lunes, 21 de enero de 2013

EMPLEO Y DESARROLLO

Oscar Ortiz Antelo
oscar.ortiz.articulos@gmail.com

El Informe sobre desarrollo 2013 del Banco Mundial se concentra en problemas y desafíos que enfrenta el empleo en el mundo. Concluye que el empleo es la piedra angular del desarrollo económico y social, con profundos impactos en la reducción de la pobreza, productividad y en la cohesión social.

La investigación determina que existen 3.000 millones de trabajadores en el mundo, de los cuales 1.650 millones reciben sueldo regular, 1.500 millones trabajan en la agricultura, actividades por cuenta propia y en distintos rubros del sector informal. Otros 2.000 millones, en edad de trabajar, no trabajan ni buscan trabajo. El 90% de los puestos de empleo son generados por el sector privado. Incluso en China, oficialmente un país comunista, el número de empleados en empresas privadas ya sobrepasó al de los del sector estatal.

El estudio destaca que las circunstancias relacionadas con el empleo determinan las posibilidades de las personas de salir de la pobreza, especialmente por el tipo de empleo en el que se desempeñan y el nivel de ingresos que les genera. También influye de forma determinante en la cohesión social. Las aspiraciones de los niños, por ejemplo, guardan relación con el hecho de que sus padres tengan empleo y con la calidad del mismo.

Si bien los gobiernos no son los llamados a crear la mayor cantidad de empleos, estos son fundamentales para garantizar que existan las condiciones adecuadas para un fuerte crecimiento liderado por el sector privado, eliminando los obstáculos que impiden a dicho sector crear empleos beneficiosos para el desarrollo. Los países desarrollados están abandonando los empleos vinculados a la producción y concentrándose en los servicios y la gestión del conocimiento, mientras que los países en desarrollo tienen enormes oportunidades en el desarrollo de nuevos sectores productivos y generar empleos para sociedades cada vez más urbanizadas.

La generación de condiciones para la creación de empleos de mejor calidad debe ser una máxima prioridad de las políticas públicas. Debemos aprender las lecciones de aquellas naciones que lo han logrado