jueves, 11 de octubre de 2012

CHALLAPATA, ENTRE LOS URGENTE Y LO IMPORTANTE

Pepe Pastén Burgoa
pastenburgoa@hotmail.com

¿Cómo se puede explicar que una localidad del altiplano, gradualmente se convierta en un pujante emporio del contrabando de vehículos? Pero no solo motorizados. También falsificación de placas, repuestos, combustible a la vista para la elección en cómodos bidones y luego falsificación de papel moneda y lo último, droga. ¿Acaso no es tenebroso este panorama?. La acción del gobierno al desplazar militares apoyados por policías fue un hecho por demás acertado aunque muchos "entendidos", "opositores" y "baluartes de la vida humana" se hayan desgarrado sus vestimentas echando el grito al cielo por las víctimas de dicho operativo.

Es cierto real y evidente que existe ausencia de Estado en muchos lugares del país. Challapata no puede quedar al margen pero también está el Chapare, los Yungas, donde los vehículos sin placas y sin papeles se desplazan con tranquilidad. En estos dos lugares es también donde el gobierno debe realizar tareas similares pero lo ocurrido en Challapata fue sentar presencia en tierra de nadie. De este escenario o realidad obscura surge una afirmación taxativa. Algunos bolivianos están acostumbrados a vivir de lo fácil, de cruzar la línea de la ilegalidad, de hacer un mínimo esfuerzo y esperar que caigan las peras del árbol.

Las excusas y justificaciones de lo injustificable son varias y al calor de la pretendida solidaridad encubierta de "figuretismo" (quiere decir figurar hablando falacias) ¡Pobre gente, no tienen otra actividad para sobrevivir! ¡No hay trabajo y acuden a este oficio! ¡El gobierno insensible debería darles un perdonazo! Estas y muchas otras son las salidas para desvirtuar o menoscabar una acción que debía haberse efectivizado mucho antes. Si utilizamos la lupa leguleyesca para ver si "tantas ocupaciones laborales" son lícitas tendremos por resultado un rosario de delitos.

El gobierno ha anunciado que ha determinado y visualizado 15 puntos identificados como zona roja del contrabando. Estos operativos y sus resultados le hacen muy bien a la salud del partido en función de gobierno, su gestión, pero a los ciudadanos de a pie nos muestran que todavía existe un mínimo de esperanza para combatir lo execrable y dañino que perjudica y mata al país.

La paz deber retornar a Challapata o ¿piensan que hay que darles una oportunidad a los contrabandistas hasta que comercialicen o vendan su autos "chutos"?. No nos quejemos del incremento de la inseguridad y delincuencia porque con nuestras conductas y actitudes, mostrándonos siempre "víctimas" contribuimos a que un grupo de malvivientes (quiere decir que viven al margen de la ley) sigan viviendo como si no mataran una mosca. Challapata debe dejar de ser el paraíso de vehículos indocumentados.

No se puede permitir la vulneración de garantías y derechos constitucionales ¡NO! Pero tampoco podemos permitir que poblaciones y ciudades intermedias se conviertan en ferias masivas de lo ilícito.Recordemos lo que está sucediendo en San German, localidad de Yapacani departamento de Santa Cruz. Es bonito criticar y censurar, enarbolar la vida como el don mas preciado, de la aplicación de la majestad de la justicia pero cuando vemos a la fuerza del orden en acción nos salen sapos y culebras. La interrogante desatinada y mediática de ¿Quién dio la orden para el uso de armas de fuego en Challapata? va en contraposición de absurdas acciones pacifistas.

A este grupo delincuencial organizado que muestra, ostenta y de manera flagrante pone a disposición el "cuerpo del delito" no podemos irles a notificar, mandarles cartas u oficios con las más atentas consideraciones. Es la vida y la tranquilidad del colectivo social de nuestro país o el enriquecimiento ilícito de personas sin credo ni ley. La opinión pública está esperando más desplazamientos armados de esta naturaleza. Necesitamos noticias positivas que nos permitan salir de nuestros hogares y retornar sanos y salvos. La presencia de estos ciudadanos que ejercen abiertamente la delincuencia es un peligro para todos nosotros. En este contexto necesitamos acciones de hecho con resultados positivos.