martes, 27 de noviembre de 2012

Abandonar la CAN para ingresar al MERCOSUR y privilegiar exportaciones por Ilo

Eduardo Campos Velasco
eduardocamposdc@yahoo.es

Abandonar la CAN para ingresar al MERCOSUR y privilegiar exportaciones por Ilo, son medidas contradictorias.

Una vez más el presidente Morales no sorprende con sus anuncios. En los pasados días ha señalado que ha instruido a los ministros de estado y las fuerzas armadas para que acelere la construcción del ferrocarril que unirá el océano Pacífico con el Atlántico, privilegiando una salida por Ilo. El proyecto, que conectará Puerto de Ilo, Perú, con Puerto Suárez, Santa Cruz, tendrá un costo estimado de 2.500 millones de dólares, aunque el monto final se conocerá en dos años, cuando se concluya el estudio preliminar, mismo que dispone de un crédito de Banco Interamericano de Desarrollo (BID) de 6,4 millones de dólares.

Evo Morales dice: "yo me he convencido que no va ser importante llevar un ferrocarril con algún puerto chileno, lamentablemente tenemos muchas diferencias, no con el pueblo chileno sino con sus gobiernos, con sus presidentes"

Casi paralelamente, el presidente también anuncio su decisión de aceptar de inmediato la invitación para que Bolivia sea país socio pleno del Mercado Común del Sur (MERCOSUR), aprovechando la oportunidad para criticar al sistema de la Comunidad Andina de Naciones (CAN).

El presidente dice que ha tomado la decisión considerando que el MERCOSUR no tiene ningún Tratado de Libre Comercio (TLC) con los Estados Unidos y por el contrario, si lo tiene Perú y Colombia.

Analizando ambas declaraciones del presidente Morales, queda evidente que existen varias contradicciones que lamentablemente perjudicaran al país de hacer realidad. Por una parte, la decisión de Evo Morales de privilegiar una salida a Ilo por ferrocarril, parece no haber tomado en cuenta que Ilo - en estricto sentido - no es un puerto y se requerirán de muchas inversiones y de mucho tiempo para transformar esa playa de arenas y rocas (que es lo que ahora es) en un puerto de la envergadura y características que se requieren para garantizar el flujo de mercaderías de Bolivia.

Morales se enreda en sus decisiones cuando dice que dejaremos la CAN porque Perú tiene tratado de libre comercio con EE UU y al mismo tiempo, que el ferrocarril interoceánico saldrá por Perú, debido a que las relaciones con el presidente Piñera de Chile son malas. Integrarnos al MERCOSUR, no deja de ser una buena medida, pero la misma no debiera suponer alejarnos de la CAN, sobre todo, tomando en cuenta que en este momento, los principales destinos de exportación de la soya boliviana, son precisamente Perú y Colombia.

Definir las relaciones de Bolivia, sobre la base de alejarnos sistemáticamente de los EE UU, tampoco tiene asidero, considerando que actualmente los EE UU se constituyen en el tercer destino de las exportaciones bolivianas, luego del Brasil y la Argentina. Se estima que en la presente gestión, las exportaciones de Bolivia a los EE UU, superen los 1.200 millones de dólares. Hay que considerar que a diferencia de Brasil y Argentina, a los que se exporta gas por tubo, a los EE UU se exportan una variedad de productos, los cuales generar una cantidad considerable de puestos de trabajo, que el presidente no paceré tomar en cuenta a la hora de emitir sus opiniones. Sería muy dramático para varias familias bolivianas, que productos de los desaciertos en la política exterior de Evo Morales, se acabe perdiendo ese destino importante de nuestras exportaciones.

El presidente Morales, parece no conocer que tanto el Brasil y la Argentina, tiene acuerdos estrategias con los EE UU, mismos que superan el mero ámbito comercial, que le preocupan tanto. Claramente esa lógica no es seria. Morales, después de 7 de gobierno no ha sido capaz de dotarse de una política internacional coherente y beneficiosa a los intereses del país; da la impresión que las decisiones que toma, responden más a las sugerencias e intereses de Hugo Chávez y Fidel Castro y no a la necesidad de mejorar las relaciones internacionales del país.

Finalmente, en referencia a la decisión de privilegiar una salida de Bolivia por Ilo, la misma es francamente atentatoria al interés de Oruro, que durante varios años está luchando por hacer posible la conclusión de los tramos carreteros el Oruro – Pisiga, que nos vincula con el puerto de Iquique y su variante el Ancaravi – Turco – Tambo Quemado, que nos vincula al puerto de Arica. Ambos puertos chilenos (Arica e Iquique) se constituyen parte de la estrategia orureña de convertirse en la puerta de ingreso y salidas de la encomia boliviana al pacifico.