miércoles, 30 de enero de 2013

EL GOBIERNO SE COMPLICA CON EL MAR

Eduardo Campos Velasco
eduardocamposdc@yahoo.es
Asambleísta Departamental - UN

Las declaraciones del presidente Morales en la cumbre de la CELAC, referida al tema marítimo, antes que contribuir a retomar el ámbito multilateral como escenario para resolver la demanda boliviana, han provocado una suerte de desconcierto en el ámbito internacional, sobre lo que en definitiva demanda Bolivia.

La multilateralidad que durante décadas fue argumentada por Bolivia para la resolución del enclaustramiento, fue abandonada por el propio gobierno a principios de su gestión, cuando de manera inexplicable, se sumo a la estrategia chilena de resolver el conflicto en el ámbito bilateral. La famosa agenda de 13 puntos, acordada con el anterior gobierno chileno, duro lo que duro el gobierno de Bachelet, quedando en el olvido, una vez que se produjo el cambio de gobierno en el vecino país. A partir de ese momento, más bien se han producido un constante distanciamiento en las relaciones con Chile, matizadas con declaraciones duras y confrontacioncitas por parte del gobierno de Morales que poco han contribuido a retomar la resolución del conflicto.

Bolivia, bajo esa estrategia del gobierno, ha pasado de utilizar los foros internacionales para reivindicar el derecho al mar, a las amenazas de juicios y demandas que hasta la fecha tampoco se han hecho efectivas. Con esa actitud, Morales parece haber priorizado la utilización del tema marítimo para mejorar y resolver su imagen interna, antes que una estrategia para recuperar un acceso soberano al mar.

Lo que ha sucedido en la CELAC, en pasados días, ratifica esa estrategia que claramente está destinada a la opinión boliviana, antes que dirigida a la comunidad internacional. Evo Morales parece estar más preocupado por mejorar su imagen interna, bastante deteriorada por una serie de hechos, como los casos de extorsión y la derrota sufrida en el departamento del Beni, que por ensayar una verdadera y efectiva estrategia de recuperación de la cualidad marítima para el país.

En todo esto, se advierte una notoria influencia de los gobiernos aliados del presidente Morales, particularmente de Cuba y Venezuela que impulsan la priorización de los temas político e ideológicos, antes que una autentica integración regional. El gobierno, da la impresión de estar más preocupado por el posicionamiento ideológico de sus aliados que por la situación de enclaustramiento de Bolivia.

Es bajo esa lógica que se definió equivocadamente sumarse a la estrategia chilena de la bilateralidad, con la ingenua pretensión de que siendo "socialista" la señora Bachet, era posible la resolución de la demanda boliviana, cosa que no sucedió; de igual manera, la actitud confrontacioncita con el actual mandatario chileno (Piñera), nos muestra que las acciones del presidente Morales apuntan más a infringirle una derrota política-ideológica al mandatario chileno, que a abordar el tema de la demanda marítima, con posibilidad de éxito.

Evo Morales en la CELAC ha emitido opiniones como si Bolivia tuviera la posibilidad cierta de presionar a Chile, ya sea desde el ámbito económico comercial o militar, extremos que están fuera de nuestro alcance y, al hacerlo claramente lo que provocan es más bien un rechazo de la opinión pública chilena a la postura boliviana y lo que es aún peor, el desconcierto de la comunidad internacional.

Mientras Bolivia no asuma con claridad una postura única y válida para todos sobre el tema marítimo en el contexto internacional (bilateral. trilateral. multilateral), muy difícilmente la voz de nuestro país, recibirá la adhesión de otros países y menos generar la posibilidad de que el propio Chile, se vea obligado a abordar la resolución de nuestra demanda.

A todo esto se suma la política exterior que maneja el gobierno de Morales, misma que en términos generales, está basada por afectos y desafectos político ideológicos, antes que intereses de integración y complementariedad. Bolivia, de manera inexplicable ha "congelado" (por decir menos), las relaciones con los pises más importantes del mundo. Por el contario, Chile, hace todos los esfuerzos por integrarse a todos los escenarios de integración multinacional. Mientras el gobierno de Bolivia se jacta de romper con los EE UU y otros países; Chile firma acuerdos económico-comerciales que facilitan sus exportaciones; mientras Morales prioriza acuerdos con sus socios ideológicos como Cuba y Venezuela, Chile es parte de los principales mercados internacionales que le abren grandes posibilidad para su economía. Todo esto, atenta y dificulta para que la comunidad internacional tenga la predisposición de apoyar la demanda marítima boliviana y pone en evidente ventaja la postura chilena.

El incidente acaecido, casi paralelamente a la reunión de la CELAC, con la detención de 2 conscriptos del ejército boliviano, en territorio chileno, con uniforme y armas, nos hace temer que se trate de una acción premeditada y sugerida por sus socios ideológicos. Es por lo menos es extraño que efectivos militares no tomen en cuenta los límites fronterizos entre ambos países y pero aún tratándose de la frontera con Chile, en la que ya en el pasado reciente se han producido situaciones similares. Deberíamos preguntarnos: ¿cómo es que simples conscriptos realizan esas operaciones, sin la presencia de sus comandantes?, ¿qué casualidad que el hecho coincida con la reunión de la CELAC?, ¿ no es esa, una estrategia cubana para victimizarse en su dificultosa relación con los EE UU?. El presidente Morales, antes que anunciar la condecoración de los detenidos, debiera iniciar una investigación seria que pida explicaciones a las autoridades castrenses responsables de esa jurisdicción. Solo de esa manera, la comunidad internacional y la propia opinión pública boliviana podrá creer los argumentos que maneja el gobierno.

Finalmente, la insinuación de Morales de que se pudiera cambiar mar por gas, parece olvidar que esa posibilidad fue el argumento que generó los luctuosos sucesos del 2003, que enlutaron nuestro país. Que paradójico que los que se beneficiaron para acceder al poder, con la consigna "ni una molécula de gas a Chile", hoy pretende hacer lo contrario.