miércoles, 18 de julio de 2012

No Concuerdo con el Proyecto del Teleférico La Paz - El Alto

Por Carlos A. Romay Vergara
http://historiacomparativa.blogspot.com
carlos_rom@yahoo.com

En los recientes días ha surgido en la discusión pública un proyecto emblemático para diferentes sectores del estamento político regional y nacional: la construcción de un teleférico que vinculará las ciudades de La Paz y El Alto, distantes ambas a sólo 10 KM de sus centros y en muy diferentes estratos de altura sobre el nivel del mar. Ambas con población mayor al millón de habitantes, pero con un índice de crecimiento poblacional muy superior en el caso de El Alto. Juntas conforman la mayor concentración metropolitana de Bolivia.

La justificación de este proyecto, que normalmente encontraría un impulso municipal ya que este es el ámbito de su competencia, es el de facilitar el problemático transporte entre ambas ciudades, que debe superar el desnivel de la plataforma de El Alto con la Cuenca (que puede variar hasta 300 metros o más en la zona Sur de la Ciudad de La Paz). El proyecto retoma importancia luego de ser planteado inicialmente hace cerca de 20 años en la esfera municipal únicamente, y que con algunas modificaciones sería finalmente financiado con fondos públicos nacionales.

Habiendo ocurrido una merma importante de la imagen del gobierno y del apoyo hacia éste, surge este proyecto a mi juicio como un intento de replicar la estrategia basada en la construcción de una infraestructura, por encima de graves problemas referidos especialmente a la poca consecución de políticas socio económicas coherentes y en general al alto desgaste político, producto de la falta de objetivos claros fuera de la toma del poder absoluto. Eso es lo que se ve en la práctica, aunque la retórica sigue siendo siempre diferente.

La característica del proyecto es que aparece en un momento político álgido para el gobierno: posterior al motín policial comentado en un anterior artículo del Blog Natura Urbana del mes de Junio de 2012, y a la Novena Marcha del Territorio Indígena Protegido Isiboro Secure (TIPNIS) cuyos participantes reclamaron por la construcción de una carretera por el medio del Parque, no siendo atendidos después de una sacrificada caminata de cerca de dos meses desde las tierras bajas hasta la sede de gobierno. Por la división entre los dirigentes fomentada desde el mismo Gobierno y por la in-atención del propio Presidente de la República, la columna de la marcha debió partir con un amargo sabor de haber sido dividida y discriminada, aunque no finalmente vencida. Resistirán la `consulta previa' de la carretera en sus propios territorios.

En este proyecto, el gobierno ha adelantado ya el monto del financiamiento y el ejecutor antes aún de haberlo LICITADO. La aparición de la noticia como primicia en el periódico La Razón, supuestamente vinculado al oficialismo, parece bastante sintomática de que se trata de una propuesta bien coordinada. Se presenta como una decisión 'tomada' ("El Gobierno Decide Financiar la Construcción...") aún antes de la reacción de las Municipalidades de ambas ciudades.

Se saltarían entonces las normas básicas de la contratación de servicios, pero lo más llamativo es que se saltan COMPETENCIAS que en este caso corresponden más al nivel MUNICIPAL. No se considera la experiencia de un escándalo reciente que se encontró por accidente, sobre supuestas adjudicaciones con favoritismo en la estatal petrolera y que se instruyó investigar en reserva de la opinión pública, así como otro sobre barcazas remolcadoras actualmente embargadas en el Asia y adquiridas por el gobierno sin que se haya podido entregar ninguna a la fecha, con una demora de más de dos años del cronograma inicial.

Como contexto, a mi parecer ha sido notoria en las dos gestiones del Presidente la despreocupación que ha tenido el gobierno por el departamento de La Paz que considera su "plaza fuerte" en especial la ciudad de El Alto (cuya población la componen diversos sectores sociales, pero mayormente migrantes rurales de las poblaciones dispersas del altiplano del occidente del país ante el fracaso neo-liberal de las políticas sobre el agro que se han dado ya desde anteriores gobiernos). Proyectos como el surgimiento industrial (relacionado a la petrolífera y a la agricultura) no han sido mayor prioridad en el Departamento o no han podido serlo, y el proyecto de desenvolvimiento económico del Norte paceño se disuelve sin mayor consecuencia.

El Departamento de La Paz genera un 25 % aproximado del PIB del país, y tiene 100 mil kilómetros cuadrados, similares a la extensión territorial de un país como Honduras, país que tiene un PIB similar al de Bolivia (seguramente por diversas causas, entre ellas el acceso a puertos en dos océanos y su proximidad al Norte, industria asentada bajo distintas modalidades, etc.). Sólo el departamento de La Paz debería por tanto tener (si se hubiera realizado una coherente re-organización de actividades, servicios e inversión humana, aparte de una vida política autónoma) un PIB mayor al actual en un 400%. Existe un número alarmante de empresas que se vienen cerrando por falta de mercados (últimamente una de las mayores empresas textiles del país con sede en La Paz). En este panorama, aun así, el Alto se ha consolidado como una ciudad con potencial industrial y elemento humano capacitado y con iniciativa, que merece mejor suerte que soslayar sus graves problemas infraestructurales y socio-económicos con este proyecto.

Pareciera entonces que al gobierno intenta plantear infraestructuras como una solución para desviar la atención sobre la coyuntura socio-política y por supuesto, tener el proyecto en construcción en lo que le resta de gestión para forzar un voto por simpatía en el año 2014 (especialmente en la ciudad de La Paz) en que se producirán las elecciones nacionales. Al ritmo de la burocracia y de la gestión administrativa, es posible que el cronograma se produzca de esta manera.

Supuestamente, el gobierno usaría parte de la estrategia electoral que el Movimiento sin Miedo utilizó para lograr una gestión continua en la transición del saliente alcalde de la ciudad de La Paz, Dr. Juan del Granado con el actual Luis Revilla, también abogado. La misma fue la construcción de un conjunto de puentes cuyos fines no resultan claros (como mencioné en un artículo anterior llamado "¿SegundaOportunidad Perdida en los Puentes Trillizos?" en el citado Blog), justo al final de la gestión y en concordancia con el calendario electoral municipal en ese entonces. Me parece que la noticia del apoyo gubernamental al proyecto (que no pudo desarrollarse desde la gestión del alcalde MacLean Avaroa a comienzos de los años noventa hasta la actual por motivos de su alto presupuesto y otros como la ubicación y propiedad de las torres de recepción de flujos, servidumbres de paso, vistas, etc.) ha sido muy hábil ya que ha producido poca capacidad de réplica y de análisis urbanístico en la opinión pública en general. El tramo dos de la carretera por el TIPNIS también ha sido una promesa electoral del Movimiento al Socialismo que ahora le cobran sus correligionarios en el sector.

Para justificar mi reticencia al proyecto, cito que la definición de teleférico, es en el lenguaje común, un aparato mecánico equipado de cabinas de GRAN CAPACIDAD reservado al acceso a un lugar generalmente de DIFICIL ACCESO (1). En lo que el gobierno ha adelantado del proyecto, las cabinas serían de poca capacidad, y aunque el problema fuera subsanable, aún queda el principal al cual aludo al comienzo de este párrafo: La ciudad de El Alto NO es de difícil acceso en las actuales circunstancias. Se ha trabajado en esta vinculación desde la época de la Colonia Española y la República. Existen varias vías que acceden al Alto, una de las cuales, la autopista La Paz-El Alto, ha sido efectuada en tiempos de dictadura con un altísimo sobreprecio que los conductores siguen pagando indefinidamente en cada peaje. Existen otras vías que vinculan partes del área Metropolitana con la ciudad de El Alto como la Av. Naciones Unidas y últimamente vías de acceso desde Llojeta en su conexión con la Av. Buenos Aires. (1. Wikipedia en versión Francesa). También existen vías de acceso a El Alto desde Achocalla.

Existe una máxima en diseño de infraestructuras que se refiere al hecho que mientras más vías existen, más vehículos las circulan. La pelea al centímetro por el espacio del tráfico rodado que protagonizan chóferes igual se desarrollará por debajo las vías del teleférico, pelea que se llama en la jerga del tráfico público `la guerra del centavo'. Igual situación será en la Ceja de El Alto.
Producir nuevas vías (aéreas o terrestres) no es la solución de ningún problema. Solución a qué en todo caso, ya que como en el caso del tramo Dos de la Carretera que atravesará el TIPNIS en los proyectos del Gobierno, nunca ha podido encontrar una justificación apropiada desde el punto de vista de la Planificación socio-económica sostenible y de soberanía geopolítica. (Para el teleférico, "...No resolverá el problema del transporte pero representará un alivio y aportará al turismo de estas dos grandes ciudades...", según el periódico La Razón de fecha 11 de Julio de 2012). Si no resuelve el problema, entonces me pregunto: ¿Para que hacerlo?

La posibilidad de restringir el acceso de vehículos de escasa capacidad como taxis, trufis y particulares al centro de ambas ciudades debe estudiarse o limitarse a anillos perimetrales. Podrían construirse edificios de parqueos en áreas no centrales para absorber el flujo de particulares y después conectarlo a la red de transporte masivo, ciclovías con parqueos conectadas a la red de buses especialmente en la ciudad de El Alto, etc. Las medidas son varias y dependen para su implementación de su difusión y mediación social y política. El teleférico entre ambas ciudades por tanto es una infraestructura que considero NO RESULTA IMPRESCINDIBLE.

Pero lo que más me alarma es la astucia política de proveer soluciones parciales con el propósito no declarado de reforzar los ACCESOS AL AUTO-EMPLEO E INFORMALIDAD sobre el espacio metropolitano, especialmente sobre la ciudad de La Paz, que últimamente se ha convertido casi en su totalidad en un proveedor de servicios en desmedro de otros aspectos como el tratamiento del espacio público, la alta contaminación del río Choqueyapu, industria amigable y una verdadera re-organización del tráfico rodado existente.

Con esta vía, lo que cualquier gobierno neo-liberal lograría es, a tiempo de anunciar el proyecto, salvar su responsabilidad de la falta de medidas estructurales de desenvolvimiento socio económico sustentable, y sobre todo, convencer a todo el pueblo del área metropolitana de La Paz que tiene voluntad para hacerlo.

En general, conseguir una buena dosis de oxígeno cuando el aire político se torna enrarecido.

Finalmente, se debería aplicar aquella máxima que dice que cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía...