martes, 26 de junio de 2012

EL GOLPE DE ESTADO COMO CORTINA DE HUMO

Carlos Hugo Laruta Bustillos
chlaruta2012@hotmail.com

El Presidente Morales, nuevamente y como fue una constante a lo largo de sus 7 años de Gobierno, lanzó acusaciones contra los partidos políticos alternativos señalando, con base en supuesta información de inteligencia, que el motín policial estaría buscando 1) Dar un golpe de Estado a Evo Morales, 2) Atentar contra la vida del Ministro Carlos Romero, y 3) Provocar enfrentamientos entre el ejército y la policía. Son 3 acusaciones muy fuertes.

Y aunque la denuncia de que se atentaría contra la vida del Ministro Romero, es muy grave, la verdad es que a lo largo de sus 2 periodos de Gobierno, permanentemente, el Presidente Morales acusó a partidos y lideres de realizar complots e intentar magnicidios. Desde que Evo Morales esta en el poder, no pasó un mes sin que se acusara a otros bolivianos y bolivianas de conspirar contra su Gobierno. Entonces, aunque es grave lo que recientemente afirmó, no es realmente nada nuevo.

Para ver lo poco serio de su acusación sobre el Golpe de Estado, señalemos que un escenario que el Presidente no planteó pero se deriva de sus palabras, es que si los conflictos concluyeran en su remoción de la Presidencia, otro poder del Estado –como en el Paraguay- debería hacerse cargo de la conducción del país. Pero, en la estructura de sucesión Constitucional están sólo MASistas ! García Linera (Vicepresidente del Poder Ejecutivo y Presidente de la Asamblea Legislativa Nacional), Gabriela Montaño (Presidenta de la Cámara de Senadores), Rebeca Delgado (Presidenta de la Cámara de Diputados), Ruddy Flores (Presidente del Tribunal Constitucional), Wilfredo Ovando Rojas (Presidente del Tribunal Supremo Electoral). Todos MASistas. Entonces, ¿El Presidente quiere decirnos que gente de su propio partido, aprovechando el motín policial, conspira contra él? ¿quiere decirnos que el MAS puede hacerse golpe de Estado a sí mismo?. Es una acusación realmente poco seria.

El Perú acaba de duplicar sus inversiones para la exportación de productos no tradicionales. En Colombia, recibieron hace poco al Presidente de Corea y los colombianos ya miran los mercados del pacífico para promover empleos y salarios para sus paisanos. En Chile, mientras se ríen de los vaivenes del Presidente Morales en La Haya, siguen comprando las cosechas de café boliviano para volvérnoslo a vender en forma de sachet personal y en frasco de café procesado.

Mientras tanto, en Bolivia, la empresa hindú Jindal que iba a industrializar el hierro está a punto de irse, no hemos avanzado casi nada en industrializar el petróleo y el gas para tener plásticos nacionales, y no hemos avanzado un paso en industrializar el litio. En fin, en nuestro país el Fondo Indígena esta semiparalizado en sus pocos proyectos productivos después de utilizar el 50 % solo para pagar el Bono Dignidad. Y cuando se termina de ver la corrupción e ineficiencia de la empresa estatal PAPELBOL, el Gobierno está pensando en hacer funcionar una empresa textilera estatal, después de perder el mercado más grande del mundo para productos bolivianos que generaban empleos estables e ingresos dignos y desarrollaban la capacidad industrial en varias ciudades de Bolivia.

Esas son cosas serias señor Presidente. Deberíamos estar resolviendo esos asuntos y hablando de cómo unirnos los bolivianos para generar más riqueza y distribuirla a través de acciones de apoyo del Gobierno central y las autonomías departamentales que generen empleo en las ciudades y en campo. Las acusaciones sobre golpes de estado, "fuerzas oscuras" y supuestos magnicidios son sólo cortinas de humo y telenovelas para distraer a nuestro pueblo sobre los problemas reales de los bolivianos.

Señor Presidente, con respeto a su investidura, hablemos de cosas serias. Y para empezar, atienda con premura las demandas sociales e institucionales que se presentan. Si no lo hace, es esperable que la protesta social se incremente. Creo que un Presidente responsable y serio debería acusar menos a otros y gobernar mejor. Esto es –sin duda- lo que exige y espera el pueblo boliviano.