jueves, 31 de mayo de 2012

¿Y AHORA QUIÉN PODRÁ DEFENDERNOS?

Julio Hector Linares Calderón
juliolinaresc@hotmail.com

Esta fue la imagen: el ministro Romero asegura que el Comandante de la Policía llegó a Chaparina horas después del acto de represión a los indígenas -si él es un santo decía. Ese instante, el conductor del programa televisivo muestra unas imágenes donde el coronel Maldonado se encontraba a un par de metros del lugar en que el dirigente Vargas era brutalmente atrapado por oficiales. Él, de civil, hablaba por el celular, tal vez informando, ¿a quién?, el Vicepresidente dijo que lo sabe, pero hasta ahora se lo calla.

Esta es la Policía de hoy. La que se agazapa en mentiras y encubrimientos gubernamentales, la de corruptos en la Academia, la de narcotraficantes apresados, la de clonadores de autos, la que ofende en público a autoridades, la que escoge cuándo proteger y reprimir a la ciudadanía.

Y si ésta es la Policía de alto nivel, ¿cómo estamos por abajo? Para muestra un botón que me tocó vivir la pasada semana.

La empresa donde colaboro como Consultor Asociado, contrató a más de 50 encuestadores en el país para hacer entrevistas a hogares. Sin embargo, tal es el pánico de la gente al sentirse desprotegida, que un par de estos encuestadores la pasó muy mal en un barrio de Cochabamba, cuando fueron tomados como rehenes por ciudadanos que los acusaban de ser criminales.

Luego de varios minutos de discusión, por fin se sintieron aliviados cuando vieron a la Policía acercarse, sin saber que comenzaba su odisea.

Rápidamente fueron encarcelados en la FELCC valluna; nuestra acción fue lógica, enviar por fax -porque la Policía no creía en credenciales- la constitución legal de la empresa, contrato con el financiador internacional, contratos con los empleados apresados y otros.

Nunca entendimos si no les daba la gana de recibir el fax o no tenían uno, por lo que pedimos a dos encuestadoras de la empresa que lleven la documentación a la comisaría. Ellas, muy solidarias, corrieron llevando los papeles enviados desde La Paz, sin saber que la reacción policiaca iba a ser de apresarlas "por ser parte de la banda" e ignorar los documentos.

Así vivieron como seis horas, encerrados en diferentes celdas, incomunicados –les decomisaron los celulares-, desatendidos -no había alimentación ni un baño cerca- y sin darles razón, pues el "investigador a cargo" comenzó su trabajo horas después.

Luego de siete horas de sufrimiento, tuvo que ser un abogado el que hizo escuchar a los oficiales los derechos que tenemos como ciudadanos. Lo cual entendieron, no sin antes pedir una colaboración "para papel oficio y bolígrafos", así pues todo quedaba zanjado, dijeron. Obviamente, un oficio llegará, pero para pedir explicaciones sobre estos abusos.

¿Cuántos somos los que hemos vivido esto?, sentir al mismo tiempo el abuso y la desprotección policiaca, ¿por qué entonces nos sorprenden los linchamientos? si seis años pasaron y lo único que cambió es que el Comandante de la Policía asiste, con banderita incluida, a los actos políticos del partido de Gobierno.