miércoles, 11 de julio de 2012

LAS 18 BARCAZAS HACIA EL ATLANTICO

Guillermo Capobianco Ribera
memocapobianco@gmail.com

Hace algunos meses desde esta columna saludábamos con alborozo la decisión del Gobierno de comprar 18 barcazas y sus respectivos remolcadores para que surcaran las aguas de la hidrovia Paraguay - Paraná transportando hierro para la exportación desde Puerto Busch.

Todo parecía estar bajo control para echar a andar, al fin, el Proyecto Mutún, largamente acariciado por el departamento de Santa Cruz y el país, además de la ilusión de la provincia Germán Busch, sus lideres cívicos y el entusiasmo de los pueblos de la Gran Chiquitania.

Las informaciones que registra la prensa nacional denotan una frustración más del pueblo boliviano y de una región que tenia cifrada sus esperanzas de progreso en la concreción del gran proyecto Mutún.

Como está sucediendo con cantidad de emprendimientos nacionales frustrados por la ineficiencia, la falta de transparencia, de visión estratégica y corrupción desenfrenada del gobierno central, pareciera que el cerro portentoso de la reserva de 40.000 millones de TM de hierro y manganeso seguirá tal cual sin explotación ni beneficio en plena frontera con el Brasil.

No podemos dejar de expresar un sentimiento de frustración y cierto pesimismo por el virtual fracaso de este emprendimiento que tuvo todas las condiciones para salir adelante.

La falta de transparencia ha sido total pues las barcazas tendrían que haberse construido en astilleros de la hermana república Argentina en tiempo relativamente normal y ahora el país se entera que fueron contratadas en la República de China con un adelanto espectacular de 25 millones de dólares y los remolcadores están confiscados por deudas de la empresa contratada que ha incumplido plazos al parecer sin sanción económica alguna.

Para colmo de males, la empresa transnacional Jindal Power de la India, que firmó contrato de 40 años, abandonó el Proyecto al parecer por incumplimiento de condiciones para la exportación del mineral y la instalación de la Planta Siderurgia por falta de provisión de gas.

En medio de tanta frustración, tal vez lo único rescatable ha sido la construcción de la carretera Mutún – Puerto Busch, de 134 km. lista para habilitarla con la capa asfáltica que tenia que haberla puesto la Jindal Power.

Este proyecto fue asignado por el Gobierno central a la Armada Boliviana para su administración tomando en cuenta la importancia y el impacto que llegaría a tener en la economía nacional y regional.

No hay palabras para expresar la inmensa frustración nacional por el "desmoronamiento" del Proyecto Mutún que, como se sabe, tiene la reserva más grande del mundo en mineral de hierro y manganeso.

Existiendo la carretera ripiada lo que se podría esperar al menos, es que con recursos del TGN, de la Gobernación y de los empresarios privados, se construya y habilite de una buena vez Puerto Busch para la exportación de productos como la soya y otros y admitamos un día cualquiera que este nuestro amado y sufrido país tiene una salida propia y soberana al Océano Atlántico.

No es entonces un país mediterráneo como pretenden hacernos creer por siempre las elites gobernantes del país andino.