martes, 25 de junio de 2013

APUNTES ACERCA DE LA VIOLENCIA

Luis Fernando Ortiz Daza
lufo69@yahoo.com

Sorpresa, angustia, desconcierto y horror es lo que vivimos ante los episodios que protagonizan los operadores de justicia en el nuevo sistema de anomia judicial que manda a la cárcel a justos y pecadores en recintos que han colmatado su capacidad y que de yapa albergan a prisioneros inocentes que son violados en todos sus derechos y violados de manera cruel por el hecho de ser hijos e hijas de los reos.

¿Qué futuro espera a esas criaturas a partir de la reproducción de injusticia y de violencia?. ¿Qué tipo de fenómenos violentos veremos en el futuro?. ¿Cuántas muertes, violaciones, feminicidios y otros delitos menores se enseñan en las cárceles y se reproducen y/o amplifican en los medios de comunicación?. ¿Qué nos enseña el Estado en cuanto a nuestros derechos?. ¿Cómo sociedad, qué estamos haciendo para que haya justicia?. ¿Cómo padres estamos en el camino correcto, si el afán es tener más y el individualismo?

Hasta aquí las preguntas que usted o yo sabremos responder y a partir de aquí me permito hacer algunas reflexiones.

En nuestra sociedad se evidencia una marcada y creciente dificultad con el tema de la violencia, expresada entre otras cosas en problemas de comunicación, sumadas a una tendencia de valorizar y fomentar las conductas individualistas y hedonistas, dando como resultado la ruptura del sentido solidario, a naturalizar la violencia desde los medios masivos de comunicación y a nuestra inclinación de confrontarnos frente a las diferencias con los otros.

En tiempos de cambio cuando nada cambia y se profundizan las diferencias, nos encontramos mirando al otro, no como espejo de nuestra alma, no vemos al otro, como nuestros otros, lo vemos como antítesis que hay que eliminar. Gordo/ flaco, negro/blanco, introvertido/extrovertido, pobre/rico, indígena/, cualquier diferencia con el supuesto patrón establecido puede ser motivo de burla o humillación. Nuestra sociedad es discriminadora y la discriminación es una de las múltiples formas de la violencia.

Por otra parte y tomando otro factor, de los múltiples factores de posible análisis en la irrupción de la violencia, no podemos dejar de lado la escuela. Somos testigos de cómo la escuela, es atravesada por la violencia y es también generadora de violencia. Ojo que no es solo la escuela de nuestros niños, es la escuela también de la vida, la escuela de la injusticia donde todo se castiga con la cárcel, el encierro de por vida porque a un desequilibrado emocional se le ha ocurrido hacerte un juicio y su abogado aún más desequilibrado te jura y promete que no descansará hasta ver a tu enemigo en la cárcel, allí están las múltiples figuras del procedimiento penal, una ley con muchas trampas que te mete adentro por mirar feo o bonito a la vecina o vecino, por infamias, calumnias, deudas.

Las deudas se pagan, se cobran, así sea tu hermano, si no paga va a la cárcel y somos indolentes con el que ha caído en desgracia, jueces y fiscales de oficio te condenan, no escuchan, la ley se ha hecho para cumplirla, la justicia no existe.

De este modo, por falta de políticas de justicia, de modernización y respeto a los derechos el Estado está ausente. Presente eso sí para llevar desarrollo, donde llevará atraso para su gente, el TIPNIS es un paradigma y ejemplo de cómo actuamos violando las leyes y la Constitución Política del Estado. Esta es la escuela de la vida, lo que vemos a diario, lo que como padres, sociedad y medios de comunicación inculcamos a nuestros hijos.

"Hay en la infancia un sentimiento de desvalimiento que da lugar a la más profunda de las angustias, angustia que es germen de mayor violencia: se trata de la sensación de sentir que el otro del cual dependen los cuidados básicos no responde al llamado, deja al "ser" sometido no solo al terror sino también a la desolación profunda de no ser oído. De eso se trata, de la desaparición de las funciones mínimas, pero agregaría de los ADULTOS, llámense Sociedad, Estado, Escuela, Padres, para cuidar, escuchar, proveer, orientar, auxiliar a nuestros niños y jóvenes."

El abandono del Estado de sus responsabilidades educativas, la medicación a mansalva y la transformación de la infancia en un estadio definido por el adiestramiento para la vida productiva más allá de toda socialización y al margen de toda formación para quienes aún puedan aspirar a una vida con una inserción laboral. Limpieza de vidrios de autos, cuidado de parqueos, limpieza de baños, lustrazapatos, barrenderos, niños y niñas haciendo limpieza en moteles, compradores, vendedores sin paga en los semáforos, , mendicidad organizada, para aquellos que se insertan en los nuevos modos de trabajo bajo los cuales la marginalidad encuentra una salida para la auto subsistencia".

"¿son los jóvenes violentos o somos los adultos los que los sometemos a prácticas violentas? Porque, según entiendo, son adultos los que fabrican y venden las armas, los que declaran las guerras, los que comercializan drogas. Son adultos los que les exigen el máximo rendimiento en aras de "un futuro asegurado", por supuesto de acuerdo a sus propios criterios. Son los adultos los que les enseñan a través de sus conductas a discriminar, a humillar, a corromper y en el caso de los más pobres, son los adultos los que por elección o ignorancia y resignación, según el caso, han sostenido y sostienen modelos económicos que los somete al hambre, la desnutrición, el analfabetismo, la exclusión y a la falta de futuro.

Son adultos los que a través de los medios masivos de comunicación y peleando por un punto de rating ( porque la televisión es un negocio), transmiten escenas de violencia, estimulan la práctica sexual como un bien de consumo, incitan a la ingesta de alcohol, y más aún, sabiéndolos frágiles y manejables, los mantienen como mercado cautivo para el consumo de cualquier tipo, llevándolos lentamente a la banalidad y a la destrucción de un pensamiento crítico.

Me pregunto nuevamente: ¿no es esta una de las más solapadas formas de violencia? Los que trabajamos con niños y adolescentes entendemos que los padres y sus funciones son relevantes en la posibilidad de condicionar patologías en sus hijos, y éste es un punto en el que todos podemos estar de acuerdo.". Lic. Gabriela Cichesi

¿Y la justicia?, bien, gracias, los niños de Bolivia en las cárceles, al germen de la violencia, por si las moscas ya lo estamos encerrando, esos pequeños hijos de delincuentes ya saben lo que les espera, es decir, somos su profecía autocumplidora, jamás les daremos las llaves de su libertad. Esa es política de prevención del delito en nuestro Estado. El hacinamiento, la promiscuidad, las violaciones, el feminicidio, el asesinato se aprende en la escuela de las rejas. Aprendemos la indolencia, el egoísmo como fórmula de éxito. Copiamos de nuestros líderes las estrategias envolventes y como niños y/o adolescentes mamamos a nuestros padres, como ellos nos mienten y toman el pelo. Mientras tanto allá en los cielos está Dios con su avión muy sofisticado, baja a la tierra con espejitos de colores verdes.

Aquí en la tierra de los Amautas no hay armas, los niños no pueden llevarlas al colegio, porque según lo que aprenden ya deberían estar realizando masacres al estilo americano. Con el perdón de los niños asesinados, mutilados, me declaro culpable. No con sentimiento de culpa, solamente con el afán de pedir perdón, ser perdonado y así permitirme seguir siendo el mismo.