martes, 12 de junio de 2012

ESTAMOS PERDIENDO BOLIVIA

Lavive Yáñez Simon
lavivey@hotmail.com

Su pacto fue con y por los desposeídos, lo basó en la igualdad. Y en la historia concreta, oprime y esclaviza al pueblo con el afán de tomar absolutamente el poder, sin prisa, con pausa, como el reptil que toma la presa para descargar su veneno. Implantó temor y arrugó a los cobardes, carentes de sueños, y con muchas ambiciones de fortuna sin valores. Obsecuentes que voltean la cabeza frente a la mirada inquisidora de quienes, para conseguir el mezquino objetivo del poder por el poder, olvidaron el discurso del proyecto que no construyeron, nunca leyeron, tampoco lo aprendieron, menos aún, lo van a aplicar. Envilecidos por su ambición y con la seguridad de su posición, amenazan con la horca a quienes nos oponemos a la trucha imitación del sistema burocrático de Cuba, "sistema de ecos de los monólogos del poder" como lo define Galeano.

Si bien respeto la dignidad con la que enfrentó 40 años atrás la humillación inhumana del Imperio norteamericano; repudio el poder condigno que los paralizó en el temor; en la rutina de la obediencia destruyendo las energías creadoras de muchos cubanos, que soñaron y aún sueñan con la libertad… Libertad de elegir los destinos de un país de hombres y mujeres dignos, hoy presos en la humillación de su pobreza.

Esta predisposición a la violencia, aprovechando la vulnerabilidad de la gente indefensa, es oscurantismo de siglo XXI. Discernir, pensar diferente, son delitos que se castigan con persecuciones, torturas, violaciones a todo derecho, como en la época de la inquisición. El caudillo gobernante que habla en izquierda y vive en derecha, usa y abusa de una credibilidad ya agotada, como referentes tomo: el comunicado 041 del Ministerio de Relaciones Exteriores del Brasil, que le concede asilo político, en democracia, al Senador Roger Pinto, la novena marcha indígena, las diatribas discursivas de Evo Morales en el XV congreso campesino de Cochabamba "si yo lo hago mal, ningún indígena volverá a ser presidente" afirmaciones que denotan temor, manipulación de las ilusiones de sus aliados, y la realidad es que gobierna sobre el pueblo, lo que no tiene nada que ver con el gobierno del pueblo.

Que equivocación burda pensar que el gobierno popular sería el remedio más completo para los males inminentes de Bolivia: Este populismo nos arrastra en una disputa entre la oligarquía cocalera gobernante y la oligarquía agroindustrial. Sus armas el terrorismo armado, la discriminación permanente, la negación de las exportaciones, la liberación a las importaciones de producción nacional (azúcar, arroz, harina y aceite), la defensa de la coca como política central, la ausencia de una política productiva, violación a los derechos humanos y los dos tercios en el parlamento. Sus logros, la pérdida de empleos, incremento del costo de vida, riesgo de la seguridad alimentaria, inseguridad jurídica, dependencia de poderes entre otros males.

Con todo esto tengo que coincidir con Maquiavelo cuando decía sin tapujos que la política no obedece a la moral. Pero quiero ir al fondo de mi tesis. Siempre asumí la "izquierda como la política que apela a la ética y que rechaza la injusticia y que la derecha es egoísmo, es atender el bien de uno mismo, no apela a ninguna moralidad". Si bien Hoy, pienso que "la izquierda sigue siendo moralmente genuina por lo que respecta a quienes creen en ella y a sus activistas de base", después del gobierno de Evo Morales, voy a concluir, que "en su mayoría es totalmente hipócrita en sus vértices".

Con hipocresía, no se construye país.