domingo, 16 de septiembre de 2012

KANDIRE RENACE EN SEPTIEMBRE

Álvaro Jordán
aaojordan@gmail.com

Cuando Ñuflo de Chaves fundó Santa Cruz de la Sierra, de la sierra del Riquió, lo hizo con 40 soldados que le quedaron de la hueste que organizó en Asunción, 60 soldados de la nueva hueste que formó entre Lima y Charcas y algún resto de la hueste de Andrés Manso, además, es muy importante dejar constancia de la participación activa de una inmensa población nativa local. Este último detalle hace la diferencia entre los historiadores constructores de la dependencia colonial y los intérpretes de la realidad, los primeros falsean la historia al ignorar la participación nativa para justificar la imposición del colonialismo español, su herencia, el colonialismo republicano y ahora su reemplazo por el colonialismo aimara, y los segundos resaltan la invalorable participación de la población nativa como antecedente histórico de la lucha de nuestros pueblos por la búsqueda de la libertad, la defensa de la cultura, de los intereses y del territorio.

En la posterior fundación de San Lorenzo el Real de la Frontera con población traída del Kollasuyo y en su fusión con los restos de la población traída desde Santa Cruz, de la sierra del Riquió a la Punta de San Bartolomé, es indiscutible, que la proporción de población blancoide venida de la corriente invasora del norte era muy superior a la venida del sur.

Si el tema cultural estuviera determinado simplemente por la mayoría, reconociéndole validez a la democracia tradicional con la que se impone la voluntad de éstas y se desconoce la de las minorías, tendríamos que afirmar, que esta población, desde su nacimiento, estuvo determinada por la cultura kolla, por otra parte la migración de kollas hacia la cuenca amazónica y platense, espacio geográfico del territorio del antiguo Kandire, ha sido más o menos permanente en una proporción aproximada de un 20 % de la población y a pesar de ello la cultura cruceña se encuentra más fuerte que nunca.

La cultura de un pueblo es la acumulación histórica de conocimientos, valores, creencias, arte, comportamientos, costumbres, relaciones, modos lingüísticos, capacidades adquiridas y hábitos que constituyen un conjunto de contenidos determinados por la relación del ser con su entorno natural y social. De modo que cualquier extraño que se asienta en el lugar, en el término de una o dos generaciones está completamente integrado a la cultura del pueblo receptor. Esta es la razón por la que nuestra cultura se fortalece con la permanente incorporación de inmigrantes y a pesar de la política colonialista del poder. En todo caso, cada inmigrante llegado es una unidad de trabajo que se incorpora a la fuerza de trabajo de la región, con lo que se la enriquece y en Santa Cruz siempre fueron bienvenidos.

Los modismos en el hablar, las modas en el baile, el vestir, las comidas, los cambios en las costumbres, en su conjunto es la cultura que tiene vida, que como toda creación humana está en permanente transformación. Estos cambios pueden ser positivos o negativos para la sociedad, por lo que se hace responsabilidad de las autoridades locales el normarlas para rescatar y fortalecer los aportes positivos y debilitar, y en lo posible, eliminar los negativos.

Como ejemplo de una mala influencia adquirida en el lenguaje, que las normas deben controlar, está la pronunciación de la "ll" de nuestro español castizo en forma de una "y" rechinante del estilo vulgar argentino, hacemos la necesaria aclaración de que en los mejores colegios argentinos se enseña a sus alumnos a pronunciar la "ll" del español castizo, realizada por algunos profesores y profesionales de la comunicación, ¡nada menos!, cuya influencia deformante del lenguaje ya es notoria en el hablar de escolares y hasta de universitarios mal instruidos.

Como ejemplo de una mala influencia en el lenguaje, de algún sector conservador con una herencia cultural de patrón, está el hablar soez de algunos profesores y profesionales de la comunicación, ¡calamidad!, cuyo carácter público lleva a que se generalice en la juventud cruceña. Defecto que debiera ser corregido con una adecuada norma.

Pero lo grave para nuestra cultura, para nuestra identidad, para nuestros intereses e incluso para nuestra existencia es la imposición institucional del poder del Estado de la cultura aimara en el afán de uniformar a la pluriculturalidad boliviana. Es particularmente grave para el pueblo cruceño la odiosa discriminación, continuamente expresada, personalmente por el Presidente del Estado.

Se ha reconocido constitucionalmente el carácter pluricultural de Bolivia, sin embargo desde el poder del Estado, contradictoriamente, se impone la centralización de la educación como instrumento de homogenización de la cultura aimara mientras se minimizan las otras, de esta manera tenemos la monstruosidad de estarle enseñado a los niños de algunas escuelas de Santa Cruz la lengua aimara; Más grave aún es la imposición de los intereses de la clase hegemónica, actualmente constituida por los banqueros, la burocracia masista y los cocaleros del Chapare. Lentamente se amplía la incorporación del sector empresarial, por lo que los partidos sistémicos de alguna forma aceptaron los argumentos con los que se viene consolidando el Estado autoritario y de profundización del sometimiento de las naciones y regiones constituyentes de la pluralidad boliviana. También hay que mencionar que por sus mezquindades sectarias y personalistas son responsables del fracaso del CONALDE (Consejo Nacional Democrático), germen de lo q e pudo ser un gobierno federal de amplio contenido democrático y respetuoso de los intereses y cultura de cada departamento. Por estas razones es que no debe extrañarnos el menguado compromiso de las autoridades departamentales en la defensa de la autonomía, la que fue refrendada con el 87% del apoyo poblacional, y tampoco nos debe extrañar que el alcalde oportunista, elegido por su supuesto compromiso con autonomía ahora entregue el poder local al Estado colonial.

No les importa que se apropien los colonizadores, hasta el epíteto es ofensivo, de las tierras de nuestros hermanos chiquitanos, chiriguanos, guarayos, chané, en fin, las tierras kandirenses. Para el centralismo local poco importa si las tierras las ocupan los nativos cruceños o los altiplánicos, es el resultado de la negociación de su participación en la apropiación de las riquezas del pueblo, que les ofrece el colonialismo estatal. Por su parte, para el Estado colonial, la ocupación de las "tierras bajas" le asegura el apoyo del sector mayoritario del altiplano, poco importa el carácter delincuencial con el que es asumido por los nativos locales, ya que son minorías que pueden excluir.

Podríamos hacer extensos escritos denunciando los abusos del poder colonial, sólo como resumen hay que decir que el Estado está fortaleciendo, peligrosamente, las condiciones subjetivas para justificar un movimiento separatista a nivel de las naciones y regiones sometidas por el Estado colonial.

Existen muchos ejemplos en la experiencia internacional, donde, aquellos países con totalitarismos, dictaduras, o autoritarismos secantes se han despedazado en naciones independientes. Como muestras podemos mencionar la disgregación de la Unión Soviética en 15 nuevas naciones soberanas a consecuencia de una larga dictadura comunista. Otro ejemplo importante de los efectos de la dictadura comunista es la división de la República Federal Socialista de Yugoslava en seis Estados independientes. Además de la división de Checoeslovaquia. Como resultado de un gobierno totalitario también se dividió Sudán. Actualmente, con el estallido de la crisis del mercado globalizado, sus costos han sido cargados a los sectores sociales, colocando en el primer plano de las reivindicaciones españolas las exigencias separatistas de vascos, catalanes y otros. Se renuevan otras aspiraciones separatistas en Rusia. Ante la anunciada desintegración de la Unión Europea, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso plantea salvarla con una propuesta de transformación de la UE en una federación de los Estados nación europeos.

La histórica lucha de confrontaciones a la que penosamente sobrevive Bolivia y que por momentos alcanza ribetes de guerra civil, como ha sido la tricentenaria resistencia de la Chiriguanía Libre, los levantamientos federalistas de los cruceños Andrés Ibáñez y Los Domingos, el levantamiento quechua-aimara de Amaru y Katari, la guerra civil federalista del aimara Zárate Willca, y ante el efecto centrífugo del irresponsable centralismo colonial de la arrogancia del poder del Estado de Bolivia, tiene dos alternativas. La primera es la que viene padeciendo Bolivia, desgastándose en una lucha permanente por el equilibrio inestable impuesto por la hegemonía del poder y cuyo desenlace final tendrá un carácter catastrófico: la inevitable desintegración del País. La otra salida es el lograr un acuerdo de trabajo conjunto de las naciones y regiones de Bolivia, asentado en la libre autodeterminación de los pueblos y el diálogo, el que necesariamente por el carácter diverso de sus componentes y el carácter irreconciliable de sus intereses, demostrado por una historia de siglos, y a fin de preservar la buscada cohesión de su componentes, debe responder a una estructura federal. No se trata del sucedáneo federalista que existe en muchas partes y por ahí un nuevo partido lo plantea. Se trata de un federalismo que nazca del auto reconocimiento de la igualdad de sus miembros mediante un ejecutivo colectivo, obediente al control de las bases.