martes, 9 de octubre de 2012

LA HIJA DE DOS PADRES

Carlos Hugo Laruta Bustillos
chlaruta2012@hotmail.com

Claro que nos referimos a la hija de papá y mamá. Parece una verdad de Perogrullo pero es así. La democracia es hija de la concertación, el acuerdo, el pacto político entre viejos izquierdistas y derechistas de tiempos de la guerra fría que a principios de los 80 entendieron por fin que podían y debían hacer el esfuerzo de jugar a la política en la misma cancha y no en dos diferentes como venía ocurriendo.

Para algunos, la actual democracia en Bolivia fue "conquistada" a los militares y derechistas a fines de los 70 y principios de los 80. Cruel ingenuidad, pues la democracia es hija de 2 padres.

De la derecha, que en Bolivia a través de Gobiernos civiles y militares y más allá de las violaciones a los derechos humanos, los golpes de Estado, los confinamientos y exilios, siempre reclamó un orden constitucional para la convivencia social y realizó gestiones de gobierno que –por ejemplo durante los 70- ampliaron las "condiciones sociales de la democracia", es decir la urbanización masiva, la ampliación de las clases medias, la expansión de medios de masas, la irradiación de una autoridad nacional con cada vez mayor aceptación, condiciones mínimas de equidad socioeconómica como derecho a propiedad de tierras y casas urbanas, y otros.

De la izquierda, que más allá de los sabotajes con bombas y huelgas mineras que afectaban los ingresos del Estado, las declaraciones de "territorios libres", las asambleas populares, las "cárceles y tribunales populares", las tomas de tierras y predios privados, las guerrillas comandadas por extranjeros y otras de jóvenes clasemedieros que iban a morir ingenuamente a los Yungas, más allá de ello, buscó afanosamente la justicia, la equidad y la vigencia de las libertades democráticas, de una verdadera inclusión social y económica de todos los bolivianos.

Por ello, bolivianos y bolivianas, no debemos confundir la anécdota o la acción voluntarista con los procesos sociales masivos que no necesariamente son movilizaciones de masas, aunque las pueden incluir. No fueron sólo las 4 mujeres mineras, los campamentos mineros, los dirigentes izquierdistas y algunos exguerrilleros, los que consiguieron la actual democracia, sino también el sector de derecha liberal de la sociedad boliviana, aquel que estuvo detrás del Gral. Barrientos, del Gral. Miranda Valdivia, del Gral. Banzer, que aceptó jugar a la política con las reglas mínimas y apostó a la construcción de la novel democracia en 1982. Ambos polos percibieron que el nuevo clima de libertades y mínimas reglas de organización del poder no les eran tan desafectos ni desconocidos.

Finalmente, los derechistas también habían buscado la democracia (sin encontrarla todavía) cuando reaccionaban violentamente y con muerte frente a las violencia de los izquierdistas de aquellos años 60s y 70s. Habían buscado un ambiente diferente donde hacer política con un orden legítimo y sin muertos, sin violencia, sin confinados ni exiliados. Y la izquierda, absolutamente responsable en ese momento, también entendió que siempre había deseado no entregar más sus hijos y jóvenes a aventuras ciegas con armas y otros juguetes peligrosos para ser tontamente muertos en guerrillas ingenuas y complots mineros regados de sangre.

Por todo eso, por la contribución de ambos lados, no solo de uno, esta democracia, nuestra democracia, la que vamos construyendo a partir de 1982 y que nació con dolores de parto entre 1978 y 1982, es el mejor espacio para practicar y ejercer nuestros derechos y deberes ciudadanos. Claro que aún la democracia no es "una forma de vida" que permea con base en sus principios y valores todos los ámbitos de la vida social boliviana: familia, vecindario, comunidad, partido, organización, nación. La democracia aún busca encarnarse profundamente en mucha gente, políticos y dirigentes sindicales que la aman hipócritamente, cuando la usan para su conveniencia y la niegan cuando no es útil a sus intereses sectarios, o cuando reclaman sus derechos violentando los derechos de otros.

Quienes hemos optado por la democracia como forma de vida seguimos comprometidos con ella, y más, casados en un matrimonio sin divorcio, buscando que el respeto, la tolerancia, la interculturalidad y el pluralismo, sean valores que alumbren nuestro paso por la vida, siempre mirando al horizonte de la libertad, la justicia y la igualdad, que están en su sustancia.

Este 10 de octubre de 2012 celebramos los 30 años de nuestra democracia boliviana, aún joven, inconclusa, en desarrollo, pero no inservible. Nuestro homenaje a quienes desde oficialismos y oposiciones, desde la sociedad civil y el Estado, desde el oriente y el occidente, desde izquierdas y derechas, desde la realidad indígena o el masivo mundo mestizo, han optado por la democracia, la respetan, la promueven y la quieren fuerte, viva y fértil campo donde nuestros hijos e hijas encuentren mejores destinos.