jueves, 3 de enero de 2013

POR FIN TODOS IGUALES...


Julio Aliaga Lairana

El año 2013 los políticos seremos por fin todos iguales. Si se nos acusó a justos y pecadores de corruptos, ahora, bajo el techo de corrupción más grande en la historia del país, también el MAS está en la bolsa, junto al impoluto Evo Morales, sobre el que pesa una gran duda, así logre tapar el escándalo, crucificando a cuatro marionetas de su equipo de facinerosos

Evo Morales ya no puede luchar solo contra la corrupción, que carcome los cimientos de su gobierno (igual que sucedió con anteriores presidentes) y parece necesario un acuerdo de trascendentales dimensiones para lograrlo. Necesario pero aún no posible.

El Proceso de no-Cambio no es la ruptura que proclama, sino la continuidad de siempre. Lo que ha cambiado son los grupos que forman el Bloque de Poder, mientras que la Matriz Productiva sigue siendo la misma; quiero decir, han cambiado los actores, pero no han cambiado las cosas. La corrupción es una lacra nacida en el seno de nuestra cultura desde 1952. Todos los líderes y dirigentes tenemos responsabilidad para trabajar su agotamiento.

La otra opción es la aparición de un o una incorruptible que, como mesías sin "cola de paja", emerja de entre las ruinas de la democracia a salvarnos del atraso económico, cultural y mental al que está condenado a su pueblo el primer "Presidente Indígena". Si sucediera algo tan de política-ficción, la organización que lo sustentara se llenaría otra vez de "los de siempre", no en el sentido estricto, sino en el metafórico, porque es la idea de que la política sirve para aprovechar oportunidades únicas, la que termina socavando el piso de los grandes sueños.

Entiendo que el proyecto etnonacionalista-populista-autoritario que encabeza Evo Morales tiene objetivos opuestos a cualquier visión democrática, sea liberal o socialista, y que no hay posibilidad de diálogo como los masistas lo han demostrado hasta hoy. Pero hay cosas que los opositores (que decimos protestar sobre ideas y principios) tenemos que proponer como anclaje de lucha al que debe aferrarse toda la sociedad, como es el caso de la lucha frontal contra la corrupción.

Construir un camino de unidad política, alternativo al poder del MAS, no es cosa de acercar a los samueles con los juanes y los rubenes, sino sentar las bases de los grandes asuntos que nos van a reunificar a los bolivianos y bolivianas, más allá de nuestros orígenes étnicos o de clase, para redescubrir y revalorar los principios idelógicos, económicos y culturales, que nos permitan vivir juntos, a pesar del MAS, sus atavismos, sus resentimientos y sus odios.