viernes, 12 de octubre de 2012

El TIPNIS y el "progreso"

Walter Reysvilla Méndez
aguadoble@yahoo.es

A quienes se (nos) oponen (oponemos) a que el tramo dos de la carretera Villa Tunari – San Ignacio de Moxos atraviese el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), el Presidente Morales los (nos) ha calificado como "enemigos del progreso".

Suena algo incongruente que un autodenominado "socialista/comunitario" apele a una categoría proveniente del más rancio capitalismo, el industrial, para echar(nos) su espuma a los objetores del proyecto concebido para destruir el TIPNIS.

Uno de los postulados de la "idea de progreso", para no abundar en mayores consideraciones, es, de acuerdo a Nisbet, la convicción de que la civilización occidental es noble y superior a las otras.

¿No contradice esto al discurso que don Evo y sus operadores ideológicos nos vienen barajando hace años? ¿Cree ahora el señor que la civilización occidental es noble y superior a las otras? ¿o sea que los enemigos del capitalismo no están en el Gobierno?

En lo personal, hace décadas que "progreso" no figura en mi vocabulario; abracé primero la idea, más integral –puesto que incluye centralmente el concepto de educación- de desarrollo y, más recientemente, la de desarrollo sostenible, que sin oponerse al crecimiento económico, lo condiciona a ocasionar el menor impacto ambiental posible. Y, por supuesto, el impacto ambiental que supone el tramo dos por medio del TIPNIS hace inviable –nunca mejor dicho- su construcción (destrucción).

Usted habrá notado que hago énfasis en aquello de "tramo dos". Hago esto para desvirtuar, por enésima vez, que los objetores estamos "contra las carreteras (del progreso)" –otra temeraria sindicación del jefazo-. Lo que está en cuestión no es la necesidad de integración caminera; habría que ser muy necio para oponerse porque sí al desarrollo de infraestructura.

¡Por supuesto que los caminos son un ítem de primer orden! Pero no al costo de arrasar con la biodiversidad y la vida misma. A menos que lo que en realidad se busque con su apertura sean fines inconfesables –vinculados a actividades non sanctas-.

¿Alguien se opone a la doble vía Oruro - La Paz? Más allá de observaciones administrativas o indicios de corrupción, nadie en su sano juicio lo haría. La diferencia entre carreteras como ésa y el tramo en cuestión es que aquellas no hieren de muerte al medioambiente.