lunes, 2 de julio de 2012

LECCIONES DE LA IX MARCHA POR EL TIPNIS

Pedro Portugal Mollinedo
pedro-portugal@periodicopukara.com


La IX Marcha de los indígenas del TIPNIS llegó a La Paz este 26 de junio. La población paceña, al igual  ue en la anterior marcha, recibió a los indígenas con cariño y solidaridad. Sin embargo, la cantidad de  personas movilizadas en esta oportunidad no igualó el multitudinario recibimiento a la VIII Marcha.

Posiblemente el impacto en la población paceña hubiese sido menor si el gobierno no hubiera convocado para esa misma fecha una marcha de apoyo a su política y de repudio al TIPNIS.

Esa medida desatinada sirvió para que, a último momento, muchos paceños y paceñas se movilizaran, ante la amenaza de enfrentamiento con la contramarcha convocada por el MAS. Felizmente no hubo provocación ni choque entre ambos gentíos.

Ambas movilizaciones destacan las tácticas del actual gobierno para encarar el problema indígena. Si no existe una renovación radical en su política, el problema del TIPNIS sepultará definitivamente la calidad de cambio que el gobierno se atribuye. Para frenar la importancia de esa marcha se lanzó una intensiva campaña mediática de desprestigio de los líderes indígenas; se inundaron los medios con propaganda que muestra a habitantes del TIPNIS agradecidos por las dádivas materiales que les hace llegar el gobierno, y por ello reproducen las tesis oficialistas; finalmente, se movilizaron a indígenas del occidente y a cocaleros colonizadores en una perspectiva de enfrentamiento de indios contra indios.

Todas esas medidas son coloniales. Fueron utilizadas por los gobiernos decadentes que el MAS denunciaba. Al utilizar los mismos recursos el gobierno se degrada y prepara el escenario de su derrota, como lo hicieron los anteriores regímenes. En realidad, se ha llegado a este estado de cosas como conclusión lógica de un discurso culturalista y pachamamista que en la práctica se reveló insostenible e incoherente. Se trata, en consecuencia, de reconducir el proceso, no en los términos prácticos y teóricos que llevaron al actual descalabro, sino modificando radicalmente las políticas al entender al indígena como una fuerza laboriosa y entroncada en los desafíos contemporáneos y universales de la producción, el saber y el conocimiento.

La estrategia de manejar al indio para prolongar políticas agónicas, de enfrentarlo internamente y negarle el protagonismo histórico que se merece, sólo indicaría que este gobierno es el último del sistema colonial y no el primero del proceso descolonizador.