miércoles, 9 de octubre de 2013

DEMOCRACIA LIBERAL Y DEMOCRACIA AUTORITARIA

Armando Méndez Morales
amendezmo@yahoo.es

En el mundo de la modernidad hay una sola moneda. Una cara representa a la economía y la otra a la política. En la cara que representa a la economía se lee: "economía de mercado". En la otra se lee: "democracia".

Se entiende por democracia aquel sistema de organización política de la sociedad cuyas características fundamentales son la libertad y la igualdad. Se reconoce que todas las personas que viven en un determinado país son iguales ante la ley, lo cual quieren decir que todos gozan de los mismos derechos. Este planteamiento surge porque todas las personas tienen la misma esencia natural, todos tienen la misma dignidad. Esto no quiere decir que no haya diferencias económicas, diferencias de capacidades y de talentos. Los hombres son iguales pero diferentes. Son iguales por ser "hombres" pero son diferentes porque cada persona quiere serlo.

En la naturaleza del hombre está buscar la distinción, en ser mejor que los demás. Los humanos, unos más que otros, buscan ser admirados y aplaudidos. Cuando una persona es valorada por los demás de una manera que él considera que no corresponde a su verdadera valía, siente ira. Cuando una persona es valorada de acuerdo a lo que el mismo se valora, se siente orgullo. Cuando la persona se comporta no de acuerdo a lo que él vale, se avergüenza. Esto permite entender por qué en el mundo moderno se ha impuesto la economía de mercado. Este sistema económico permite y promueve que la gente desarrolle todos sus talentos al momento de producir bienes y servicios para los demás, quienes le reconocen su aporte. Como bien señala Ayn Rand, el hombre es un ser heroico siendo su actividad productiva lo más noble.

La esencia de la economía de mercado es la libertad del intercambio, sin embargo, en la realidad las economías de mercados no gozan de un mismo grado de libertad. Hay economías de mercado con mayor intervención gubernamental que otras. No obstante, la tendencia en el mundo es que cada vez aumente la libertad económica en los países, porque está demostrado que cuando esto sucede todo el mundo gana.

Así como en la economía no existe otra opción que la economía de mercado, también denominada "capitalismo", en la política no existe un paradigma alternativo a la democracia liberal o representativa. Todos están de acuerdo con la democracia. Así como la economía libre de mercado sigue siendo el ideal buscado, también lo es la democracia. El gobierno "del pueblo, por el pueblo y para el pueblo" sigue siendo un ideal a alcanzar. Otro ideal es la atomización del poder político en tres órganos independientes, que son: Legislativo, Judicial y Ejecutivo, y teóricamente en este orden aunque en la práctica dominantemente, en el mundo, todavía sigue siendo el Ejecutivo el primer poder político.

En síntesis, se puede decir que se vive en una sociedad democrática si los gobernantes son producto de formales elecciones libres y competitivas y donde existen los representantes del pueblo, también elegidos competitiva y libremente, para que hagan leyes y normas que defiendan los derechos de todos, no sólo de las mayorías, también de las minorías. Esta es la democracia liberal, que también es la tendencia a imponerse en el mundo de la modernidad.

Pero en la realidad también la democracia liberal sigue siendo un ideal, porque su realización se entorpece, tanto por las acciones de los grupos de interés, que siempre existen en toda sociedad, como por la ingenua creencia de la gente que cree que los gobiernos deben asegurarles bienestar económico. Ambos tratan, por todo los medios de influir sobre las decisiones gubernamentales, para que el gobierno satisfaga sus intereses.

Para que la democracia se desarrolle, el Estado debe disminuir su intervención en la actividad económica, porque ésta es la que frena el avance de la democracia. En la medida que aumenta el gasto público, la intervención sobre la actividad económica y sobre el comportamiento de los mercados, la democracia tiende a convertirse en "democracia autoritaria", por la sencilla razón de que nunca un gobierno puede escuchar a todos y menos atender y satisfacer los intereses económicos de todos, que siempre están en juego. En este contexto, la democracia se convierte en autoritaria, lo cual quiere decir que el gobierno se pone al servicio de algunos intereses, pero nunca de todos. Esto no se lo hace abiertamente sino solapadamente, porque formalmente se mantienen las reglas de la democracia. La democracia liberal requiere de la economía libre de mercado. Van juntas.