jueves, 31 de mayo de 2012

La rebelión de los mandiles blancos

Gamal Serhan Jaldin
gamalserhan@yahoo.com

A partir de la emisión del Decreto Supremo 1126 que restablecía en el Sistema Nacional de Salud Público y la Seguridad Social de Corto Plazo -raro que no lo hayan cambiado a Plurinacional- dependiente del Estado, la jornada laboral a tiempo completo de ocho (8) horas y la jornada laboral de medio tiempo de cuatro (4) horas diarias, muchos de los bolivianos recién le prestamos atención a los problemas que tiene este sector.

Bastas son las experiencias amargas de la deficiente atención del sector de la salud pública en nuestro país, principalmente por problemas estructurales de un viejo Estado centralista que pelea por subsistir ante la emergencia de un Estado Autonómico que no goza de la simpatía del partido oficialista y de los principales gremios de trabajadores de salud y educación.

Como nos tiene acostumbrado el Movimiento al Socialismo, dicto este Decreto Supremo violando la nueva Constitución que en su artículo 46 parágrafo III establece que "Se prohíbe toda forma de trabajo forzoso u otro modo análogo de explotación que obligue a una persona a realizar labores sin su consentimiento y justa retribución", además el articulo 49 parágrafo II dice que "La ley regulará... (la) jornada laboral...".

La salud boliviana no goza de buena salud, debido entre otras cosas, a que es un monstruo de tres cabezas donde la responsabilidad se diluye en el nivel central, los flamantes gobiernos departamentales y los gobiernos municipales. Uno es responsable de manejo de los ítems (contratación de personal), otro a través de los Servicios Departamentales de Salud (SEDES) son los responsables de la administración del personal y finalmente los últimos son responsables de la dotación de infraestructura e insumos para su funcionamiento.

Por lo que es casi misión imposible garantizar la eficiencia y eficacia en el desempeño de sus funciones. De ahí, ante la imposibilidad del gobierno central de atender la demanda de nuevos ítems, que deciden ampliar su jornada laboral a tiempo completo ocho (8) horas asumiendo que esto resolvería los problemas del sector.

La reglamentación a dicho decreto incorporo la prohibición para la docencia asistencial, lo que sumo a otro sector; los estudiantes de las ciencias de salud, al conflicto. Los profesionales amenazaron con dejar la docencia en las universidades públicas, porque además la Ley Financial estable como límite máximo a la remuneración de un funcionario público el sueldo del Presidente, por lo que se esta produciendo una fuga de cerebros hacia las universidades privadas, incorporando de esta manera a otro sector más en el conflicto.

Lo irónico, es que mientras países donde efectivamente lideran partidos socialista avanzan con normas que disminuyen la cantidad de horas de los trabajadores como conquistas sociales, el gobierno que disque es del Movimiento al Socialismo se ha convertido en el principal verdugo de clase obrera, supuesta vanguardia de cualquier revolución.

Durante mas de 45 días es país fue testigo, al principio con escepticismo y luego con solidaridad, de las protestas de este sector que finalmente cedió a la posición intransigente del gobierno de no abrogar dicho Decreto Supremo, con la promesa de la suspensión -figura jurídica inexistente- de dicha norma y la realización de una cumbre más o será del MAS, para discutir la vigencia o nó de la norma en cuestión y la problemática del sector.

Solo queda esperar que estudiantes, trabajadores y profesionales del sector salud conviertan su rebelión en una revolución que ponga el dedo en la llaga y resuelvan los problemas estructurales. Caso contrario, la rebelión de los mandiles blancos pasaran a la larga historia de movimientos sociales que no tuvieron ninguna trascendencia, perdiendo el país la oportunidad de resolver un problema que es de todos.