domingo, 12 de agosto de 2012

UNA CUESTION DE IDENTIDAD

Luis Eduardo Siles Perez
guatonles@hotmail.com

Ante las críticas por la omisión de la categoría "mestizo" en la boleta censal, los voceros oficiales señalan que esta no es una decisión "racial" sino "cultural" para reafirmar la identidad nacional mediante la auto identificación étnico cultural, proceso en el cual puede considerarse la opción "boliviano" pero en ningún caso "mestizo" que reflejaría una "falta de identidad".

Curioso argumento de un gobierno que se reclama como el más inclusivo pero comprensible al analizar precisamente sus indisimulables problemas de identidad individual y colectiva. El Presidente, supuesto paladín de los indígenas, de la madre tierra y de la soberanía nacional tiene un apellido español, no habla idioma indígena, y está dispuesto a ser acusado de etnocidio en contra de los mismos indígenas con tal de destruir un área protegida y hacer una carretera apoyado en las directivas que emanan desde la Habana, Caracas y hasta Teherán. El vicepresidente, cuyo pasado, "los terroristas de hoy son los héroes del mañana " ha dicho el, se contradice con el de presidente de la instancia democrática por excelencia como el parlamento, sufre, según el rumor popular, hasta de problemas de identidad sexual, hecho al que nunca se ha referido pero que en principio su matrimonio debería contribuir a desmentir, aunque es más difícil que ello ocurra con otras acusaciones y hasta con sus corbatas, inexistentes como candidato, de rigor como vicepresidente. Peculiarmente, las nupcias vicepresidenciales no se realizarán con una señorita Mamani o Quispe pero si en Tiawanaku, lo que solo confundirá aun más las cosas.

Pero es en la distancia entre la retórica y la acción donde esta falta de identidad adquiere dramatismo. Peroran sobre una supuesta visión "socialista" o "anticapitalista" entre otras, que en realidad son exclusivamente verborragia sin ninguna consecuencia. ¿Es plantar coca "socialista"? Cambiarle el nombre a un bono creado por el "liberal" Sánchez de Lozada es lo más "socialista" que ha hecho el régimen, cuya ampliación de la participación estatal en la economía se limita a haber rifado los recursos públicos en empresas del absurdo como Papelbol o en destruir otras para prosperar en la facilidad abusiva de un monopolio como BoA sin poner en cuestión ni uno de los fundamentos del sistema vigente. Se ha llegado incluso a "abolir" el 21060, el equivalente de legislar sobre la inexistencia de los puentes trillizos pese a que todos pueden ver que están allí para cumplir con la manipulación de que por cada paso hacia la derecha, se den dos discursos a la izquierda.

El tema de la identificación étnica, que surge bajo el pretexto de definición de la identidad nacional ha azuzado un proceso de re etnización de la sociedad boliviana, -el término es de Emilio Martínez- cuyas consecuencias se permearan en el inconsciente colectivo de las próximas generaciones. No es necesario ir hasta el holocausto Judío, el genocidio en Serbia o en Ruanda están allí para evidenciar lo extremadamente peligroso de la manipulación de la diferencia étnica, lo que en Bolivia se hace no para definir la identidad mestiza que es la de la inmensa mayoría, sino para compensar las crisis de identidad ideológica e individual de los personeros del régimen y que, como en el anterior censo, puede servir para crear una división artificial y forzada de la realidad.