viernes, 7 de septiembre de 2012

CRONICA DE UNA DEFECCION ANUNCIADA

Walter Reynaga Vasquez
reynagavw@yahoo.es

El MAS no es de izquierda ni de derecha, es ambas cosas a la vez, o nada de esto, en procura de erigirse, sus conductores en nueva oligarquía enriqueciéndose desde el poder, bajo el sistema colonial interno.

La ex ministra Cecilia Chacón comenta dolida lo que viene pasando con el gobierno masista, que de facto viene destrozando los sentimientos de tantas buenas personas que pusieron sus esperanzas en Evo Morales y su partido.

Nosotros anunciamos la ruta de frustración del MAS ya antes de su ascenso al poder. Y hoy podemos decir que sólo está pasando lo que tenía que pasar, si a la experiencia de la humanidad y del país nos atenemos. Si a las deficiencias y vacíos teóricos de este tipo de movimientos nos remitimos.

No se ve razón alguna para esperar que el proceso de cambio liderado por Morales-Linera pueda dar algo distinto de lo que ha llegado a dar luego de más de 6 años en el poder sin contraste ni oposición reales. ¿Hasta ahí nomás será el "suma qamaña", "socialismo comunitario" o "Socialismo del siglo XXI"? Sí. Y, si algo más trae, será para la mayor desgracia del país, la imagen indígena y la de la izquierda. No se puede esperar más de los moldes del socialismo real, ensayado ya ampliamente, en condiciones óptimas, en países de 4 de los 5 continentes del planeta por más de 70 años hasta terminar en desastre social por su propia dinámica.

¿Qué podrán sacar del pensamiento de Marx los Morales-Linera… que sea nuevo distinto y mejor, que no hayan podido obtener los Lenin, Trotzky, Stalin, Mao, Castro…? No parece posible que los ideólogos o teóricos del MAS, nacionales o extranjeros, tengan, ni de lejos, capacidades como para superar a estas cumbres del pensamiento revolucionario. Más aún si se consideran las limitaciones y vacíos propios de la teoría marxista.

Es que los problemas de la revolución que propugnan, que en síntesis podemos denominar: socialismo de economía estatizada (o comunismo), vienen desde la concepción, desde el pensamiento de su autor, desde la idea básica: su teoría del valor. ¿Una afirmación audaz? No, claro que no. La prueba de la teoría está en la práctica, y la experiencia del "campo socialista" encabezado por la URSS lo ha confirmado con su trágico fracaso. Pero no era necesario ir a los hechos, ya en vida de Marx Eugen Böhm Bawerk demostró la inconsistencia de Marx, objeciones que éste no pudo salvar (El Capital, Tomo III). Y nosotros, desde otro enfoque, analizando la argumentación con la que sostiene su teoría del valor, vimos lo mismo ("El valor cognoscente de la teoría del Valor de Marx", UMSA – FIL, 2010).

La economía en manos del gobierno constituye un error estructural. Eso es lo que indica la experiencia socialista, como la de los países europeos en crisis, con situaciones extremas en aquellos empeñados en erigir el "estado de bienestar". Es que los problemas vienen en la medida en que el afán de los políticos se impone haciendo retroceder al mercado y la voluntad de la gente.

La naturaleza de lo político no compagina suficientemente con la naturaleza de la economía. Sus razones son distintas. Una cosa es la lógica de la empresa sujeta al mercado, que en procura de ganancia busca productividad y crecimiento económico, y, otra, la razón que prima en la empresa pública, cuyos responsables y mánagers imponen sus afanes por sostenerse en el poder, llevados por una angurria de enriquecimiento con los recursos del estado. Una realidad ampliamente común, incluso en Europa, que en el país cobra niveles definitivos, por la vigente tradición del saqueo colonialista español.

Esto es definitivo. Es a estas condiciones que se está sometiendo el proyecto masista en el poder, defeccionando de sus propios ideales declarados. Lo que viene resultando, no es más que una versión última de la Revolución Nacional. La del Movimiento Nacionalista Revolucionario del 52, aderezada con astutos discursos indianistas, ecologistas y socialistas. Partido que instauro las estructuras sociales del país que aún rigen. El MAS no es otra cosa que una edición aumentada y desmañada de los afanes del viejo MNR, ahí cuenta su socialismo fascistoide con toques izquierdistas, y el afán de erigirse, sus conductores, en nueva oligarquía aprovechando el poder y los dineros públicos.

No. El MAS no trae nada nuevo. Ni en su marxismo ni en su discurso indianista o pachamamista. Y, bien vistas las cosas, en proyección histórica, no es otra cosa que un episodio más del colonialismo interno en coyunda con la estatización de la economía. Parte de la fase de transición que va desde el sistema inkaico defenestrado y la reconstrucción del ordenamiento inspirado en los propios intereses del país, pasando por la colonia feudal española y el colonialismo interno. Esto es lo que marca nuestro horizonte histórico.