martes, 14 de mayo de 2013

EL POPULISMO SWE AGOTA

paúl Antonio Coca Suárez Arana
paulcoca73@yahoo.com
Twitter: @paulcoca

Las olas de protestas en Venezuela, las manifestaciones de descontento que se han dado en Argentina, el descontento con la administración boliviana de Evo Morales, sumado a que en Cuba, la censura que el régimen dictatorial mantenía sobre los disidentes ha tenido que disminuir debido a la presión existente, demuestran una sola cosa: el populismo se agota.

Lo que se está viviendo en América es el cansancio de buena parte de la población con gobiernos que si bien han sido elegidos en las urnas (con excepción del cubano), los actos no son democráticos, sino que el poder lo están usando para enriquecerse y saquear los países al mismo estilo con el que regímenes de facto y gobiernos derechistas lo hacían, en donde las contradicciones políticas internas demuestran que el discurso gubernamental de que "todo va bien" no es más que un oasis que desaparece al acercarnos a la cruda realidad.

En Venezuela, buena parte de la población se levantó contra el actual Presidente Nicolás Maduro y contra el parcializado Órgano Electoral, que declaró a aquél como ganador de las elecciones del 14/04, comicios tan cuestionados, que no solo la oposición venezolana pidió auditoria a los mismos, sino que los organismos internacionales lo solicitaron, a lo que el ente electoral se opuso. Es más, ni el Gobierno populista de Evo Morales en Bolivia, después del Revocatorio de 2008, se opuso a una auditoria, en donde producto de ella se elabora el actual Padrón Biométrico.

El Presidente Maduro, fiel al estilo populista, convoca al "pueblo" a que lo defienda y a los militares a que lo protejan, prohibiendo que en Caracas se realicen marchas opositoras que rechacen su mandato. Ello no hace más que recordar al populismo masista, que impide que cualquier opositor pueda ingresar a la Plaza Murillo de La Paz a ejercer el derecho democrático de disentir. La población venezolana que considera que hubo fraude, salió a las calles, generándose enfrentamientos, evidenciándose que en Venezuela, el populismo tiene los días contados, y que el mismo empezó con Hugo Chávez, y terminara con él. El gobierno populista de Maduro tiene los días contados y si aplicamos los resultados dados, un país es ingobernable cuando se tiene apenas el 50.6% de apoyo frente al 49.4 que está en contra.

El caso argentino es similar, en donde no solamente las marchas del 18 de abril en contra de la administración de Cristina Fernández vda. de Kirchner evidencian el cansancio de las políticas populistas de un grueso de la población, sino que el propio Presidente uruguayo, José Mujica, de clara tendencia socialista, ha dado duras críticas a la mandataria argentina.

En el caso boliviano, el descontento en las calles es creciente frente a la administración populista de Evo Morales, en donde si bien no han existido protestas considerables como las de diciembre de 2010 en ocasión del "gasolinazo", o como las de 2011 que se generaron tras la brutal represión a los indígenas del TIPNIS, se debe a que todavía la administración Morales es fuerte, y posee los recursos públicos y aparato mediático para poder tergiversar toda protesta legítima de alguien que disienta con el oficialismo, acusando, como siempre, de que todo aquel que piense diferente, es oligarca, derechista, pagado por los Estados Unidos, y un sinfín de excusas que ya están quedando gastadas.

Sumado a ello, tenemos la miopía de los líderes opositores que solamente piensan en sus candidaturas para 2014, dejando de lado los males endémicos que tiene el país: salud, educación, corrupción, desempleo, narcotráfico, inseguridad ciudadana, entre otros, ya que solamente darán sus "propuestas" cuando se inscriban oficialmente como candidatos. Frente a este panorama, la ciudadanía es la que si bien padece las políticas del Gobierno, ya no está dispuesta a seguir soportando. La paciencia tiene un límite, y ese límite lo pone el mismo pueblo, el cual es el soberano.