miércoles, 27 de junio de 2012

SENTIMIENTO DE CULPA EN LA PSICOPOLITIQUERÍA

Luis Fernando Ortiz Daza
lufo69@yahoo.com

¿Cómo ser felices, si nos torturamos psicológicamente?, ¿Cómo alcanzar la felicidad, cuándo se la negamos a otros?. La felicidad está en dar y también en recibir con amor, así es cómo funciona el mundo o al menos debería ser. Una ministra de asuntos psicológicos gubernamentales, nos arroja un sentimiento de culpa tremendo, nos dice que somos nosotros, los hijos del presidente, que lo estamos torturando psicológicamente, típica madre que al no saber educar a sus hijos recurre al chantaje emocional y nos dice hijos míos, ven cómo sufre el padre, saben cuánto hace por ustedes y encima lo torturan.

¿Pero por qué mamá mía nos dices esto?, en el manual de psicopolitiquería, del cual pretendo ser coautor, se dice que todo aquello que altera el orden establecido es desestabilizador, gran descubrimiento y mezclando ya política con psicología podríamos decir que quienes quieren vivir en felicidad, afectando la felicidad del padre, son personas con el síndrome erosivo desestabilizador del ánimo en los gobernantes y gobernados.

Qué triste y tremendo es hacer sentir a los hijos lo que la madre o el padre sienten, la potencialidad del sentimiento de culpa llega a desasosegar, a impedir el sueño, impide el descanso mental, implica desconcentrarse en lo que hace y por tanto disminuye el rendimiento en sus actividades, es un ejemplo claro de cómo una persona puede deambular replegado sobre su sentimiento y metido en si mismo.

Estoy convencido, y siento que el padre ajeno a todo esto, es decir a su proceso de sujetación en cuanto a homo politicus, se siente acosado, se siente impelido a cometer infelicidades, su entorno le impide ver que hacer feliz a los demás le hará mucho más feliz. Hoy por qué no nos regala alegría, hoy por qué no nos regala la abrogación de la ley de consulta previa, hoy por qué no impide la tortura psicológica de los ineficaces que le rodean, deja de escucharlos y se mete en la marcha a cantar coraje con todos ellos y con todos nosotros.

"Me conmueve profundamente que un hombre como él, que se está sacrificando y está dejando incluso la posibilidad de ser feliz y tener una familia por gobernar, se lo esté tratando de esta manera para querer afectar su imagen (…) se lo está torturando psicológicamente",

Un hombre o mujer que se sacrifica, no puede dejar la posibilidad de ser feliz y gobernar implica tener una familia multitudinaria, esa familia que siempre puede perdonar al padre y espera el retorno del padre pródigo. Dejemos de hacer que la culpa nos empuje hacia el pasado perdiendo el flujo del presente, paremos de arrepentirnos una y mil veces salgamos de esa espiral violenta y nos liberemos de ese sentimiento.

"¿Por qué nos sentimos culpables?, existen dos posibilidades. Una es sentirse culpable por haber actuado con cierta conciencia del mal que podía derivarse, porque había conciencia de cierta intencionalidad en esa acción nociva. Otra es sentirse culpable de un daño producido por acción o por omisión sin tener la conciencia de perjuicio y sin querer causarlo. En este caso no hay intencionalidad ni conciencia del daño que se causa. Y es curioso porque la mayor parte de la gente que se siente culpable patológicamente no pertenece a la primera situación subjetiva sino a la segunda."

"La mayor parte de los que sufren este sentimiento invalidante son personas que aunque han causado daño no lo pretendían ni mucho menos y otras se atribuyen a si mismas un daño del que no son responsables totalmente. Estos se consumen por el fuego del arrepentimiento y de la contricción y del lamento de que ya es tarde para reparar el daño que la víctima ha sufrido. Sin embargo tendrían que ser los de la primera opción los que tendrían que sentirse culpables por la intencionalidad y no suficiente cuidado puesto en sus acciones u omisiones porque son responsables del perjuicio."

"Sea de ello lo que fuere la forma en que la culpa se redime es pidiendo perdón y a continuación compensando a la víctima por el daño, y si es posible y se está aún a tiempo, resarciéndola a base de pagar el precio que sea justo. Lo que no vale es quemarse de continuo en el fuego de tan destructivo sentimiento, una vez arrepentidos, pedido el perdón y resarcido el daño. Eso, además de ineficaz, es muy insano." Miguel Silveira PSICÓLOGO DE CABECERA Temas de psicología cotidiana para ayudar a vivir mejor

Vivir mejor, es también vivir bien y ese es el paradigma con el que nos sentimos obligados por nuestra constitución y nuestras leyes. Tiremos a la alcantarilla el sentimiento de culpa, pidamos perdón y vivamos en paz.