viernes, 17 de mayo de 2013

POLITICA CALLEJERA

Carlos Meleán
cmelean@msn.com

Cuando la política falla, pues no queda otra que irse de viaje, pero cuando uno no se puede escapar entonces hay que inventar enemigos, hay que calumniar, hay que patalear, hay que acomodar las piezas de tal forma que si todo se convierte en un Mayo negro, los otros sean los culpables, ¿pero cómo argumentar cuando esos otros son los que hace años fueron los compañeros de combate? En ese entonces el método de combate era el mismo que ahora es usado, pero en ese entonces se llamaba la lucha por la democracia, contra los vende patrias, y ahora cambió de nombre y no es nada más que un acto golpista... y así se muerde el gato la cola.

Pero como nuestra política es asquerosa, como nuestros políticos no tienen una idea de lo que significa ética, ni moral, entonces volvemos a la conocida política callejera, esa política que resuelve los problemas a golpes y patadas, donde el más fuerte dicta las reglas, pero para que exista enfrentamiento se necesitan contrincantes y por eso ahora se llama a las bases de la democracia... a salir a defenderla y ese llamado no es nada más que un llamado al confrontamiento entre compatriotas y las razones no son políticas, ni filosóficas, son simples, son de razón económica, donde el argumento es, si el presidente se sube el sueldo, y a los militares les regalan la renta, pues solamente se necesita abrir las manos y ponerse a ordeñar...

La vaca está flaca, los números nos maman, los pobres siguen siendo pobres, la miseria sigue siendo miseria, la corrupción siguen alimentando a los vivos, a esos que están cerca de la lámpara de aladino, pero ¿por qué solamente unos cuantos han de poder tener la lámpara? En un país sin estructuras, sin bases sólidas democráticas, el vivo es el más vivo, es aquel con las uñas más largas, con los bolsillos más hambrientos, las billeteras más inmemsas y no queda otra que robar, ya sea en forma "legal" o no.

Y un gobierno con todos los aparatos en los bolsillos puede hacer lo que le de la gana y nadie puede decir nada, porque no hay nada que decir, ya que el quedarse callado es el seguro más seguro para no sufrir las consecuencias, pero hay otros que salen a las calles y buscan la joda, porque saben como anda la cosa, como se puede llegar a tumbar gobiernos, a gobiernos que tambalean por su política enferma, que no cambia nada y si ellos que tienen todas las posibilidades de cambiar algo no lo pueden, entonces ¿por qué tenerlos como gobernantes?

¿Por qué seguir aguantando la miseria? ¿Por qué seguir creyendo a los cuentos del cambio? ¿Por qué seguir creyendo, si la realidad muestra las cosas tal cual son? ¿Seremos tan pendejos que lo que vivimos no es real? ¿Hasta cuándo podremos seguir siendo los pendejos? Pero cuando uno levanta la voz, o la mano, o la dinamita, o la piedra... es el terrorista, es el golpista, es aquel que trata de dañar a la patria... Una patria que no se cae por milagro, el milagro de la paciencia de la mayoría.

Política callejera, a eso hemos llegado a resolver los problemas aullando como simples animales... y todo en nombre del cambio, en nombre de la descolonización de estas tierras.