lunes, 26 de noviembre de 2012

LA ECONOMIA BOLIVIANA EN UN BUEN MOMENTO

Armando Méndez Morales
amendezmo@yahoo.es

Concluye el año 2012 y ya se tienen suficientes indicadores económicos como para predecir con bastante seguridad como cerrará este año la economía. Datos oficiales sobre el comportamiento del PIB al segundo trimestre, datos sobre la inflación y datos monetarios hasta el mes de octubre, comportamiento del sector externo, de impuestos e información fiscal consolidada hasta el mes de septiembre, permiten visualizar la conclusión del año.

El PIB crecerá a una tasa del orden del 5 por ciento muy parecida a la que se presentó el año 2011. Ambas superiores a las que tiene registradas la región. Por el lado de las actividades económicas claves se observa que continua la actividad de la construcción en un sendero muy bueno, igualmente hidrocarburos y la industria manufacturera, que junto a la recuperación de la actividad agropecuaria permiten concluir que la economía boliviana consolida un año más de buen comportamiento económico.

Esta buena actividad interna de la economía no sería posible si el país no hubiese superado los 11 mil millones de dólares por exportaciones anuales de los cuales la mitad proviene del gas. De estas últimas, según investigaciones de Mauricio Medinacelli, el gobierno se queda con el 62 por ciento del total, lo cual le permite financiar un creciente gasto público e incluso, por séptimo año, cerrar con superávit fiscal, algo inverosímil en el pasado.

El superávit fiscal viene acompañado por el superávit en cuenta corriente de balanza de pagos, lo que ubica a Bolivia como uno de los pocos países superavitarios en la región. Adicionalmente ingresos de capitales del exterior y un endeudamiento público externo no justificable hace que la cuenta capital de balanza de pagos siga siendo positiva, todo lo que explica el inusual volumen de las reservas internacionales que alcanzan al 50 por ciento del PIB, una de las proporciones más altas en los países de la región, igualando el indicador que tiene el coloso China.

El excelente valor de exportaciones alcanzadas permite financiar con holgura todas las importaciones que requiere la actividad económica en general. No sería posible que la actividad de la construcción y de la industria, en general, estuviesen pasando por un buen momento económico si es que no dispusieran de los recursos para la importación de bienes de capital, insumos industriales y medios de transporte imprescindibles para su funcionamiento.

La tasa de inflación, que terminó en un 7 por ciento el año 2011, este año cerrará en un 4,5, salvo alguna sorpresa inesperada en estos dos últimos meses del año, también se explica por la expansión de la importaciones de todo tipo de bienes, tanto las realizadas en el mercado formal como en el informal, que logró equilibrar la siempre creciente demanda de bienes en la economía boliviana.

El comportamiento impositivo que se observa para el año 2012 es envidiable con una expansión anual del orden del 30 por ciento, donde se destaca el impuesto a las utilidades de empresas, otro indicador adicional que confirma la buena situación económica del país.

Por séptimo año consecutivo el sector fiscal cerrará sus cuentas con superávit fiscal contrariando lo que el Presupuesto General del Estado aprueba anualmente con presencia de déficit fiscal. Para este año el gobierno proyectó un déficit del 4,5 por ciento del PIB y el ministro Arce ha indicado que se espera cerrar con su superávit del 1,5 por ciento, lo que implica un séptimo año consecutivo de superávit, lo que se traduce en una acumulación de ahorro público de un monto significativo del orden de los 20 mil millones de bolivianos.

Este escenario favorable tiene su contraste negativo en algunos hechos económicos como son: el fracaso del proyecto de industrialización del hierro a cargo de la empresa transnacional Jindal, elegida por el gobierno del Presidente Morales al inicio de su primer periodo de gobierno. El otro hecho negativo es la toma de minas por comunarios en la zona occidental del país y, en general, los graves conflictos que el país vive entre cooperativistas mineros y la empresa estatal COMIBOL por la disputa en la explotación de yacimientos mineros, denotando con ello que no están claros los derechos de propiedad.

La minería es un sector que tiene importancia en Bolivia, pero lamentablemente se observa que el volumen de producción durante el año 2012 disminuyó en comparación con el año 2011. No existen nuevos proyectos de inversión en el sector lo cual debería ser un tema de atención del gobierno, dado que hoy en día la actividad minera se caracteriza por la necesidad de grandes inversiones de capital y alta tecnología, proyectos que duran muchos años tanto en su gestación como para que entren en funcionamiento.

No deja de ser un contrasentido el hecho de que Bolivia hubiese colocado bonos soberanos en el exterior por un monto de 500 millones de dólares a una tasa de interés anual del 4.8 por ciento, manteniendo superávit fiscal, cuando internamente podía también obtenerlos y a una tasa de interés menor, dado que otra característica del país en lo que viene recorrido el siglo XXI es que el ahorro es mayor al que se dirige a la inversión.