lunes, 7 de enero de 2013

LA GRAN ORDEN DE DESTINOS

José Pastén Burgoa
pastenburgoa@hotmail.com

Así se conoce a la disposición interna de la Policía Boliviana mediante la cual se emiten memorándums con asignaciones de alcance nacional destinándose a los policías efectivos y en ejercicio a diferentes tareas que, en teoría tendrá una vigencia de un año pero que el actual gobierno hace una prórroga posiblemente saludable pero incierta para la familia policial.

Lo que se espera es el nombramiento de los nuevos Comandantes Departamentales y sus diferentes estamentos que encararan diferentes realidades en el orden de seguridad. No es lo mismo nombrar a un comandante para Santa Cruz que para Chuquisaca. El escenario es diferente y es allí donde se deben evaluar, comprender e interpretar las hojas de vida de tal o cual coronel, salvando el compadrerio, "muñeca" o juramento de lealtad.

Los nuevos Comandante Departamentales deben ser tan idóneos que ejecutaran sus acciones mediante sus inferiores conociendo a cabalidad la necesidad y sentimiento de la población donde vayan a trabajar. Por ejemplo, la Policía Comunitaria debe ser entendida como la proyección de una policía estática y obsoleta. El "Policía de Proximidad" debe ser aquel uniformado que sea amable, y que pueda brindar una solución transitoria al hombre común.

Los ciudadanos no podemos tolerar mas a los policías torpes, toscos que con una prepotencia supina hacen imperar la fuerza de palos, gases y cintas masking. Pero los bolivianos también debemos comprender y respetar al uniformado porque la paz y tranquilidad social dependen de ellos aunque la institución se vea convulsionada por unos cuantos oficiales que hicieron de su gestión una mina de oro sacándole provecho al máximo.

La Universidad Policial debe imprimir una tónica actual, diferente y progresista para la enseñanza de los policías. Ni qué decir de la Escuela Básica Policial de donde egresan efectivos policiales que difícilmente pueden convivir con el habitante que siente temor y desconfianza. Ese sentimiento debe desaparecer pero a veces se avanzan dos pasos y se retroceden ocho por escándalos y corrupción.

Los formadores en estas instancias, llámense catedráticos, profesores o instructores deben transmitir sus conocimientos basándose en un escenario difícil donde la falta de credibilidad de la institución policial es un permanente talón de Aquiles, donde el policía, no mira de frente al hablar o sus actitudes son evidentemente serpenteantes. Temas o tópicos como "Manejo Situacional", "Calidad y Calidez", "Trabajo Policial en Equipo", "Liderazgo Policial", "Respuestas a Objeciones de la Ciudadanía", "El Policía Docente", "Planificación Familiar", "Dicción y Vocalización", "Interrelación Policía-Ciudadano", "Métodos Alternativos de Resolución de Conflictos", "Metodologías de Enseñanza y Aprendizaje", "Enfermedades Laborales del Policía", "Alimentación correcta y adecuada". "Delitos cometidos por servidores públicos", "Imagen Institucional, Credibilidad y Respeto", "Autoestima Policial" y mucho mas conocimientos deben ser incluidos en el pensum policial. Su correcta transmisión de docentes a policías dará buenos resultados a mediano plazo.

Lo óptimo sería difundir y espectar permanentemente mediante los medios de comunicación acciones positivas, de realce y distinción de cualquier policía que cumple su misión con toda responsabilidad porque ya estamos saturados de noticias donde los actores son uniformados que cruzaron el umbral del delito por edificar un patrimonio que a veces dura tan poco como para pensar que lo mal habido se lo lleva el diablo.