miércoles, 13 de febrero de 2013

MUJER, VUELVASE MAÑANA (EN ATAUD)

Luis Fernando Ortiz Daza
lufo69@yahoo.com

Vuélvase mañana señora, hoy no hay justicia, hoy el médico forense no la puede atender, tiene que sacar ficha para ser atendida posiblemente en tres días. Cuando la vea el médico, además, no tendrá ese horrible aspecto de moretones y quizás cuando quiera volver se habrá dado cuenta que no vale denunciar al agresor, al fin es el padre o padrastro de sus hijos. Antes de ello fue igual o peor, no hay jueces o fiscales de turno que atiendan la violencia intrafamiliar.

Todos los días, a cada hora la violencia se ensaña con las mujeres, los políticos de turno dicen que esta se ejercita debido al sistema neoliberal y/o patriarcal, para otros, la violencia contra las mujeres es debida al aprendizaje y a las condiciones sociales de reproducción social. Para los más, así fue, así es y así será siempre. Para la mujer la violencia es desde siempre, en todas las sociedades y tiempos históricos.

En un nuevo Estado con nueva Constitución urge construir nuevos valores, el valor principal debe ser el respeto a la fuente de vida que es la mujer. Todos nacemos de madres, tenemos abuelas, tías, hermanas, primas, amigas, es decir, hay una mujer donde mires, en ese tu entorno no permites la violencia. Entonces, ¿Por qué se la ejerce con tú mujer?, ¿Por qué el hombre se ensaña con su propiedad, hasta causarle la muerte?.

¿Por qué la sociedad es permisiva con el feminicidio?, ¿Qué hacemos como Estado efectivamente para frenar la violencia?. Empecemos respondiendo que la violencia viene, porque la mujer es entendida como patrimonio, como objeto. La violencia se acrecienta hasta causar la muerte porque la sociedad machista no aguanta los espacios que ha venido ganando la mujer en el ámbito profesional, laboral y de la política.

La violencia no tiene clase, no es exclusiva de clases medias, bajas u oligarquías, la violencia y su punto final que es la muerte, se ha presentado desde las sociedades primitivas, algunas civilizaciones prehispánicas y mucho más en sociedades occidentales, la mujer siempre fue sujeto y objeto de violencia sexual, física o psicológica.

En nuestro medio el maltrato a la mujer se acompaña con el alcohol, pareciera que el alcohol es el detonante del machismo abusivo y prepotente, borracho estaba, es la mejor excusa, la maté por celos parece ser el menguante de la condena o condolencia de los operadores de justicia. Me he perdido dicen otros, los más juran haber sido provocados para responder así. No hay justificativo para el feminicidio, no se puede justificar el maltrato intrafamiliar.

Si de algo podemos acusar a las mujeres es el perdonar, mucho perdón otorgado al agresor lo vuelve más osado, con la agresión, no hay que dar una segunda oportunidad, el odio siempre es el mismo cráter, no hay volcanes apagados. El agresor está siempre al acecho y no perdona que lo hayan perdonado, la personalidad del agresor no cambia, está allí latente o manifiesta, es el rey de la hipocresía, el boquita dulce, el que es capaz de cambiar al mundo por su pareja.

En la política, en el sindicalismo, en las oficinas, en la vida diaria se ejerce la violencia y la muerte contra la mujer, vemos a extorsionadores en los concejos alejando de sus cargos a las mujeres, en los sindicatos tienen voz y voto de secretarias de limpieza. En las oficinas son obligadas a trabajar horas extra y sin remuneración, tienen que cuidar a sus hijos y trabajan sábado más, tienen que dar leche y el jefe mala leche no respeta el derecho a la lactancia. Así de a poquito o de golpe se va matando a la mujer. Es hora de que el Estado tome cartas en el asunto, es hora que el poder judicial deje de ejercer violencia con el vuélvase mañana.

No podemos esperar más, no es momento de usar el parche de la educación para salvar vidas en el futuro, la muerte ocurre hoy, y hoy es cuándo se debe denunciar, se debe dar celeridad en la atención de casos de violencia, la sociedad debe constituirse en defensora de los derechos de las mujeres y debe organizarse para exigir justicia. Una ley está esperando, pero, ¿De qué sirve ésta si tienes que volver mañana?

Datos: Siete de cada diez mujeres sufren violencia en Bolivia.
Después de Haití, somos el segundo Estado de América en violencia contra la mujer. En promedio muere asesinada una mujer cada tres días en Bolivia. De diez casos presentados y denunciados en el ministerio público sólo uno llega a etapas conclusivas y con sentencia.