miércoles, 6 de marzo de 2013

LA PARTIDA DE UN AMIGO

Carlos Tony Sánchez
tonysanchez_77@hotmail.com

Estas palabras no alcanzan a ser una elegía, solo sentimientos póstumos y entrecortados, expresados en símbolos quebrados y resignados, como mirando el suelo.

Son palabras de un ciudadano cualquiera, uno que trabaja, uno que ve y ha visto la miseria de los hombres. Uno que escucha el silencio de las gentes decentes cuando ha muerto su adversario político, y también a los otros, los que destilan sus hipócritas condolencias a la familia del difunto. A los que no se gozan en perversas profecías ni en la muerte de quien signan por impío y también a los otros, la generación de serpientes y sepulcros blanqueados, gritando aleluyas.

Mis palabras expresan el dolor que se siente cuando un amigo se va. Jamás le estreché la mano, ni lo miré personalmente. Pero lo he considerado un amigo, porque he visto su mano extendida en mis suburbios y escuchado su voz firme y sin finezas, a favor de los necesitados de mi patria y de la patria misma.

Hoy siento –también– soledad, la soledad de un amigo que no está, como bien cantó en vida, Spinetta.

"Todos dicen: es glorioso ganar una batalla. Pues yo digo que es tan glorioso perderla. ¡Las batallas se pierden con el mismo espíritu que se ganan ! escribió en uno de sus poemas, W. Whitman y cuán pertinentes son para alguien que perdió su última batalla, luchando a capa y espada contra la parca.

Sé, por la fe que profeso, que el Comandante Chávez reposa, como conocido del que da la vida y la muerte, pues está escrito que aquel que da a los pobres, conoce al Dador. Y el que cubre al desnudo y da de comer a los hambrientos, conoce al Hijo de éste. Sí, yo sé que Ud. reposa de todos los afanes, al menos por el momento, pues oficio hay en el ejército de los cielos, para las nobles almas de estirpe guerrera.

Hoy, mañana y después, allá en la cuenca del Orinoco, llorarán los pobres por su amigo, y sonreirán con esperanza, los que desalojados de la rapiña de Venezuela, añoran el saqueo y los contubernios.

Es por eso que saber si el finado fue un buen hombre, bástele a cualquiera, observar quienes son los que lo lloran.

El ejemplo de los virtuosos que han partido, suele poner acero en el alma. Ya veremos pues, al temple del llanero de Carabobo y Maracaibo, enfrentando en el Sur –otra vez- al turbión del Imperio y venciendo. El espíritu de la libertad y la dignidad de los americanos - de nosotros, no de los otros - vive y se nutre en las batallas que habremos de librar. Descuide Ud. compañero, seguiremos luchando.

Hasta pronto, comandante, hasta pronto amigo.