sábado, 23 de febrero de 2013

LA REELECCION DEL PRESIDENTE MORALES Y LA INGENUIDAD DE LOS REPUBLICANOS

Alberto Muñoz Céspedes
albertcesp@yahoo.com

La posibilidad de que el Presidente Morales pueda ser habilitado para participar como candidato presidencial en las elecciones generales del año 2014 es un tema que ha exacerbado los ánimos entre los políticos bolivianos, principalmente de oposición, debido a que de ser electo Morales seria el Presidente que más años ha gobernado de manera interrumpida el país.

Quienes señalan que una candidatura, en las próximas elecciones generales, de Evo Morales a la Presidencia del Estado Plurinacional de Bolivia es inconstitucional argumentan que es la propia Carta Magna[1] la que inhabilita a Morales como candidato presidencial puesto que ya habría sido reelecto el 6 de diciembre de 2009 en un segundo mandato constitucional. Esto en respuesta a la posición del oficialismo/masismo que de manera indirecta (haciendo uso de su mayoría en el Senado) ha promovido, a través de la llamada "Ley de Aplicación Normativa", una consulta al Tribunal Constitucional para que dirima si el Presidente Morales puede o no participar de las próximas elecciones presidenciales.

Desde una lectura ceñida a los parámetros del Derecho Constitucional, aseguran varios analistas, el actual Presidente de los bolivianos no podría ser candidato en las elecciones presidenciales del 2014 porque conforme a la CPE este sería su segundo mandato presidencial. Sin embargo, hay quienes sostienen (como el propio Vicepresidente García Linera) que el Presidente Morales no abría terminado por completo el mandato constitucional anterior al 2009 por lo que no se podría hablar de un segundo mandato.

Lo cierto es que la habilitación de Evo Morales como candidato presidencial en las elecciones de 2014 es una jugada política muy bien pensada por parte de sus seguidores quienes ven en la figura del actual mandatario la única posibilidad de mantener al MAS en el poder. El decir que actualmente Evo Morales no estaría ejerciendo su segundo mandato constitucional, y querer torcer las disposiciones constitucionales, es una viveza criolla que denota la ansiedad de poder de quienes apoyan "el proceso de cambio" liderado por Morales.

Para nadie es desconocido que el actual gobierno, por sus propias contradicciones, se ha debilitado profundamente ante el pueblo boliviano y que sólo la figura de Evo Morales como candidato presidencial podría darle ciertos márgenes de seguridad al MAS para mantenerse en el gobierno. De ser otro el candidato que represente a la mencionada agrupación política, sin duda que los márgenes de éxito, para seguir manejando el gobierno, son mucho más reducidos que si la figura fuera Morales Ayma y desde luego que esto lo sabe el propio Vicepresidente García Linera como uno de los principales estrategas políticos del actual gobierno.

Desde el realismo político, obviamente que el Presidente Morales puede ser habilitado como candidato presidencial en 2014, el argumento revestido de una lectura de lo político no deja de ser ingenioso puesto que es cierto que Bolivia ha roto con su historia institucional a partir de la Asamblea Constituyente y ha generado de hecho una nueva realidad socio política que dejo atrás los parámetros del Estado Liberal Moderno y que en concreto tiene una laxa interpretación del Estado de Derecho. Por tanto, si esta jugada de habilitar inconstitucionalmente a Evo Morales no tiene éxito, no debería sorprender que el 2014 ni siquiera hayan elecciones presidenciales con el falaz argumento de que "la revolución democrática y popular" o "proceso de cambio" está en peligro a causa de los derechistas neoliberales que quieren volver al poder.

Y es que la ingenuidad de los políticos republicanos es creer que el gobierno de Evo Morales se circunscribe en la lógica de la Democracia Liberal y el respeto al Derecho Constitucional propio del mundo moderno. El tiempo lo dirá pues actualmente parece muy difícil que el actual Tribunal Constitucional interprete, en una lectura para nada técnica sino condicionada políticamente, que Morales Ayma no está habilitado para ser candidato presidencial en las elecciones del próximo año.

Desde los hechos de chaparina es evidente que al gobierno de Morales no le preocupa en absoluto, por decirlo de algún modo, las formas políticas cuidadas (como por ejemplo el respeto a la CPE, los valores democráticos, los derechos humanos o el propio Estado de Derecho) sino simplemente seguir imponiendo a cualquier precio su visión de la realidad. Y es que para la actual dictablanda[2] (un gobierno autoritario legalizado) las elecciones, la propia democracia son meramente un instrumento que sirve sólo si se subordina al fin de obtener, mantener y acrecentar el poder.

Por lo tanto, es ingenuo pensar como lo hacen muchos republicanos, que Morales y sus seguidores tendrán algún reparo en su intento por habilitar al primero como candidato presidencial el 2014, en este sentido, bajo una perspectiva más pragmática se debería discutir no tanto si el Presidente Morales está habilitado o no constitucionalmente para participar, como candidato, de las próximas elecciones sino que propone Evo Morales Ayma al país en una posible reelección.

Con seguridad que centrar la atención en esto es necesario más aún cuando existe una oposición donde la nostalgia republicana no permite ubicarse en el contexto real en el que circunscribe la realidad política boliviana. Esto no quiere decir que no se deba denunciar los atropellos que comete este gobierno en su afán de seguir en el poder pero se tiene que pensar más en articular la propuesta que motive al pueblo boliviano a despertar del letargo en el que nos ha sumido, con importantes réditos para el masismo y no para el país, la administración Morales.

Los llamados al cuidado de las formas frente a un gobierno que no reconoce los valores democráticos parece no ser herramienta suficiente para enfrentar la dictablanda. Es necesario, incluso siguiendo la lógica de García Linera, articular un proyecto democrático alternativo de país que pueda enfrentar a la hegemonía política del MAS con la fuerza de las ideas y convencer al pueblo boliviano lo pernicioso que sería, para el desarrollo de las y los bolivianos, que la dictablanda siga rigiendo los destinos del país.

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[1] "Disposiciones Transitorias" (Disposición Primera, inciso II) que: "Los mandatos anteriores a la vigencia de esta Constitución serán tomados en cuenta a los efectos del cómputo de los nuevos períodos de funciones".

[2] La dictablanda según la Real Academía de la Lengua española es una "Dictadura poco rigurosa en comparación con otra". Para los efectos de este artículo la dictablanda es un gobierno dictatorial encubierto con ropajes de respeto a la legalidad y los valores democráticos pero siempre en función de los intereses del gobierno de turno y no del pueblo.