jueves, 24 de enero de 2013

NO SOLO SE DUERME DE NOCHE

José Pastén Burgoa
pastenburgoa@hotmail.com

El título del presente artículo es adecuado para referirnos al hecho de aburrirse o literalmente dormir en algunas actividades que se vuelven repetitivas y que, al margen de ser un hecho trascendental, nos despiertan rechazo al tener que asistir obligadamente a dicho evento. Enumeremos algunas ocasiones donde a veces, alguna vez, de vez en cuando, casi cabeceamos y bostezamos por lo tedioso del desarrollo.

El amable lector coincidirá que muchas veces sintió desvanecerse cuando el sacerdote o el pastor en su prédica dominical nos empujan a los brazos de Morfeo, lo propio suele ocurrir en una reunión de padres de familia, en una inauguración de una obra o al especiar en televisión una programación repetitiva y reiteradamente difundida.

Trasladando este hecho al plano político los mas autorizados y entendedores de esta vivencia son los hoy asambleístas y con mayor experticia los miembros del gabinete del presidente Juan Evo aunque digan lo contrario y se conviertan en adalides de la entrega al trabajo y el compromiso con el "cambio".

Un hecho digno de no comentarlo repetitivamente fue el discurso pronunciado por el mandatario de la nación días atrás conmemorando el nacimiento del Estado Plurinacional en el que rindió un informe de gestión tratando de mostrar el cumplimiento de logros y metas. De seguro que el hermano Evo no querrá repetir esa experiencia tan tediosa, larga y aburridora donde se noto su dificultad en la lectura numérica y la dicción tan propia en él.

Si empalizamos con los miembros del partido en función de gobierno asumiendo que fue un escenario propicio para mostrar todo lo que se ha hecho, la estrategia no funcionó o funcionó mal ya que cuatro horas ininterrumpidas no solo es un suplicio y tortura para el que hace uso de la palabra. Los asistentes deben ver los mingitorios y pasillos como una salvación y los cabeceos y bostezos deben ser reacciones masivas.

Por única vez el Excelentísimo Presidente debió hacer caso a los asesores y acordar una estrategia digerible y apropiada y no el vendaval de palabras y números que terminaron por espantar incluso a quienes seguían el acto por radio y televisión. Una lógica intermedia en el ámbito de las estrategias de comunicación corporativa nos enseña que la capacidad de síntesis es vital para mostrar un producto o resultado.

Para el siguiente año el Presidente Morales debe corregir este hecho. Una forma menos traumática para todos podría ser la participación de cada titular de cartera de Estado mostrando números y resultados pero sujetos a un tiempo no más allá de 10 minutos. Ello demostraría un verdadero trabajo en equipo aunque muchos funcionales opinen que se trata de informe de gestión y el que se lleva la flor debe ser "el jefe".

Si usted hace una pregunta respecto a qué fue lo que más le llamó la atención sobre este pasado evento con seguridad la mayoría coincidirá en la duración que prácticamente significó todo un éxodo.

Para quienes estamos vinculados a la docencia en ese proceso mágico de enseñanza y aprendizaje sabemos que en este tipo de escenarios mucha letra y números convierten la información en una sopa insípida. Existen métodos y estrategias para logar el interés e impacto que se quiere, hecho que no se materializó con este extenso monólogo.

Posiblemente los malos ejemplos cundan en nuestro medio. Las interminables sesiones entre presidente y ciudadanía en otros países donde se transmite por televisión esa "convivencia voluntaria" al estilo venezolano, en nuestro país no resulta ni causa impacto. Los gobernantes deben empezar a desarrollar un mínimo, un centímetro o una pizca de AUTOCRITICA. Lo que está mal debe servir para convertirlo a mediano y largo tiempo en algo bueno.

Por lo pronto, un saludo y admiración respetuosa pero incomprendida al entorno de nuestro Presidente por asumir, soportar y digerir sesiones largas, muy largas, de verdad, largas. Demasiado largas.