miércoles, 30 de enero de 2013

LA LIBERTAD DE PENSAMIENTO Y LA SOBERANIA CIENTIFICA

Oscar A. Heredia Vargas
docenteumsa@yahoo.es

Como lo expresa Castelar.

Hablamos de la libertad completa y absoluta, para enseñar la ciencia, que debe gozar la universidad. Lo que nosotros defendemos y lo que nosotros apoyamos, es lo que han defendido y apoyado dignamente los catedráticos y estudiantes, en las protestas y en las manifestaciones: La Autonomía Universitaria, el Cogobierno y la Cátedra Libre, como principios y no como medios para interés mezquinos, son la única manera de lograr la soberanía científica y tecnológica con identidad propia.

Así como el legislador es libre e inviolable en la Asamblea, así como el sacerdote o el pastor son libres e inviolables en el Templo, es libre e inviolable en su Cátedra ese gran legislador de los espíritus, ese gran sacerdote de la razón humana. El profesor que revela y difunde ciencia, el verdadero y comprometido con su cátedra.

Así es, no hay que alarmarse de esta doctrina, pues es también RESPONSABLE como todos los ciudadanos; es RESPONSABLE como todos los poderes; es RESPONSABLE como todos los hombres, ante la conciencia, ante la historia, ante las leyes, ante los códigos escritos y no escritos.

Somos humanos. No sostenemos que somos reyes o dioses, superiores a todos los hombres. Eso jamás lo hemos sostenido, ni lo sustentamos, ni lo ampararemos. Muchos sostenemos, sobre todo, la conciencia de nuestra responsabilidad, el sentimiento de nuestra dignidad, a la cual no podemos faltar nunca sin faltarnos a nosotros mismos.

Cuando se llega a la cima de la enseñanza, cuando uno ha recibido esa investidura sublime que habilita para abrir los entendimientos a la verdad y a la ciencia, cuando se han seguido largos años de una carrera siempre brillante, cuando se han pasado esos combates terribles de las oposiciones exageradas del Estado y de los interese sectarios, cuando se ha profesado la ciencia con desinterés y como religión (re-ligar) con un culto propio del sacerdocio más sublime, nuestra cátedra se verá todos los años llena de aquellas jóvenes inteligencias.

¿Cuál es el pueblo moderno que más brilla en la ciencia? El que se parece al pueblo griego, el cual apenas se podía mover en la tierra, limitado entre montañas inaccesibles y mares infranqueables, porque podía equivocarse mucho, porque podía errar, porque tenía sofistas, porque tenía contradictores, tenía también á Platón que profundizó la naturaleza humana, y tenía a Aristóteles que profundizó la naturaleza, habiéndole dado Dios el centro del arte y la llave de la ciencia, a causa de ser aquel pueblo el primer pueblo libre aparecido en el mundo.

La ciencia es grande donde la ciencia es libre. Los pueblos donde la ciencia ha progresado son aquellos en que el sentido individual de los pensadores se ha podido oponer libremente al sentido general de la sociedad.

Es el pueblo que tiene una Universidad: donde existen quizás sabios más amenazadores a todo cuanto hay de fundamentalista y de eterno en la sociedad y en la conciencia humana.

Una Universidad que niega, que dice jamás al error más grave y más trascendental, traducido como "el Estado a la Ciencia" -pensaras como yo quiera, pensaras lo que yo quiera, pensaras como yo lo trace-.

Una Universidad que se reinventa, sí, solo sí, sobre la base de La Libertad Positiva -forma de adquirir autonomía que le permita realizarse o cumplir su tarea a través del recorrido por el camino acertado a partir de la educación y recursos mentales utilizando el mejor lado de la naturaleza humana-. Es la Universidad Liberadora y Rebelde.