acuerdo a la terminación del número de placa, excepto -y aquí viene la prueba del miedo- el poderoso sector del transporte federado, es decir, la restricción no se aplicaría a colectivos, micros, trufis, taxis y minibuses, que casualmente son los que más congestionan las calles del centro de la ciudad.

Tuvieron miedo, desde la presidenta, mi buena amiga Ma. Isabel Caero, pasando por cada uno de los concejales del MAS y de los opositores. Pensando de buena fe, quizás fue una jugada política de mi otro amigo concejal, ahora vicepresidente de este órgano deliberante, Edwin Jiménez, para generar un conflicto al ejecutivo del Municipio quien, en este momento, tiene la papa caliente en sus manos; en el caso de Ninoska Lazarte, otrora aguerrida diputada opositora, también creo que tuvo miedo, su entusiasta defensa de esta ordenanza en radios y canales televisivos locales exigiendo sacrificio a todos, menos al poderoso transporte federado, me confirma la sospecha antedicha. Del concejal presidente de la comisión que redactó y propuso esta OM, no menciono su nombre porque no lo recuerdo, pero siempre lo veo tirando el saco del alcalde, pese a que supuestamente es "opositor", creo que fue otra cosa más grave que el miedo.

No cabe ninguna duda que la organización de los transportistas federados son tan poderosos social y electoralmente, que desde que tengo memoria, son capaces de hacer tambalear gobiernos o de apuntalarlos, tienen una habilidad política inigualable, desde pedirle la medida de sus pantalones a García Meza, hasta tener su propia bancada parlamentaria en todos los años de democracia que vivimos desde su recuperación el 82, y están en ambas veredas, como ahora, tienen diputados en el Mas y al mismo tiempo en Convergencia. Logran lo que quieren, pagan sólo el 50% del impuesto a la propiedad de vehículos; sólo pagan el 50% del costo de la revisión técnica vehicular, que ni siquiera la realizan, al menos aquí en Cochabamba en las largas filas no se ha visto un solo micro, un solo trufi, un solo taxi y ni un solo minibús para realizar la famosa inspección técnica, porque el tránsito entrega las rosetas como casinos a los dirigentes de cada sindicato, en base a listas de sus afiliados. Por otra parte, de tres infracciones que comenten y reciben boletas de sanción, solamente cumplen con una sola; me animo a comentar que los tienen a los policías de tránsito como a sus alarifes, tal cual lo denunció -aunque no con estas palabras- Pedro Suz del Municipio de La paz.

En fin, estoy completamente seguro de que nuestras autoridades municipales tuvieron miedo; al mismo tiempo, estoy más que seguro que la famosa Ordenanza no entrará en vigencia tal como está redactada, no creo que nuestros munícipes cochabambinos hagan lo que debieron hacer desde el principio: restricción vehicular para todos, incluidos los trasportistas federados.

Y por qué la Cueca en el título de este comentario, sencillamente porque la presidenta del concejo municipal es prominente miembro del grupo ambientalista Cueca, que también tuvo miedo de asumir una posición digna frente a los sucesos de Chaparina en septiembre del año pasado.