martes, 24 de julio de 2012

LA POLITICA COMO OBSTACULO AL DESARROLLO

Armando Méndez Morales
amendezmo@yahoo.es

India es una de las grandes economías emergentes, con una población cercana a los mil trescientos millones de habitantes, muy cerca a la que tiene China. Es una economía donde aceleradamente se esta desarrollando el capitalismo y los mercados, con lo que la clase media empieza a crecer. Lo destacable es que esta gente no tiene confianza en la política ni en el estado. Desprecian a los políticos y tienen más confianza en los empresarios. Surgió un conflicto entre "lo que el estado puede hacer por mí con lo que el estado me impide hacer lo que quiero". En el pasado la reducida clase media india trabajaba como funcionarios en el sector público. Ahora está más ligada al mundo de los negocios proceso que acompaña la migración campo ciudad, lo que determina que "tres cuartas partes del producto hindú proviene de las ciudades".

La crisis europea ha puesto en el mostrador de los privilegios que gozan los políticos y el despilfarro del gasto público. En Grecia la gente se informó que los parlamentarios tienen derecho a poseer un vehículo sin costo, a cobrar dietas por asistencia a reuniones de comités adicional al sueldo ganado como parlamentario. La Italia de Berlusconi es un caso patético. Las monarquías parasitarias siguen viviendo lujosamente a expensas de unas arcas fiscales exhaustas.

Los políticos que están emergiendo luego de las rebeliones en el mundo árabe, en Egipto, Libia, Siria, producto de la "Primavera árabe", se encuentran sin propuestas. La política está en crisis porque no tiene respuestas a los problemas económicos de la gente, en un mundo complejo que ha generado la transnacionalización y globalización de la economía. Los políticos no tienen respuestas porque no entienden cómo funcionan los mercados. Quedaron entrampados en simples planteamientos socialistas, como única justificación que tienen para impulsar la activa participación estatal sobre la economía. La política en Europa no es parte de la solución es parte del problema.

En EEUU de tiempo en tiempo se lanza una ofensiva contra la inmigración ilegal, prohibiendo y multando a las empresas que contratan trabajadores indocumentados. Cuando se encuentran personas indocumentadas trabajando no sólo que la empresa es multada sino que el trabajador es despedido. Los norteamericanos ven a los inmigrantes como una "competencia desleal" porque están dispuestos a realizar un trabajo por una menor remuneración de la que quiere el norteamericano, sin entender que así es como debe operar cualquier mercado competitivo. Es cierto, que los inmigrantes reducen el trabajo disponible para los estadounidenses, pero al mismo tiempo en la medida que esas empresas contratan más inmigrantes, mantienen su competitividad a nivel mundial, principalmente en relación a China e India, los nuevos gigantes económicos.

Los gobiernos, sean republicanos o demócratas, en EEUU, actúan de la misma manera, quieren congraciarse y obtener el voto cuando hay elecciones por lo que ofrecen impedir la inmigración. Este impedimento determina que grandes, como Appel, decidan tercerizar su cadena productiva en el mundo, lo que implica que las oportunidades laborales no se crean en EEUU, sino allende los mares, donde los salarios son más bajos.

Los organismos internacionales, instituciones políticas por excelencia, están convencidas que desde este ámbito se resuelven los problemas económicos. Así por ejemplo, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) cree que es atribución de los gobiernos asegurar siempre el pleno empleo, cuando ésta es la tarea de la economía por medio de la competencia en los mercados del trabajo y de la flexibilización salarial. La OIT, equivocadamente, sostiene que los gobiernos europeos en lugar de concentrarse en la reducción del gasto fiscal deben centrarse en la creación de empleos. La OIT no analiza económicamente por qué el desempleo en el mundo tiende a subir, incluso cuando la economía se recupera.

Hay la creencia muy generalizada que la desigualdad económica es inmoral y que el estado tiene la obligación de enmendarla. No se quiere entender que esta desigualdad es innata, es consecuencia de la diversidad. Hay gente más productiva que otra como hay estudiantes con mejores calificaciones que otros. Hay habilidades escasas y más demandadas que otras menos escasas y menos demandadas. En los primeros casos se obtendrá mayores remuneraciones que en los segundos. Sin embargo, la realidad muestra que cuando operan los mercados libremente toda la población mejora su bienestar, se reduce la pobreza. Cuando se busca la igualdad se destruyen los incentivos que son los precios libres, que constituyen algo fundamental para el buen funcionamiento de los mercados y para crear riqueza. Por esta razón es que en Cuba donde durante 50 años se privilegió la igualdad, hoy es una sociedad de iguales, pero pobres, con excepción claro está de la nomenclatura que gobierna, porque la actividad política es un privilegio.