viernes, 27 de abril de 2012

TIPNIS, palo y zanahoria

Oscar Ortiz Antelo
oscarortizantelo@gmail.com

El conflicto por el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis) vuelve a agitar al país. Frente a los intentos del Gobierno de impulsar nuevamente la carretera que atravesaría el Tipnis, la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (Cidob) ha convocado una marcha que reivindicará el cumplimiento de la ley promulgada en octubre de 2011 que prohíbe la construcción de una vía por el centro del parque.

Lamentablemente, el Gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS) se encamina a repetir los mismos errores que el año pasado generaron este conflicto en su afán de atender, a como dé lugar, el compromiso político asumido con los cocaleros de Chapare, que procuran expandir sus cultivos a ese territorio.

Una vez más, las autoridades del Gobierno están promoviendo la realización de bloqueos de sectores campesinos para impedir el avance de la marcha hacia La Paz, lo cual constituye un escenario peligroso de violencia. Seguramente para evitar la condena suscitada frente a la represión policial de septiembre de 2011 se utilizarán a los sectores cocaleros, y si es posible indígenas cocaleros, para enfrentar la marcha, lo cual no solo es un acto que contradice en esencia la promoción de la paz social que todo Gobierno debería asumir, sino un acto premeditado de búsqueda de confrontación entre civiles muy peligroso de controlar.

El problema es que el MAS sabe que debe evitar a toda costa que la marcha llegue a la sede de Gobierno, a fin de que no se repita el multitudinario recibimiento que brindó la ciudadanía de La Paz a la anterior marcha, con el apoyo mayoritario de la opinión pública nacional. Para ello, palo y zanahoria. Palo mediante los bloqueos campesinos y la amenaza de violencia. Zanahoria mediante la acción directa de los principales operadores políticos del Gobierno para dividir al movimiento indígena mediante el ofrecimiento de todo tipo de apoyos a sus organizaciones, en la búsqueda de que se comprometan a no marchar.

¿Por qué vivimos todo esto nuevamente? Los sindicatos cocaleros de Chapare, uno de los pocos sustentos populares que le quedan al Gobierno, tienen la máxima prioridad en la definición de los políticas gubernamentales del MAS. No se gobierna para todos los bolivianos, sino para un sector. No se busca el desarrollo de todos los bolivianos, sino el crecimiento de la esfera de influencia de un sector cocalero al cual ya no le alcanzan sus cultivos actuales y encuentra en el Tipnis la posibilidad de absorber un millón de hectáreas para el crecimiento de su actividad y la ocupación territorial. No se busca la integración de dos departamentos ni el desarrollo nacional, simplemente la expansión del control de los sindicatos cocaleros del centro del territorio nacional.

La manifestación de la opinión pública debe ser fundamental para evitar que se repita la violencia y la producción de coca –desgraciadamente directamente relacionada con el narcotráfico– continúe su expansión destructiva del medioambiente, de la cohesión social y de nuestro futuro y desarrollo.