sábado, 30 de junio de 2012

LA IZQUIERDA INTOXICADA AL SERVICIO DEL COLONIALISMO INTERNO

La ideología marxista al servicio de la supervivencia y salud del colonialismo interno constituye una verdadera abominación. De ahí la condición reaccionaria y retrógrada de la izquierda que ha hegemonizado el escenario ideológico de los últimos 70 años. Como la impostura de sus líderes, que transitan de izquierda a derecha y viceversa, en función de medrar del poder y los recursos públicos. Gente que recita marxismo sin ser marxista, democracia sin ser demócrata como nacionalismo sin sentimiento nacionalista, y economía libre sin creer en la libertad.

Tito Pedro Reynaga V.
wreynagavx@yahoo.es

García Linera, intentando encontrar orientación en medio delas ch'ipas que se viene armando el Gobierno por mano propia, y en defensa de la supuesta racionalidad del régimen ante una realidad que se les va zafando de las manos, decía:

"Es lamentable como esos falsos izquierdistas hoy se han convertido en la avanzada de la derecha fascista y separatista en nuestro país", […] en la marcha de la Cidob. […] Precisó que esos políticos, que lideraban el ingreso violento a la Plaza de Armas, centro del poder político de Bolivia, son el ex viceministro de Tierras, Alejandro Almaraz, el secretario político del MSM, Edwin Herrera y asesores de la opositora Convergencia Nacional (CN), además del disidente del Movimiento Al Socialismo (MAS), Filemón Escobar y el ex dirigente campesino, Rafael Quispe.

Como ven, todos ex compañeros de trinchera de Evo Morales y García Linera. Es la izquierda contra la izquierda, y ahí queda, porque derecha, ni se ve. Son sólo los izquierdistas, contrapuestos entre sí, no por razones ideológicas precisamente como por los motivos del poder y sus beneficios. Estos, que son colonialistas en la práctica como izquierdistas en el discurso. Afanados saltando de extremo a extremo.De oficialistas a opositores y de ahí a oficialistas, pasando del amor lambiscón al odio acérrimo. Son los que un día idolatran como a dioses a sus líderes para al día siguiente mandarlos a los mismos infiernos. Es el apetito por el poder colonial, donde el estar o no estar en el gobierno define amistades y enemistades. Donde la ideología proclamada es sólo poco más que la máscara que encubre lo real de las intenciones. Es ahí que cuenta el estar en la posición "políticamente correcta", la de la mayoría, incluso equivocada. Como cuenta el discurso lisonjero lanzado a las masas aún a costa de la verdad y la justicia. Aquí, lo importante es avanzar en el poder, no importa cómo. De ahí el afán común por mostrarse de izquierda, nacionalista, popular, autonomista, ecologista, contrario al narcotráfico, amante de "la vida", los derechos humanos, la democracia, lo indígena, la paz, etc.Aunque de hecho se piense otra cosa.

De este modo es que se configura un escenario confuso donde el distinguir la derecha de la izquierda requiere de un reajuste conceptual. ¿Son los defensores del TIPNIS, derecha? ¿Es el Gobierno de Morales, de izquierda o derecha? ¿Consentirle a la empresa japonesa las granjerías que tiene en la explotación de San Cristobal, o la defensa de la inversión extranjera en MallkuQ'ota,son posiciones de izquierda? O, ¿lo es el negarse a darles lugar de trabajo a los campesinos indígenas empeñados en expulsar a la empresa extranjera de este yacimiento? ¿Es una medida derechista el nacionalizarle los yacimientos de Colquiri a la empresa suiza Glencore, o el procurar el fracaso de Ametex para formar una empresa estatal sobre sus escombros? ¿Quién está a favor de la nación? ¿Es el Gobierno o son los comunarios en afán de explotar por mano propia los yacimientos? ¿Dónde está la COB, apoyando a los del TIPNIS, al menos de palabra, y callando ante la humillación sufrida por los trabajadores mineros antela avidez de las poderosas elites empresariales de las cooperativas mineras? Y, los trotskistas del magisterio opuestos al gobierno en todo, y los estalinistas del mismo sector alineados con el gobierno en todo, ¿son de izquierda o derecha?

Es cierto que un principio revolucionario marxista leninista aconseja aprovechar cualquier conflicto social para "agudizar las contradicciones del régimen". Pero, ¿quiénes son los que están agudizando las contradicciones? Y,¿de cuál régimen? ¿El socialismo masista o el capitalismo? Los del Gobierno dirán que ellos están agudizando las contradicciones del capitalismo a favor de su revolución "socialista comunitaria". Los otros dirán que están en lo mismo, pero en el entendido de que el régimen del MAS es también capitalismo (o neoliberalismo). ¿Dónde está la verdad? Recordemos que el "neoliberal Banzer" pone en marcha la subvención de los combustibles, mientras que el socialista Evo Morales pretende levantarlo. ¿No son las subvenciones medidas típicas de izquierda? Una muestra de la intoxicación ideológica que sufre el sistema político del país (W. Reynaga: "La sociedadpostcapitalista Social Libertaria", 2011).

Pero, ¿dónde está realmente la izquierda y dónde la derecha?Si las actuales estructuras sociales del país son las del colonialismo interno apuntalado por la estatización de la economía –y no las del ilusorio "país capitalista, atraso y dependiente"--, las posiciones retrógradas o reaccionarias serán las que están por el sostenimiento de estas estructuras, y, las revolucionarias y liberadoras, las que van por superarlas. Derecha e izquierda respectivamente. Colonial una como anticolonial la otra. La reacción en posiciones afines a la estatización de la economía, y, la revolución, a favor del libre mercado.El cambio, con la democracia, como la reacción con la dictadura (proletaria, indígena, de partido, civil o militar). Hablamos de las condiciones definidas por las estructuras. Es la economía planificada que requiere para funcionar de un poder político altamente concentrado, sin oposición, disidencia ni control. Cualidad útil también en la perspectiva del saqueo colonialista del excedente. Exigencias de las que deriva el despotismo franco, tantas veces presente en la historia del país, como el sesgo oligárquico de la democracia que nos es habitual, igual que la "democracia manipulada" al estilo de la escuela chavista que el MAS busca imponer.

Si estos criterios son válidos, tenemos que la gran mayoría de las expresiones ideológico partidarias en el país tienen un fuerte componente reaccionario. Los que se llaman de izquierda como los que cargan el mote de derecha. Inspirados en el común afán de poner al estado como actor determinante de la economía. Unos, en su expresión tibia: el "nacionalismo revolucionario", los "Sin Miedo", los miristas, Unidad Nacional, los grupos oligárquicos del oriente y hasta los herederos de Banzer --que hizo mucho por agrandar el sector estatal de la economía, como los indianistas y kataristastributarios del marxismo. Ylos otros,en la posición extrema: comunistas, trotskistas, guevaristas y masistas. Éstos, dispuestos a meter en seco la dictadura del proletariado y el partido único y, aquellos, resignados a la democracia, con la esperanza de poder manipularla al estilo tradicional oligárquico. Los ultristas, listos para erradicar la libertad y todo derecho humano y, los moderados, dispuestos a soportar estos derechos.

Entonces, resulta que en Bolivia el escenario político tiene evidente hegemonía de la derecha. Pero, bajo discurso y banderas de izquierda. Una situación que se remonta a la entrada del colectivismo en el escenario ideológico nacional (luego de la Guerra del Chaco), expresado inicialmente en el socialismo marxista y el socialismo nazi fascista. Una ideología trasplantada desde Europa, adoradora del estado,entendido como expresión substancial de la sociedad humana. La que impulsada desde la ilustración cuaja en el pensamiento de los Marx y Lenin como entre los Hitler y Mussolini. Bando al se agrega el keynesianismo, que emerge de la depresión económica del sistema capitalista (1929). De esta mezcla es que deriva toda la gama de socialismos tibios, nacionalismos y populismos de izquierda que han hegemonizado el escenario latinoamericano (e incluso mundial, con señaladas excepciones). Hablamos de cosas como la socialdemocracia, el estado de bienestar, el peronismo, el "nacionalismo revolucionario" boliviano o mexicano y el chavismo como el masismo actuales. Posiciones lideradas por civiles y militares, incluidos los consentidos por el "imperio", como Banzer, en el marco de la Guerra Fría. Escenario donde los partidos comunistas y trotskistas van en plan de manifestación ortodoxa y fiel de los clásicos. Es la ideología que en trabajo esforzado pusieron de moda los dineros e ideas de la URSS, China, Cuba y sus partidos filiales en nuestros países. Un afán que luego de la debacle del sistema comunista mundial (1989) sostuvieron las ONGs y la cooperación externa (con rol determinante de la Iglesia).

Es la ideología cuya práctica tiene al país estancado, como el más pobre de Sudamérica, el más desnutrido y conflictivo. Donde las fases favorables de la economía mundial y su impacto benéfico en el país, como la actual coyuntura, no pueden ser aprovechadas realmente. Sin desmerecer los avances, que luego son destejidos por las fases desfavorables del sistema mundial. Un estudio de Alejandro Mercado da cuenta de que en estas condiciones, la economía del país desde la década del cincuenta del siglo pasado viene pataleando en el mismo lugar.

La ideología de izquierda al servicio de la supervivencia y salud del colonialismo interno constituye de hecho una abominación. Una condición que no podría dar como resultado otra cosa que una gran confusión ideológica y moral entre sus actores. Más aún por el vacío de teoría social ante la esterilidad de las tesis marxistas, degradadas ya en consignas. Un problema que tiene a nuestros izquierdistas perdidos, buscando orientación en los mitos primitivos de nuestros pueblos originarios. Cada vez más alejados de la realidad. Lo que para muchos casos explica la transformación de incondicionales de Evo Morales a implacables opositores. Lo mismo que el derrotero del Gobierno transitando desde una posición ultra hacia la mediocridad del movimientismo del 52. Una condición de la que sin embargo no logran tomar conciencia, intoxicados como están, tomando por ciencia lo que no es ciencia, al punto de degradar su sentido común. El atributo que a falta de ciencia le permite a la gente orientar sus actividades con un mínimo de certidumbre. El que de ser utilizado podría darles a entender que la utopía perseguida no pasa de un trágico absurdo histórico. No sólo irrealizable, sino contrario en la práctica a sus mismos ideales. No es Evo Morales ni García Linera, como no son los Castro en Cuba, ni fue Lenin ni Stalin ni Mao… --ni Trotsky, que tuvo la fortuna de ser expulsado del poder, librándose de la corresponsabilidad del desastre--. Es la teoría… que no da para más. De ahí el mísero rol de la izquierda boliviana al servicio de la colonialidad feudal remanente de la dominación española. ¡Diablo para quién trabajas!