viernes, 3 de mayo de 2013

TIPNIS, MÁS ALLÁ DEL DESARROLLO

Zulema Alanes Bravo
zalanes@hotmail.com

Dos informes –uno oficial y otro paralelo– sobre la post consulta en el TIPNIS, desacuerdos en esferas oficialistas respecto de su carácter vinculante, postergación hasta el 2014 de una nueva ley para ese territorio indígena y el anuncio de un plan de desarrollo integral, son algunos de los elementos que caracterizan los últimos capítulos de una historia que empezó mal, muy mal.

Fue, a no dudar, una consulta inconsulta. Irreflexiva, alocada, desconsiderada… son algunos de los sinónimos del término inconsulta, que utilizamos para caracterizar un proceso que lejos de garantizar el derecho a la consulta previa de los pueblos indígenas, se constituyó en un ensayo de la esquizofrenia política: aquella que no reconoce hechos, sino que inventa, imagina, desquicia la realidad.

Se afirma que históricamente el TIPNIS, representa el empeño de los pueblos indígenas de la Amazonía por encontrar la Loma Santa, ese espacio libre de la opresión karayana en cuya búsqueda se desplazaron los pueblos mojeño trinitario bajo la conducción de sus guías espirituales. Aunque hoy en día, no queda espacio a donde huir del acoso constante que sufren por parte de depredadores de toda laya, la búsqueda de la Loma Santa continúa pero ya no como la idea de un lugar específico, sino como la utopía que inspira su lucha por la recuperación y defensa de sus territorios originarios, de sus recursos naturales, de sus formas de manejo espacial, y de su organización social y cultural.

Ese paradigma no fue comprendido por quienes se lanzaron en la aventura de la consulta inconsulta, tal vez por ello comenzó mal y terminó peor.

Vulneración de derechos consagrados en la constitución y en la normativa internacional, represión gubernamental, criminalización de las dirigencias indígenas, divisionismo con métodos prebendales, estrategias de (in)comunicación y (des)información, entre otros, han caracterizado a las sucesivas y desacertadas acciones gubernamentales que fueron respondidas por dos marchas y una prolongada resistencia en el territorio indígena, a más de multitudinarios recibimientos urbanos.

Al cabo de la post consulta, se ha anunciado que la prioridad del gobierno es erradicar la extrema pobreza en el TIPNIS. Asumiendo que el anuncio se formula de buena fe, se podría decir que el Ejecutivo debió asumir esta tarea sin necesidad de adentrarse a la selva con regalos que, por lo visto, terminaron siendo una broma pesada frente a las carestías de los pueblos en resistencia. Sin embargo, no se puede pasar por alto que hasta ahora el plan integral de desarrollo es sólo un anuncio, no se conocen sus alcances, y hasta donde se sabe tampoco es producto de una construcción colectiva con los pueblos indígenas.

A estas alturas y dado el secretismo estatal sobre ese plan de desarrollo sólo hay que recordar que siempre se enarboló la idea de liberar a los indios de la vida salvaje porque la selva los condena a la miseria y la desgracia, y porque hay que integrarlos plenamente al desarrollo y asegurar que gocen de sus beneficios. Y no se puede menos que anotar que el desarrollo que sólo se centra en la explotación de los inmensos recursos de los territorios indígenas puede terminar siendo depredador y entnocida.

Parece pertinente citar a Pierre Clastres que, entre muchas otras cosas, nos recuerda que "A finales del siglo pasado los indígenas de la pampa argentina fueron totalmente exterminados para permitir la crianza extensiva de ovejas y vacas que hicieron la riqueza del capitalismo argentino. A principios de este siglo cientos de miles de indios amazónicos murieron bajo los golpes de los buscadores de caucho. Actualmente, en toda América del Sur, los últimos indios libres sucumben bajo el enorme peso del crecimiento económico" ("Sobre el etnocidio"; Investigaciones en Antropología Política, Gedisa, Barcelona 1996).